Archivos Mensuales: enero 2012

Vigésimo segunda parada: San Martín de la Vega

Vigésimo segunda estación del programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

Anuncios

Vigésimo primera parada: Rivas Vaciamadrid III

Vigésimo primera estación del programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

Vigésima parada: Rivas Vaciamadrid II

Vigésima estación del programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

La monetarización de la vida no merece un Nóbel

Ya sabía yo que se me iban a tirar al cuello por culpa de este artículo sobre la dulce abuelita que toma el té a pesar de que mi única intención era la de comentar que me apasiona Maryl Streep.

¿Cómo se me ocurre decir que Margarita la Pajera -traducción literal al español del sintagma Margaret Thatcher, lo prometo- ha sido de facto una asesina?

En este blog, intentamos acercarnos al escenario del lenguaje y a la comunicación desde una posición diferente, particular y artematopéyica. Con ironía, con humor y con mucho learning-by-reading. No somos un periódico digital ni una plataforma política. Ni catedráticos ni políticos ni sociólogos ni comisionistas. Nuestros artículos no son opinión interesada: son casos extraídos de la más cruda realidad en los que, en lugar de parrafear teorías y explicaciones sobre lo que enseñamos en nuestros talleres de lenguaje emocional, persuasión, creatividad y comunicación o en nuestros grupos de coaching empresarial, creamos un paquete metafórico en torno a una premisa empleando los recursos con los que trabajamos en Artematopeya -lenguajes y códigos de comunicación en su sentido más amplio, psicoherramientas y cognición- y la entregamos envuelta y con lazo, sabiendo perfectamente de antemano lo que va a provocar y exactamente a quién. No hay inocencia ni ingenuidad ni errores de bulto ni faltas de ortografía. Nada es lo que parece y todo tiene un porqué.

Pero hoy me he levantado hastiado de la metáfora y voy a opinar. Que conste que no tengo nada que ver con el PSOE ni quiero, gracias. Vaya por delante.

Detente un momento y piensa en lo siguiente:
– ¿Por qué elegiría Carmen Chacón verbalizar que lo que el PSOE necesita es un REARME IDEOLÓGICO?
– ¿Por qué aparece impresa ayer en algunos periódicos y en otros no?
– ¿Qué significados y emociones están culturalmente asociados al concepto de rearme?
– ¿Por qué es necesario sugerir un escenario de guerra ante una audiencia determinada?
– ¿Crees que el poder de una simple y única palabra es suficiente para provocar un estado de movilización en un ámbito social determinado?

Ejemplos como éste puedes encontrarlos todos los días, en todos los medios y en todas las interacciones de comunicación en las que estás envuelt@. Eres blanco, a diario, de miles de ataques contra tu inconsciente para que seas sumiso, para que trabajes sin rechistar, para que consumas, para que gastes tu dinero y sigas dependiendo, para que sientas miedo (pronto hablaremos, de nuevo, sobre el marketing del miedo…) y angustia, para que seas un robot. Y todo ello ocurre delante de nuestras narices y cocinado de forma que la mayoría de la masa, tonta y robotizada, no se dé cuenta. Porque para la organización social del capitalismo en el que vivimos, es condición sine qua non que la mayoría no seamos más que una masa de carne esclavizada al dinero y atada a la rueda dentada que mantiene en marcha el movimiento del sistema.

Existe la manipulación emocional. Existe la hipnosis pervertida. Existe la comunicación persuasiva vestida de negro. Existe todo esto y muchísimo más aún. Existe.

Y existen herramientas, como el cine, a las que les abrimos las puertas de nuestra estabilidad y de nuestro aparato emocional de par en par y sin barreras. Y existen películas, como La dama de hierro, que entregan un mensaje manipulado y manipulador. Y esta entrega no es inocente ni ingenua ni casual. Es un cañón dirigido contra tu cabeza.

Aún a riesgo de repetirme cual ajo, te vuelvo a invitar a que veas esta película documental sobre el trabajo de Naomi Klein La doctrina del caos (es un enlace a Youtube). Si aún no la has visto, estoy seguro de que te aclarará muchísimas cosas.

Por ejemplo, que el neoliberalismo de todo un premio Nóbel como Milton Friedman ha implicado la muerte de demasiadas personas, por acción o por omisión. Que sólo en el mundo civilizado –y no incluyo Iberoamérica porque para las huestes clasistas de la puñetera y famosa escuela de Chicago aquel territorio no era más que un zoológico lleno de monos con los que experimentar; por favor, no dejes de ver el documental-,  Margaret Thatcher, Ronald Reagan, aquel engendro que leía libros al revés conocido como George Bush, José María Aznar y pronto hasta el nuevo ministro de justicia Alberto Ruiz Gallardón, con su reciente declaración de intenciones, han sido y/o serán responsables directos del sufrimiento de millones de personas por el hecho de no pertenecer a una determinada raza aria en la que los dicen haiga no tendrían la oportunidad de aprender a decir haya sin una cuenta corriente con la que pagar el servicio. O en la que los enfermos sin recursos económicos solo podrían rezar para seguir vivos porque, sin dinero, no podrían comprar un servicio médico. O en la que los que tienen un nivel intelectual distinto o inferior o discapacitado no tendrían derecho a ser considerados por su mera condición de seres humanos y respetados en su dignidad. Si esto ocurre en Europa y en Norteamérica, mejor ni hablemos de los países en desarrollo o en vías, porque suponen la peor vergüenza y la peor indignidad de esta civilización humana tan avanzada y tan solidaria de la que formamos parte.

El neoliberalismo no es una inocente teoría económica que se queda en los anaqueles de las bibliotecas: directamente implica que, si no cumples ciertos requisitos de una tabla de cualidades determinada -nivel intelectual, nivel de educación, nivel de liquidez, nivel social-, no puedes acceder a ciertos bienes y servicios: sanidad, justicia, educación… Pasas a formar parte de una raza endémica inferior que se va consumiendo hasta morir porque no importa tu naturaleza humana: sólo importa tu naturaleza económica como consumidor. Si no tienes nada, no vales nada. Sólo vales lo que sume tu cartera. Y todo esto apesta, sencillamente, a limpieza étnica como la de aquel señor alemán con bigote de cuyo nombre y de cuya puta madre no quiero acordarme. Porque el trasunto segunda guerra mundial no fue más que cuestión de dinero.

¿De quién fue la idea de premiar con un Nóbel a un señor que consiguió montar un club de poder alrededor de la idea de que la dignidad humana no existe y de que la única dignidad es la que se puede comprar?

Por eso, La dama de hierro es cinematografía inmoral. Porque miente sin escrúpulos y crea un personaje de ficción que nunca ha existido. No te creas la inocencia de la abuelita y no te dejes engañar más, por favor. Sí, Meryl Streep está estupenda. Pero esta película es una esponjosa, amarronada, humeante, putrefacta y maloliente mierda.

Sin anestesia te lo repito.

Y todo esto sí es opinión.

Si tú también dices xyzzy…

… entonces no has de perderte Ready player one de Ernest Cline porque, seguramente:

  • eres de la generación del 68, año arriba año abajo;
  • viviste, como yo, los estertores del telex;
  • jugaste por primera vez a una aventura de texto en un IBM con pantalla de fósforo verde!!!;
  • has jugado a Colossal Cave, a Adventure, a Zork;
  • sigues jugando ficción interactiva y fantasy digital en los emuladores que llevas en tu móvil, en tu blackberry, en tu DS, en tu iPhone, en tu…
  • tuviste un ZX Spectrum, un Commodore64, un Atari, un TRS-80, un Dragon o cualquier otro cacharro de 8 bits;
  • sabes lo que es The Dragon Magazine, los juegos de rol, Dungeons & Dragons, los PBM, los RPGs, los MUDS;
  • conoces el significado de la palabra mágica xyzzy y, en algún momento, la has tenido como contraseña de acceso a tu ordenador o a tu móvil;
  • eres lector de Tolkien, Moorcock, Stephenson;
  • cómo no, eres fan incondicional de Star Wars, de Blade Runner, de Galáctica, de Space 1988;
  • etc, etc…

Digamos que Ernest Cline no destaca, exactamente, por su calidad literaria ni por sus manierismos lingüísticos. Cline es, simplemente, un buen narrador. Y con esta habilidad por bandera, poco importa que Ready Player One sea un batiburrilo descontrolado pero enciclopédico de absolutamente casi todos y cada uno de los iconos de la cultura popular de la década de los 80. Videojuegos, máquinas y cacharros domésticos, películas, música, comics, series de televisión, redes sociales por modem… Los que hemos vivido esa experiencia vital en carne propia somos carne de cañón para unirnos en hueste de los que han disfrutado teletransportándose a su pasado y evocando el potentísimo paquete emocional asociado a la novela. Cierto es que somos privilegiados por haber vivido el momento seminal que ha dado lugar al momento cualtural que vivimos hoy en día.

Resumiendo: que no esperes una narración sesuda, intelectiva, adulta y demasiado seria. Ready player one (que no es ni más ni menos la frase que avisaba del comienzo de su partida al jugador de aquellas antiguas y enormes máquinas de videojuegos de billares de barrio) es una simple e intensa novela de aventuras de corte folletín tecnológico y vestida de futuro. Si la lees, te teletransportarás a tu adolescencia y podrás evocar aquellos años; aquellos maravillosos años… Tendrás la impresión de que Cline estuvo sentado junto a ti durante alguna de esas interminables partidas.

Ready player one es auténtica literatura emocional.

Décimo novena parada: Rivas Vaciamadrid I

Décimo novena estación del programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

Dulce abuelita que tomas el té, dos puntos

Por nuestra intrínseca naturaleza, en Artematopeya amamos sin medida a las artes (con preposición) y a los artistas, a los que profesamos una amable, respetuosa y profunda envidia de color verde brillante. Cuando un ser humano es capaz de producir cualquier tipo de arte, sencillamente demuestra la existencia real de la capacidad de trascender y de transitar por planos de esencia y de existencia vedados, por razón de su carencia de inteligencia y empatía para con lo emocional, a todos esos charlatanes que leen tantos periódicos, hablan tanto de la apayasada farsa de la economía y del guión de la telenovela de la crisis y se justifican en la etiqueta de la actualidad para mantener su sistema nervioso y su capacidad de vivir en sendos y profundos estados catatónicos. Si yo tuviera una escoba…

Me disculpo de antemano por la grosería que voy a escribir a continuación: la película La dama de hierro es una esponjosa, amarronada, humeante, putrefacta y maloliente mierda. Periodo.

No me creo lo que acabo de hacer: disculparme por un tabú! Un virus lingüístico y mental de rango medio se ha colado en nuestras vidas. Hmmm…

No creo, en absoluto, que esta película haiga de recibir ningún premio de perfil pero qué bien que está todo, de esos tipo óscar a la mejor película o globo de oro equivalente, porque no es más que un dorado panfleto con andamios de propaganda sobre un guión no sólo mal escrito y poco afortunado en demasiadas partes, sino también insidioso y emocionalmente dañino y peligroso para los espectadores que hayan bajado sus escudos de defensa mental. Cualquiera, y por cualquiera me refiero a Phyllipa Lloyd y Abi Morgan para más señas, que se atreva a presentar a Margaret Thatcher como una indómita y feucha jovenzuela rebosante de valores humanos o como una dulce e indefensa abuelita aquejada de soledad, la pobre, a la vejez viruelas se merece, como poco, que les pidan plaza en alguna residencia de la ONCE y que, además, las convoquen a un consejo de guerra por crímenes intelectuales contra la humanidad. Periodo. Margaret Thatcher no es, no ha sido y nunca fue lo que estas dos señoras, directora y guionista respectivamente, proyectan sobre la pantalla. Periodo. No sólo fue un coñazo de ser humano, que a su marido gustosamente regalamos el resto de la mitad masculina del universo,  que se cagó (con perdón) hasta en su propia vida y a la que el orgullo, la soberbia y el servilismo al poder en la sombra le llevó a autocondenarse de buen grado a una burbuja de cristal sólido de la que no escapó ni su familia ni su propia salud mental, sino que se atrevió, entre otras cosas, a mostrar públicamente su apoyo a un asesino como Pinochet. Puñetera educación británica. Periodo. El muro de Berlín jamás cayó por la voluntad de abrir puertas a una nueva etapa de la civilización sino sólo de tender puentes por los que pudiera empezar a fluir la pasta entre este y oeste. Periodo. Por no hablar de las Malvinas. Y creo que me voy a detener aquí porque hay riesgo de erupción verbovolcánica… Confer La doctrina del caos de Naomi Klein y cualquiera de los trabajos de Estulín sobre Bilderberg, para más señas.

¿Qué será lo siguiente? ¿Las aventuras del virtuoso y heróico Superhéroe Bush?

Lo bueno que tiene el cártel artístico británico es que, veas lo que veas, lo mínimo que te llevas es un trabajo de interpretación entre impresionante-maravilloso-impactante y sencillamente subyugante-fascinante-alucinante, en una escala de peor a mejor. Y, en esto, La dama de hierro no defrauda. Un óscar para la dirección de casting. No recuerdo haber visto tantos y tan buenos actores-artistas juntos en el mismo lugar y al mismo tiempo. Meryl Streep te puede gustar o no, y los que no la soportan en realidad no la soportan ni un poquito ni a menos de diez kilómetros. Pero a mí me fascina. Y está soberbia. Ahí lo dejo…

Por cierto, por si acaso te lo habías planteado gracias a las maquinaciones del aparato comercial y de propaganda que opera desde hace unos meses en torno a esta dulce y senil abuelita británica que ahora se dedica a tomar el té mientras charla con su marido muerto en lugar de seguir matando personas por acción y por omisión como respetuosa abanderada del capitalismo más despiadado, te recomiendo que no pierdas ni tu tiempo ni tu dinero con ese ladrillo de papel y tinta titulado Los años de Downing Street, un mamotreto de mil páginas que contiene, según dicen, las memorias de la agüela. No sólo está mal escrito, sino que es aburrido y monótomo: se limita a repetir subimos los impuestos, aumentó el paro, los sindicatos por aquí, las huelgas por allá… Un auténtico coñazo.

Ya sabes: lee algo hermoso y artístico. No hay color. La vida es demasiado corta para permitirse el lujo de no desarrollar la capacidad de saber elegir.

En el jardín de las bestias

Este artículo es una víctima más de mi insuperable incapacidad para estirar el tiempo. Manuscrito el pasado 5 de enero en la barra de un bar sobre las páginas cuadriculadas de mi bloc rojo de notas con goma a-la-moleskine pero de tapa blanda, no he sido capaz de transcribirlo aquí solo hasta hace un rato. Hoy es 24 de enero y toca empezar a hacer hueco en el desván de las anotaciones perdidas…

No suelo deleitarme con la no-ficción. Afortunadamente, y lectúricamente hablando, no soy residente en EEUU, país en el que el género mis memorias personales, mi historia personal, mi drama personal, mi experiencia personal, mi visión personal y otros mil millones de (por lo general) aburridas circunstancias personales hechas libro han terminado invadiendo sin opción ni de réplica ni de defensa el terreno exclusivo del lector de toda la vida, minoritario ya frente al lector de perfil VIPS o kiosco de aeropuerto. Con todo el respeto que el resto del mundo merece: no consigo colegir que haya alguien dispuesto a pagar 20 dólares o incluso más por un producto impreso que lleva en la portada a Justin Bieber o a Ricky Martin, a Condolezza Rice o a cualquier otro de los Kennedys que aún viven aunque sean de quincuagésima generación, a la última y superdelgadísima ganadora de Operación Triumph, a ese pedazo de tostón llamado Oprah sólo comparable a esa otra inefable señora conocida por AR cuyo apócope se parece demasiado a una precuela de arse… y que, además, se atreva a esgrimirlo entre sus manos en el metro o en el autobús sin ningún tipo de forro, mostrando impúdicamente con qué tipo de veneno ha accedido voluntariamente a destrozar su sesera. Pero allá cada uno con sus esfínteres.

