Cómo gustar del tango

Madrid, 10 de junio de 2010. 21:20 horas. Calle Mayor. Busco una máquina de tabaco. Desde el epicentro de una marejada de ruido, gente, pobres putas sucias y obesas de vidas deshauciadas y un surtido de yonquis sin dientes y sin dignidad que viven del susto del pobre pusilánime atontao, mis sentidos se sintonizan sin querer con una súbita música que suena en algún lugar cercano. Y, de repente, zwoooooooooom. Me teletransporto.

Por una cabeza, de Gardel y Le Pera, es un prodigio de fraseo musical y de melodía. Puede que haya otros tangos mucho más populares o de sangre mucho más espesa, pero el lenguaje melódico de este cabeza es auténtica emoción puesta sobre un pentagrama. Eso sí, siempre y sólo en lo instrumental. Casi se puede escuchar una suerte de voz silenciosa que se enhebra con cada nota…

En lo musical, el tango me encanta. En lo corporal, más aún. No hay nada más elegantemente sexual que disfrutar de la visión de un tango sentido y bailado en medio de la penumbra. Pero el depresivo de Gardel es denso y aguardentoso. Y de Le Pera me resguardo. Tanto tormento, tanta posturita, tanto sufrimiento sólo puede surgir de un corazón desequilibrado y de una cabeza medio enferma. Lástima de los millones de argentinos que han tenido que crecer condenados a escuchar durante años el lavado de cerebro de semejante malparido que ha generado con sus letras una cultura de pobreza, de miseria vital, de falta de autoestima, de suciedad emocional y de changuita arrabalera arrastrada y pendenciera. Lo que le faltaba a una sociedad mestiza que tardó demasiadas décadas en construirse una identidad y que aún sigue pagando los platos rotos de la venenosa melancolía. Claro que, en España, no tenemos de qué quejarnos. Nosotros tenemos nuestra la copla, una sobrevalorada música igual de venenosa que, tras años de empeño y de esfuerzo, ha conseguido crear toda una legión de personas asustadas, cobardes, voluntariamente tristes y de vidas mecanizadas que no hacen más que ver pasar el tiempo y seguir muriendo en vida…

En fin, que el cabeza de Gardel es un prodigio emocional que sobrepasa las fronteras del tan-poco-de-mi-gusto tango como género y está entre mis favoritos de todos los tiempos. Punto y sanseacabó.

El caso es que el perfume de la música me lleva en volandas por cualquier bocacalle hasta la calle Arenal. Y allí me encuentro con este quinteto ( el de la foto) que empieza a entregarse a los compases finales del ya recontramegaconocido arreglo instrumental que bailan Arnold Schwarzenegger y Tia Carrere en la escena final de la artematopéyica y divertidísima Mentiras Arriesgadas de Cameron…

Hay quien dice, sin embargo, que la similar escena entre Al Pacino y Gabrielle Anwar, en Esencia de Mujer, es mucho mejor…

En realidad, el premio ha de ser para los editores capaces de montar una escena cinematográficamente creíble con actores de madera incapaces de bailar ni siquiera una nana y que termine pareciendo que, de verdad, están moviendo un pie detrás del otro. Ya sabemos todos que, para la mayoría de los americanos, cocinar es hacer una ensalada o mezclar nachos con queso fundido. Pues con el tango lo mismo. Ni Pacino ni Anwar ni Schwarzenegger ni Carrere tienen una mínima idea, puta o no, sobre cómo se baila un tango. Pero me quedo con la versión de mentiras por varios motivos. Por el humor, por la honestidad cinematográfica, por el magnífico trabajo del editor, por la onda de Tia Carrere, por la ausencia de ego de Schwarzenegger y porque la escena es parte integrada con coherencia en la película. En el caso de esencia, el único objetivo de la escena es satisfacer la megalomanía estrellática del pelma de Al Pacino, un auténtico coñazo de actor y de señor, egocéntrico y más espeso que la leche condensada. Que le den bien a él y todos los actores (y actrices) que se ponen taaaaan pelmas con el método y con el buen señor de Strasberg que en gloria esté.

Por cierto, que Calamaro también hace un cabeza bastante apañao:

Anuncios

Acerca de Artematopeya

Artematopeya

Publicado el 11 junio, 2010 en Artematopeya, Música y energía, Nacho A. Llorente. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Los comentarios están cerrados.

Diario LW

CORO GOSPEL LIVING WATER

lyriquediscorde

the home of all things music

Pepe Castro - photographer

Cada semana un retrato y mis impresiones sobre la sesión fotográfica

Artematopeya

Coaching - Training - Lenguaje - PNL - Creatividad - Talento - Estrategia

Luces y Sombras de las Marcas

Todas las novedades en Marketing, Social Media y Comunicación. Fátima Martínez

TheCoevas official blog

Strumentisti di Parole/Musicians of words

Dibuixa el teu Univers

Univers, de Microcosmos Teatre i Efímer

The Photo Vault and Gallery

by Gustavo Greciano

A %d blogueros les gusta esto: