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Falsa Evidencia Aparentemente Real… FEAR, o sea, MIEDO

Si utilizas la caja ¿Buscas algo en particular? que tienes en el menú que hay a tu derecha para buscar la palabra miedo entre todos los contenidos de Artematopeya Blog & News, vas a recibir una selección de artículos suficientemente amplia sobre el tópico según ha sido tratado aquí, desde una perspectiva cognitiva. Si lo que esperas son reflexiones hipersensibles e hiperemocionales (hiperirracionales) de librería de autoayuda, no sería mala idea que, mejor, buscarás en otro lugar.

Miedo.

Fear (en inglés).

F-E-A-R.

Falsa Evidencia Aparentemente Real.

Por si no lo has observado: desde hace unos meses, está siendo reseñable el incremento de presencia uniformada en espacios públicos, medios de transporte y áreas de consumo.

¿Por qué?.

Pueden existir múltiples razones según las coordenadas espacio-tiempo que se apliquen. Pero, en este caso, parecen responder únicamente a uno de los sistemas de psico-control (o, sencillamente, propaganda) más comunes: el marketing del miedo.

Nos encontramos en un momento de la historia en el que el vaso del bienestar social parece estar a punto de rebosar. El sistema ha evolucionado hasta convertirse en una auténtica aberración descontrolada. Los políticos, una vez más, se han quedado con sus feos culos al aire. Se han dedicado mucho a la retórica, a su mochila personal y a salvaguardar su status quo y poco a ejecutar adecuadamente aquello por lo que se supone que reciben los votos y la representación social. No termina de llegar, aunque no deja de anunciarse, una nueva revolución francesa pero, esta vez, a nivel mundial. O, mejor, a nivel global.

Nadie está dispuesto a dejar que le guillotinen la cabeza. Algo habrá que hacer. Y la política, como ciencia estratégica que en el fondo es, o más bien los políticos disponen de sus herramientas.

Imagínate que vives en un país como España, en el que, después de años de despropósitos políticos en manos de un dirigente enfermizamente pueril y pretendidamente visionario, ocurre un cambio político y se termina por descubrir que todo está a medio pudrir entre demasiados casos de corrupción, apropiación indebida, tratos de favor y discursos vacíos que se han terminando transformando en enfermedad estructural crónica.

Imagínate que el nuevo gobierno, a la sazón una cohorte neoliberal disfrazada de equipo de corderos, ocupa su nueva casa con el apoyo de una mayoría (la misma que, inexplicablemente, le dará la espalda después convocando una huelga general… ¿en qué quedamos, mayoría?) pero se encuentra las huchas vacías y dice estar obligado a hacer algo para detener las presiones de las hordas globales, tanto económicas como institucionales.

Imagínate que el nuevo gobierno, entonces, en vez de desarrollar un plan estratégico innovador y enfocado al desarrollo a medio plazo, se limita a acometer una brutal estrategia de recortes de propiedad y de incrementos impositivos que comienza a invadir el espacio personal de todos los españoles, que, a pesar de entender que la macrosituación nos es desfavorable, empiezan a mostrar su hartazgo ante semejante asalto a mano armada.

Tú también estás empezando a estar harto, ¿verdad?. Quizás, hasta estás a punto de hacer algo. De reaccionar.

Pues justo ahora es cuando, tácticamente, procede que entre en juego el márketing del miedo.

De repente, las patrullas de policia municipal inundan las calles. Las empresas de seguridad despliegan sus efectivos en, prácticamente, todas y cada una de las estaciones de metro, tren y autobús. Los cuerpos de seguridad de todo tipo están por todas partes, incluidos los espacios dedicados al consumo para viralizar al máximo la evidencia de su presencia.

¿Por qué?

Pues porque la política no es esa práctica social, objetiva, limpia, humanista y facilitadora que habría de ser. La política no es más un peligroso ghetto que responde más a intereses propios que ajenos y que jamás (o casi) permite que una amenaza sobre su poder personal, social o económico se convierta en un peligro real y menos si procede de la clase media. Y, para ello, se sirve de todas las herramientas que ha generado con esfuerzo y fruición el conocimiento humano. Como las ciencias cognitivas, entre otras.

Cuando muchos miles de personas empiezan a sentir cada vez más cerca que el estado personal de bienestar económico, familiar y consumista que les ha sido implantado en el cerebro por el propio sistema se resiente y comienza a resquebrajarse, esos mismos miles de personas dejan de ser sonrientes ciudadanos modelo con tarjeta de crédito entre los dientes y se transforman en potenciales zombis despeinados, mal vestidos y capaces de cualquier cosa porque, después de haber perdido casi todo, no tienen nada más que perder. Y, entonces, son peligrosos. Además de oler mal, que dirían algunos.

Cuando el vaso social está a punto de rebosar, el mejor remedio es la creación de un falso estado sociomental de alarma, de miedo, de peligro. Esos mismos miles de personas, en medio de su implantada desesperación mental rutinaria, observan las presencias uniformadas y ponen en marcha, como los estrategas políticos ya habían previsto de antemano, el mecanismo de la lógica construida o falacia conveniente: si hay tanta policía, por algo será; menos mal que el sistema me protege…

Lo cierto es que no pasa nada. Pero la idea es que tú pienses que algo ocurre y que te sientas alarmado y en peligro. Aunque no sea más que una falsa evidencia aparentemente real. Y que sigas inmóvil calladito, sin mover un dedo… mientras dejas que el sistema te proteja de algo que no existe pero cuyo pensamiento te neutraliza.

¿A ti te parece normal sentir miedo de algo que no existe?

¿Y, simplemente, sentir miedo?

Continuará…

 

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En el jardín de las bestias

Este artículo es una víctima más de mi insuperable incapacidad para estirar el tiempo. Manuscrito el pasado 5 de enero en la barra de un bar sobre las páginas cuadriculadas de mi bloc rojo de notas con goma a-la-moleskine pero de tapa blanda, no he sido capaz de transcribirlo aquí solo hasta hace un rato. Hoy es 24 de enero y toca empezar a hacer hueco en el desván de las anotaciones perdidas…

No suelo deleitarme con la no-ficción. Afortunadamente, y lectúricamente hablando, no soy residente en EEUU, país en el que el género mis memorias personales, mi historia personal, mi drama personal, mi experiencia personal, mi visión personal y otros mil millones de (por lo general) aburridas circunstancias personales hechas libro han terminado invadiendo sin opción ni de réplica ni de defensa el terreno exclusivo del lector de toda la vida, minoritario ya frente al lector de perfil VIPS o kiosco de aeropuerto. Con todo el respeto que el resto del mundo merece: no consigo colegir que haya alguien dispuesto a pagar 20 dólares o incluso más por un producto impreso que lleva en la portada a Justin Bieber o a Ricky Martin, a Condolezza Rice o a cualquier otro de los Kennedys que aún viven aunque sean de quincuagésima generación, a la última y superdelgadísima ganadora de Operación Triumph, a ese pedazo de tostón llamado Oprah sólo comparable a esa otra inefable señora conocida por AR cuyo apócope se parece demasiado a una precuela de arse… y que, además, se atreva a esgrimirlo entre sus manos en el metro o en el autobús sin ningún tipo de forro, mostrando impúdicamente con qué tipo de veneno ha accedido voluntariamente a destrozar su sesera. Pero allá cada uno con sus esfínteres.

En resumen: que la no-ficción, además de sufrir un doloroso y antiartístico lenguaje robotizado repleto de infantilismos y de analfabetas incorrecciones por poner sólo dos ejemplos, de objetiva no suele tener ni la hache y suele estar prostituida sin paliativos y escorada sin ningún tipo de pudor. Curiosamente, si hablamos de historia, economía, sociedad, divulgación… el único lugar en el que encontrarás un refugio de honestidad y objetividad es en los géneros de la lista de ficción! Los autores auténticamente creadores consideran que la documentación y la investigación es la única base posible para establecer un escenario objetivo en el que situar sus tramas y se esfuerzan por mantenerse a la conveniente y mínima distancia que garantiza una dosis suficiente de verdad, imprescindible para que el motor del subtexto funcione. Y punto.

Llevo meses escuchando hablar de Erik Larson, después del importante éxito en los mercadillos internacionales de su Diablo en la Ciudad Blanca (The Devil in the White City). Hasta los críticos han inventado un nuevo término para definir, muy acertadamente, su exitosa receta literaria (historia novelística). Así que lo cogido entre las manos y lo he leído. Y la experiencia de lectura es fantástica, he de decir. Sin desvelar demasiados detalles, hay que reconocer que el modelo literario de Larson está excelentemente depurado y que, sin duda, tiene el don. En el jardín de las bestias no sólo se deja leer: a pesar de que la premisa es simple (un recuento de los años que William Dodd ocupó el cargo de embajador norteamericano en el Berlín del Hitler pre-más bestia con el trasfondo del asunto judío) y la historia objetiva de aquellas coordenadas socio-históricas ya es sobradamente conocida, la habilidad artística y literaria de Larson entrega una especie de thriller documental en papel lleno de intriga, de rencillas, de sorpresas, de revelaciones y de personajes ampliamente revisitados aunque desde una nueva perspectiva. No todo es perfecto en la vida de Dodd: su atontada y melindrosa esposa, su querida aunque algo sueltecita hija Martha, sus corruptos y multifacéticos enlaces gubernamentales, sus monstruosos partenaires en medio de todo aquel espectáculo nazi… Es precisamente la perspectiva auténtica, imperfecta, despeinada y poco maquillada de las vidas de los Dodd la que convierte esta historia en una enciclopedia ficcionada repleta de verdad de la buena. Sin florituras y sin adornos. Terminó ya esa versión inventada de la vida en la que la gente se despierta por la mañana y salta de la cama perfectamente vestida, planchada, peinada y sin arrugar.

Atención. Es un page-turner inesperado. Hipnótico sin remedio.

En el jardín de las bestias es un libro absolutamente leíble. Erik Larson moldea la Historia sobre el patrón de la mejor ficción. Y funciona muy bien.

En la fila de pendientes de lectura ya tengo El diablo en la ciudad  blanca. Una intriga también documental ambientada en la Exposición Universal de Chicago de 1893 con un asesino en serie enfrentado a un arquitecto que hará todo lo posible por que el proyecto de su vida no se derrumbe…

PS: No debería dejar de comentar el buen trabajo de la dirección artística de la editorial. Las portadas de los libros de Larson son auténticamente evocadoras y realizan una función de preload emocional de sobresaliente. Chapó.

PS bis: Por cierto, DiCaprio estará en la adaptación cinematográfica de white city. Y Tom Hans, en el jardín.

Décimo octava parada: La Navata (Madrid)

Décimo octava estación del programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

Décimo séptima parada: Galapagar I (Madrid)

Décimo séptima estación del programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

Artematopeya regala Artematopeya

[Publicado el 12 de enero de 2012]

Hemos recibido un aluvión de correos preguntando por los Rory’s Story Cubes de los que hablábamos hace unos días en este artículo. Y se nos ha ocurrido que, mejor que contaros lo que son y qué puedes hacer con ellos, lo mejor es que los pruebes tu mism@. Así que nos han hecho llegar dos cajitas de Rory’s Story Cubes que vamos a sortear entre todos aquell@s que:

1) Tweetéen (o ReTweetéen) este mensaje: Has visto que @Artematopeya sortea 2 juegos de Rory’s Story Cubes en https://artematopeya.wordpress.com son una pasada únete!! #Artematopeya

2) Pinchen ME GUSTA en la página Planeta Artematopeya de Facebook y dejen un mensaje contándonos alguna idea original para utilizar con los Rory’s Story Cubes.

3) Dejen un comentario en la pestaña COMENTA de este blog contándonos igualmente alguna idea creativa para utilizar con los Rory’s Story Cubes.

Seleccionaremos dos ganadores al azar entre todos los que hayan participado antes de las 13:00 horas del viernes 17 de febrero de 2012. El resultado del sorteo es inapelable y no reembolsable por dinero. Anunciaremos los ganadores en esta misma página y contactaremos con ellos vía mail, twitter o facebook (su canal de participación). Este sorteo, además, sólo está abierto para residentes en España.

Mucha suerte!!!!

Viaje de vuelta

Después de un estimulante viaje hacia la creatividad en nuestro programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que ha recorrido catorce estaciones durante los últimos cuatro meses y en cuyo tren han viajado los nuevos habitantes del Planeta Artematopeya, llega el momento de hacer una parada de refresco y volver a tomar el mismo tren pero en sentido contrario para regresar a la estación de salida. En este viaje de regreso, todos los pasajeros volverán a bajarse en sus estaciones de origen pero, esta vez, con sus maletas más gruesas y con las cremalleras a punto de reventar porque se van con mucho más equipaje del que trajeron.

Y la primera parada es en… Pozuelo de Alarcón.

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