En resumen: que la no-ficción, además de sufrir un doloroso y antiartístico lenguaje robotizado repleto de infantilismos y de analfabetas incorrecciones por poner sólo dos ejemplos, de objetiva no suele tener ni la hache y suele estar prostituida sin paliativos y escorada sin ningún tipo de pudor. Curiosamente, si hablamos de historia, economía, sociedad, divulgación… el único lugar en el que encontrarás un refugio de honestidad y objetividad es en los géneros de la lista de ficción! Los autores auténticamente creadores consideran que la documentación y la investigación es la única base posible para establecer un escenario objetivo en el que situar sus tramas y se esfuerzan por mantenerse a la conveniente y mínima distancia que garantiza una dosis suficiente de verdad, imprescindible para que el motor del subtexto funcione. Y punto.

Llevo meses escuchando hablar de Erik Larson, después del importante éxito en los mercadillos internacionales de su Diablo en la Ciudad Blanca (The Devil in the White City). Hasta los críticos han inventado un nuevo término para definir, muy acertadamente, su exitosa receta literaria (historia novelística). Así que lo cogido entre las manos y lo he leído. Y la experiencia de lectura es fantástica, he de decir. Sin desvelar demasiados detalles, hay que reconocer que el modelo literario de Larson está excelentemente depurado y que, sin duda, tiene el don. En el jardín de las bestias no sólo se deja leer: a pesar de que la premisa es simple (un recuento de los años que William Dodd ocupó el cargo de embajador norteamericano en el Berlín del Hitler pre-más bestia con el trasfondo del asunto judío) y la historia objetiva de aquellas coordenadas socio-históricas ya es sobradamente conocida, la habilidad artística y literaria de Larson entrega una especie de thriller documental en papel lleno de intriga, de rencillas, de sorpresas, de revelaciones y de personajes ampliamente revisitados aunque desde una nueva perspectiva. No todo es perfecto en la vida de Dodd: su atontada y melindrosa esposa, su querida aunque algo sueltecita hija Martha, sus corruptos y multifacéticos enlaces gubernamentales, sus monstruosos partenaires en medio de todo aquel espectáculo nazi… Es precisamente la perspectiva auténtica, imperfecta, despeinada y poco maquillada de las vidas de los Dodd la que convierte esta historia en una enciclopedia ficcionada repleta de verdad de la buena. Sin florituras y sin adornos. Terminó ya esa versión inventada de la vida en la que la gente se despierta por la mañana y salta de la cama perfectamente vestida, planchada, peinada y sin arrugar.

Atención. Es un page-turner inesperado. Hipnótico sin remedio.

En el jardín de las bestias es un libro absolutamente leíble. Erik Larson moldea la Historia sobre el patrón de la mejor ficción. Y funciona muy bien.

En la fila de pendientes de lectura ya tengo El diablo en la ciudad  blanca. Una intriga también documental ambientada en la Exposición Universal de Chicago de 1893 con un asesino en serie enfrentado a un arquitecto que hará todo lo posible por que el proyecto de su vida no se derrumbe…

PS: No debería dejar de comentar el buen trabajo de la dirección artística de la editorial. Las portadas de los libros de Larson son auténticamente evocadoras y realizan una función de preload emocional de sobresaliente. Chapó.

PS bis: Por cierto, DiCaprio estará en la adaptación cinematográfica de white city. Y Tom Hans, en el jardín.

Hablando de cine

Acabo de llegar a casa, de madrugada y con ganas de compartir con los habitantes del Planeta Artematopeya la experiencia de The artist, la película revelación de la temporada. Pero veo que mi amigo Carlos, en su magnífico blog sobre cine Bandeja de plata, se me ha adelantado. Y como Carlos y yo hemos compartido una etapa de nuestras vidas en la que fuimos cinematográficos, no es de extrañar que su revisión sea artematopéyica y afinada. Así que, con la satisfacción de que siempre hay personas que pueden haber dicho o hecho algo mejor que tú y que no tienen sentido ni el orgullo ni la soberbia de repetirse, apago el ordenador y me voy a dormir…

Zzzzzz…..

Décimo octava parada: La Navata (Madrid)

Décimo octava estación del programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

Décimo séptima parada: Galapagar I (Madrid)

Décimo séptima estación del programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

Palabras dentro de palabras dentro de palabras dentro de palabras


Seguro que a Gertrude Stein, una artematopéyica y redomada creadora, le habría encantado el título de este post…

Artematopeya regala Artematopeya

[Publicado el 12 de enero de 2012]

Hemos recibido un aluvión de correos preguntando por los Rory’s Story Cubes de los que hablábamos hace unos días en este artículo. Y se nos ha ocurrido que, mejor que contaros lo que son y qué puedes hacer con ellos, lo mejor es que los pruebes tu mism@. Así que nos han hecho llegar dos cajitas de Rory’s Story Cubes que vamos a sortear entre todos aquell@s que:

1) Tweetéen (o ReTweetéen) este mensaje: Has visto que @Artematopeya sortea 2 juegos de Rory’s Story Cubes en https://artematopeya.wordpress.com son una pasada únete!! #Artematopeya

2) Pinchen ME GUSTA en la página Planeta Artematopeya de Facebook y dejen un mensaje contándonos alguna idea original para utilizar con los Rory’s Story Cubes.

3) Dejen un comentario en la pestaña COMENTA de este blog contándonos igualmente alguna idea creativa para utilizar con los Rory’s Story Cubes.

Seleccionaremos dos ganadores al azar entre todos los que hayan participado antes de las 13:00 horas del viernes 17 de febrero de 2012. El resultado del sorteo es inapelable y no reembolsable por dinero. Anunciaremos los ganadores en esta misma página y contactaremos con ellos vía mail, twitter o facebook (su canal de participación). Este sorteo, además, sólo está abierto para residentes en España.

Mucha suerte!!!!

Artematopeya visual de color naranja

Más información… muy pronto.

Viaje de vuelta

Después de un estimulante viaje hacia la creatividad en nuestro programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que ha recorrido catorce estaciones durante los últimos cuatro meses y en cuyo tren han viajado los nuevos habitantes del Planeta Artematopeya, llega el momento de hacer una parada de refresco y volver a tomar el mismo tren pero en sentido contrario para regresar a la estación de salida. En este viaje de regreso, todos los pasajeros volverán a bajarse en sus estaciones de origen pero, esta vez, con sus maletas más gruesas y con las cremalleras a punto de reventar porque se van con mucho más equipaje del que trajeron.

Y la primera parada es en… Pozuelo de Alarcón.

Décimo sexta parada: Tres Cantos I (Madrid)

Décimo sexta estación del programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

Décimo cuarta parada: Ciudad de la Imagen (Madrid)

Décimo cuarta estación de nuestro programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia que desarrollamos para una de nuestras empresas cliente entre octubre de 2011 y marzo de 2012. Continuamos el viaje…

:-)

Décimo tercera parada: Leganés

Décimo tercera estación de nuestro programa corporativo back-to-back de coaching de equipos para la creatividad y la excelencia.

Diario LW

CORO GOSPEL LIVING WATER

lyriquediscorde

the home of all things music

Pepe Castro - photographer

Cada semana un retrato y mis impresiones sobre la sesión fotográfica

Artematopeya

Coaching - Training - Lenguaje - PNL - Creatividad - Talento - Estrategia

Luces y Sombras de las Marcas

Todas las novedades en Marketing, Social Media y Comunicación. Fátima Martínez

TheCoevas official blog

Strumentisti di Parole/Musicians of words

Dibuixa el teu Univers

Univers, de Microcosmos Teatre i Efímer

The Photo Vault and Gallery

by Gustavo Greciano

A %d blogueros les gusta esto: