Archivos Mensuales: julio 2010

La libra británica es carroñera

No estaba previsto que este artículo, en realidad, fuera por donde ha terminado yendo. Pero así son las cosas. Empezaba esta mañana, a eso de las 09:00, echando un vistazo a las ediciones de las cabeceras internacionales, como siempre. A pesar del ya conocido impune terrorismo informativo del britániquísimo Financial Times, no lo he quitado de mi lista porque es una de las mejores revistas de humor que se publican hoy en el mundo. Me hace mucha gracia la flema estúpida y la soberbia infantil de un medio como el Financial, que apesta a consejo de redacción formado por comepollas a-los-pies-de-su-señora-esposa, acomplejados conectados sin salvación posible a la matrix y que, cuando todo eran vacas gordas, no dejaron ni un segundo de lamerle servilmente el culo al resto del mundo sin conseguir que nadie les prestara la más mínima atención pero que, llegadas las vacas estrechas, se han quitado el disfraz y han empezado a mostrar sin complejos la clase de serpientes insidiosas que son.

Para muestra, la captura de pantalla que ilustra este artículo.

Para entender la amoralidad que subyace al porqué de esa enconada campaña contra el resto de la humanidad de un United Kingdom que, a nivel emocional, sigue creyendo que su destino es dominar el imperio del mundo, no hay más que pinchar en la pestaña world y observar el orden de las páginas: Estados Unidos y Canadá, Reino Unido, Europa y, después, el resto de continentes.

No se puede ser más gilipollas.

La libra se convirtió, tras la formalización de la moderna UE, en la moneda más acomplejada del sistema económico mundial. La puta de siempre, la cortesana más conocida del dólar norteamericano, jugó a que podía boicotear la estructura económica de la nueva Europa diciendo no al euro y, haciéndose la despechada, eligió quedarse fuera para esperar a que alguien viniera de rodillas a pedirle que lo pensara una vez más. Pero nunca fue nadie.

A estas alturas, todo el mundo conoce el sencillo mecanismo del mercado bursátil. El dinero es como la energía: ni se crea ni se destruye, sólo se desplaza de lugar. Matemática y percentualmente, mientras el dólar y el euro se mantengan estables en los mercados mundiales y entre sí, jamás quedará ni el resto de un moco para la libra. ¿Por qué se beneficia la libra, y por ende todo el sistema empresarial e industrial británico, si una de las dos monedas de referencia universal se ve afectada por cualquier campaña de desprestigio, de propaganda emocional o de manipulación informativa y los inversores, atacados por el susto de que el valor de su inversión descienda y pierdan dinero, empiezan a vender sus acciones haciendo que el sistema de sature de títulos que ya nadie quiere y que terminan convirtiéndose en saldos? Pues porque la pérdida de valor de la moneda víctima se transforma en un incremento de valor automático para la moneda verdugo: las empresas que cotizan pierden valor, pierden recursos, pierden competitividad, pierden mercado exterior, pierden reputación, pierden empleos… Es un simple monopoly de miles de millones y sin el más mínimo de los escrúpulos.

Durante años, el establishment británico hirvió de malasangre al haber perdido el protagonismo contemporáneo en favor de Alemania, otro de esos malolientes países catetos y sin clase que tanto abundan por el mundo al que tuvo que salvar, por supuesto, de su correspondiente asesino dictador. Porque la segunda guerra mundial la ganó Inglaterra, por supuesto. Qué pereza, Isabel.

Hete ahí que, con la cagada de las subprimes americanas, se destapa la olla de los sapos y, de repente, el establishment británico empieza a mostrarse como el Gollum traicionero y especulador que siempre ha sido. No es ninguna novedad que los negocios de medios de comunicación, que en la mayoría de los paises suelen tener poco (por no decir nada) que ver con la información y mucho con el dinero publicitario de las patronales y de los gobiernos, reservan un capítulo importante en sus presupuestos de gastos para la compra de tubos de vaselina. Todo por la pasta. Y, de repente, el Financial Times decide redecorar el imaginario colectivo y Portugal, Italia, Grecia y España pasan a formar un nuevo subconglomerado de cerdos, de pigs (con la p de Portugal, con la i de Italia, con la g de grecia y con la s de Spain). Este artículo, a pesar de pertenecer a la wikipedia, explica muy bien todo este mamoneo.

El trabajo del Financial Times, putita cortesana del sistema británico, de las agencias de clasificación (Fitch, Moodys, Standard & Poor’s y AM Best) y de cualquier otro mafioso que huela a dinero, se centra en los últimos tiempos en mentir, en difundir rumores y en sembrar la duda sobre las solvencias europeas para dinamitar los mercados, provocar la zozobra en las sociedades y la quiebra en sus economías y que después pasen, volando bajo, los buitres británicos a recoger el botín. Ni más ni menos. Ellos son, junto con las puñeteras agencias a las que se les ha dado la autoridad sobre el sistema, los especuladores de los que tanto se habla ultimamente. Con Grecia, el trabajo de ingeniería manipuladora les ha salido muy bien. A todos nos pilló por sorpresa. Y el mundo terminó creyendo que Grecia era un desastre y que no merecía la pena seguir invirtiendo en su economía. Y Grecia quebró sin necesidad.

Eligen a países que, como el nuestro, muestran una imagen de debilidad, imbecilidad y auténtico papanatismo gracias al esfuerzo de sus gobiernos por no dar en el clavo ni una sola vez. Aunque el país sea otra cosa. Y atacan. Obviamente, y después del papelón que vienen haciendo Zapatero y sus apandadores, la siguiente era España. Era cuestión de minutos que lo intentaran aunque, al final, no lo han conseguido. Ni lo conseguirán.

Anuncios

¡Eh! Un momento, aún hay más…

Pues que pasión gitana y sangre española. Una bomba de relojería.

Su Excelencia La Roja

Hoy se complica el poder trabajar en otra premisa para escribir un artículo que no sea la de la Copa del Mundo de la FIFA 2010. La curva emocional de los últimos días ha llegado a su cresta y la explosión del 11 de juli0, que aún ha de invadir las fronteras de el día después esperando a que regrese Su Excelencia La Roja y se bañe, literalmente, en la auténtica marea roja que se verá hoy lunes en Madrid a partir de las cinco de la tarde junto al Manzanares, se ha convertido en un tic-tac hipnótico como era de esperar.

Es de ley felicitar a la selección por su excelencia. Y es de ley también aceptar que no existe maquinaria emocional más potente y envolvente que el espectáculo del fútbol, por delante incluso que los engendros comerciales planetarios de la industria musical al estilo de Lady Gaga, Michael Jackson, los Beatles e, incluso, los Rolling.

Había previsto escribir uno de mis intensos ;-) y extensos tecluscritos deconstruyendo todo este tinglao del fútbol y su afición en clave de comunicación emocional y herramientas de persuasión en forma similar a como lo hacemos en los talleres y asesorías in company de Artematopeya.

Pero hay veces en las que no se justifica mostrar el truco y romper la magia. Y, esta vez, las sonrisas, la alegría y el exultante bienestar que se respira por todas partes bien valen que me calle la boquita.

La de rojo, roja con La Roja

Mira que soy de poco monarquismo pero tengo que reconocer que, en momentos como estos,  en los que nuestro presidente (por no hablar de su gabinete) se ha convertido en el  Míster Bean de la política mundial y la imbécil e inmoral mediocridad de las instituciones ejecutivas ha convertido a nuestro país, o sea, a España, en tamaño hazmerreir que no nos va a salvar del imperio ni Obi-Wan Kenobi (es nuestra hora de mayor desesperación… ayúdanos Obi Wan… eres nuestra única esperanza), se agradece que al menos una institución haga su trabajo sin rechistar y sin jugar al pío pío que yo no he sido. Es el caso de Sofía Margarita Victoria Frideriki, funcionaria del Estado y más conocida por el nombre artístico de Sofía de Borbón, un ejemplo de savoir-faire y de más tablas en el arte de las relaciones públicas y de la comunicación que ni Lola Flores con su como me las maravillaría yo.

Que la monarquía sea sobre el papel un régimen antidemocrático, antihumanista y predictatorial no quiere decir que la monarquía constitucional española no sea un modelo mixto, muy sensato y bastante más productivo que otras propuestas que apestan a crema de afeitar LEA y a tranvía de posguerra, en el que la corte trabaja para la comunidad y no al contrario. Aunque estén muy bien pagados y, encima, les regalen los libros en la Feria del ídem o les inviten a comer en Casa Lucio, tanto Sofía como mi amigo Juan Carlos, su marido, son dos currantes bien consecuentes con su trabajo y saben conducirse en cada lugar y en cada momento como corresponde: él se adormila ante las cámaras sin ningún pudor en cualquier ceremonia de entrega del Premio Cervantes (y quien haya asistido alguna vez a semejante evento lo comprenderá perfectamente) y ella se coloca un fular rojigualdo encima del traje rojo y se planta en Sudáfrica dispuesta a que la prensa mundial se harte de echarle fotos y nos hagan una campaña de agitación anímica, de sensibilización hispánica y de imagen promocional por toda la patilla.

Sin ningún género de dudas, el video que recoge el momento en el que Sofía visita a la selección española en el vestuario tras la victoria de ayer podría llegar a ganar premio en el Festival Internacional de Cannes porque no existirá jamás ninguna campaña institucional, por muchas y creativas agencias que se presentaran a la licitación, capaz de superar la potencia emocional de la pieza audiovisual grabada por Pepe Reina que ya ha dado la vuelta al mundo. Una fan sesentona a la que sólo le faltan las pinturas de guerra en los mofletes que, sin comerlo ni beberlo y seguramente debido a un más que probable descuido por parte de su jefe de protocolo o de su road-manager, se encuentra de repente entre un montón de deportistas medio en pelotas que todavía apestan a pies y a sudor (porque las estrellas también sudan, oiga).

La cara del pobre Puyol al salir de la ducha para encontrarse un vestuario abarrotado de gente y, en medio de aquel jaleo, ni más ni menos que a una reina en activo a la que se ve en la obligación de saludar, porque se interpone entre él y sus calzoncillos, sin más cobertura que una frágil toalla a la cintura bien vale un Pulitzer. Por no hablar del cachondo de Casillas, que no deja de aguantarse la risa durante todo el video al darse cuenta de lo que está a punto de ocurrir, y de su compadre Piqué, que le sigue la coña como si tal cosa. Según demuestran las imágenes, Puyol estaba más que contento. Y Sofía, tan contenta también.

Este momento, que en privado se hubiera recordado seguramente como una divertida anécdota sin mayor trascendencia, terminará convirtiéndose con toda seguridad en ejemplo de naturalidad, de saber estar, de buen humor y de complicidad social y nos valdrá a nivel mundial un comentario de tono afable en foros de todo tipo. Sofía, que a pesar de trabajar como reina de España no es ninguna muñeca repollo como esa otra señora de alcanfor que vive en Inglaterra, maneja con gran habilidad los momentos de trágame tierra, tan humanos por otra parte, y precisamente por eso se ha convertido en una funcionara apreciada y muy bien valorada por la comunidad para la que trabaja. El video de Pepe Reina es tan oportuno y recoge con tal potencia el contenido emocional y la comunicación paralingüística de la situación que cualquiera podría ser capaz de reproducir lo que está pensando cada uno de los protagonistas de esta singular sit-com incluso bajando el volumen hasta el cero.

El caso es que La Roja está haciendo por el prestigio, el ánimo y la imagen de España en treinta días lo que el gobierno de Zapatero y su gabinete jamás podría llegar hacer ni en treinta años (o ni siquiera en trescientos si además nos atrevemos a leer sus pobres currículums). El sistema especulador internacional, que primero se cebó con Grecia y después lo ha seguido intentando con España, estará bien jodido comprobando como la inyección de espíritu le ha dado la vuelta a la situación y, en los próximos meses, no se hablará en el mundo de otra cosa más que de España. Pero bien. Y mucho. Porque  entre los especuladores macroeconómicos y la pequeñita España se habrá levantado un muro emocional que ni el puñetero sistema va a ser capaz de romper.

El fútbol es popular, es masivo y es emocionalmente positivo. Y la victoria del domingo puede terminar de poner la guinda a la salud emocional y a la estabilización económica de nuestro país.

Así que, esta vez más que nunca:

TODOS CON LA ROJA…

… y a los especuladores, que les den bien por detroit.

Diario LW

CORO GOSPEL LIVING WATER

lyriquediscorde

the home of all things music

Pepe Castro - photographer

Cada semana un retrato y mis impresiones sobre la sesión fotográfica

Artematopeya

Coaching - Training - Lenguaje - PNL - Creatividad - Talento - Estrategia

Luces y Sombras de las Marcas

Todas las novedades en Marketing, Social Media y Comunicación. Fátima Martínez

TheCoevas official blog

Strumentisti di Parole/Musicians of words

Dibuixa el teu Univers

Univers, de Microcosmos Teatre i Efímer

The Photo Vault and Gallery

by Gustavo Greciano

A %d blogueros les gusta esto: