El último romántico español

Cuando alguien te habla apasionadamente sobre La sombra del viento y le preguntás el porqué de semejante pasión, la mayoría no es capaz de explicarlo. Parecen no saber traducir en palabras algo en lo que todos deberíamos aprender a ser expertos con la práctica de los años: expresar sus emociones.

Mi amigo Carlos es el último de los grandes románticos españoles. Pero romántico en el sentido literario, en el del roman francés; romántico en el sentido de novelesco. Lo más probable es que, a estas alturas, lo que les ocurre a todos los que no saben explicar la fascinación que Zafón ejerce sobre sus emociones es que, un siglo y medio después, de las culturas de sus vidas ha sido borrada la definición genérica de folletín de intriga, término que una vez sirvió para identificar una forma de hacer literatura que, aunque parezca hoy olvidada, es la base de la cultura de la ficción moderna y no sólo en lo literario. Un mero factor coyuntural, la publicación de largas novelas por capítulos necesariamente seccionada por la morfología industrial del momento, terminó convirtiéndose en un elemento estilístico en la forma del cliffhanger o gancho de suspense (continuará…) al final de cada capítulo que, gracias al efecto Zeigarnik de terminación y a otros factores tanto creativos como colaterales, fidelizaba de un capítulo al siguiente millones de lectores que terminaban enganchados a una historia que leían durante meses sin saber por qué…

El folletín de intriga o, más bien, su estructura y sus rasgos estilísticos y psicológicos, es uno de los ingredientes de la receta magistral de la artematopeya. La habilidad de emplear el lenguaje para estimular los canales sensoriales del que lee o del que escucha es la clave secreta de la comunicación emocional, de la comunicación supraconsciente, de la química interpersonal, del rapport. El establishment y la sabihonda modernidad, siempre tan hipercorrectos y siempre tan by the canon, se han ocupado de desacreditar al folletín y a sus autores con todas sus fuerzas. En una España más papista que el pápa, la endogámica y megalómana industria de la literatura ha decidido que lo popular, con el significado de masivo y emocional, tiene poca clase y nos condena a leer textos asimilados a su criterio de lo correcto y de lo adecuado que parecen más enciclopedias sobre el aburrimiento y la imbecilidad que simple y llana literatura para leer y para disfrutar.

El pudor de clase que infecta a la sociedad española es tan enfermizo que ha terminado por bloquear algo tan personal y tan íntimo como las emociones de cada uno. Hay que despreciar el folletín a pesar de que autores como Alejandro Dumas padre, Wilkie Collins, el propio Benito Pérez Galdós, Ken Follet, Pérez Reverte en sus inicios o hasta el mismísimo Carlos Ruiz Zafón son admirables creadores y bastiones de un otro mundo que es muy real y que convive casi a escondidas con imbéciles cabezones de cerebros cuadrados que lideran la matrix

Este fin de semana han caído en mis manos, por casualidad, dos de las obras de Zafón previas a su éxito mundial con La sombra del viento. Entre sábado y domingo, he saboreado sus El palacio de medianoche y Marina, dos narraciones con intención de narrativa juvenil pero que para el lector adulto son, probablemente, un tesoro mucho más apreciable por lo que implica el teletransporte emocional a la adolescencia y el descubrimiento de la propia artematopeya zafoniana en las pistas que se pueden encontrar a lo largo y ancho de su lenguaje y de su construcción narrativa. Ambas novelas son subyugantes y son prueba irrefutable de que la artematopeya existe y de que hay una otra realidad invisible a los ojos del que no sabe  mirar y cuyos mágicos portales de acceso están ahí, detrás de cualquier esquina, escondidos en la penumbra.

Después de tres novelas disfrazadas de literatura juvenil, Carlos decidió dejarse de etiquetas y saltar a los anaqueles como autor convencional con La sombra del viento. La crítica literaria española, imbécil como pocas y cuyos comentarios suelen ser tan estúpidamente pretenciosos como inútilmente canónicos, le recomendó que se dejara de tonterías, que no fuera tan ambicioso, que dejara de molestar y que volviera a los rediles de la barata fantasía juvenil.

Hoy día, mi amigo Carlos, con el que me une no sólo la medalla publicitaria sino también la creativa y la literaria, es uno de los autores españoles más leídos en todo el mundo. Carlos eligió desconectarse de la matrix, desobedecer al sistema, y es la prueba viviente de que el que quiere, consigue lo que quiere. Y yo me alegro y le doy la bienvenida al Planeta Artematopeya.

Anuncios

Acerca de Artematopeya

Artematopeya

Publicado el 24 mayo, 2010 en Artematopeya, Cine, teatro, literatura y arte, Nacho A. Llorente, Talento, arte y creatividad. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Los comentarios están cerrados.

Diario LW

CORO GOSPEL LIVING WATER

lyriquediscorde

the home of music obsessions, music reviews, top 5 lists, Northern Soul Monday, Britpop Tuesday, Weller Wednesday, 8-Track Throwback Thursday, Female Friday, Under the Covers Sunday, 10-Questions, Top 10's, Book Reviews, Soundtracks, Live Music, Movie Reviews, Indie Movies, and much more.

Pepe Castro - photographer

Cada semana un retrato y mis impresiones sobre la sesión fotográfica

Artematopeya

Coaching - Training - Lenguaje - PNL - Creatividad - Talento - Estrategia

Luces y Sombras de las Marcas

Todas las novedades en Marketing, Social Media y Comunicación. Fátima Martínez

TheCoevas official blog

Strumentisti di Parole/Musicians of words

Dibuixa el teu Univers

Univers, de Microcosmos Teatre i Efímer

The Photo Vault and Gallery

by Gustavo Greciano

A %d blogueros les gusta esto: