Archivos Mensuales: mayo 2010

El último romántico español

Cuando alguien te habla apasionadamente sobre La sombra del viento y le preguntás el porqué de semejante pasión, la mayoría no es capaz de explicarlo. Parecen no saber traducir en palabras algo en lo que todos deberíamos aprender a ser expertos con la práctica de los años: expresar sus emociones.

Mi amigo Carlos es el último de los grandes románticos españoles. Pero romántico en el sentido literario, en el del roman francés; romántico en el sentido de novelesco. Lo más probable es que, a estas alturas, lo que les ocurre a todos los que no saben explicar la fascinación que Zafón ejerce sobre sus emociones es que, un siglo y medio después, de las culturas de sus vidas ha sido borrada la definición genérica de folletín de intriga, término que una vez sirvió para identificar una forma de hacer literatura que, aunque parezca hoy olvidada, es la base de la cultura de la ficción moderna y no sólo en lo literario. Un mero factor coyuntural, la publicación de largas novelas por capítulos necesariamente seccionada por la morfología industrial del momento, terminó convirtiéndose en un elemento estilístico en la forma del cliffhanger o gancho de suspense (continuará…) al final de cada capítulo que, gracias al efecto Zeigarnik de terminación y a otros factores tanto creativos como colaterales, fidelizaba de un capítulo al siguiente millones de lectores que terminaban enganchados a una historia que leían durante meses sin saber por qué…

El folletín de intriga o, más bien, su estructura y sus rasgos estilísticos y psicológicos, es uno de los ingredientes de la receta magistral de la artematopeya. La habilidad de emplear el lenguaje para estimular los canales sensoriales del que lee o del que escucha es la clave secreta de la comunicación emocional, de la comunicación supraconsciente, de la química interpersonal, del rapport. El establishment y la sabihonda modernidad, siempre tan hipercorrectos y siempre tan by the canon, se han ocupado de desacreditar al folletín y a sus autores con todas sus fuerzas. En una España más papista que el pápa, la endogámica y megalómana industria de la literatura ha decidido que lo popular, con el significado de masivo y emocional, tiene poca clase y nos condena a leer textos asimilados a su criterio de lo correcto y de lo adecuado que parecen más enciclopedias sobre el aburrimiento y la imbecilidad que simple y llana literatura para leer y para disfrutar.

El pudor de clase que infecta a la sociedad española es tan enfermizo que ha terminado por bloquear algo tan personal y tan íntimo como las emociones de cada uno. Hay que despreciar el folletín a pesar de que autores como Alejandro Dumas padre, Wilkie Collins, el propio Benito Pérez Galdós, Ken Follet, Pérez Reverte en sus inicios o hasta el mismísimo Carlos Ruiz Zafón son admirables creadores y bastiones de un otro mundo que es muy real y que convive casi a escondidas con imbéciles cabezones de cerebros cuadrados que lideran la matrix

Este fin de semana han caído en mis manos, por casualidad, dos de las obras de Zafón previas a su éxito mundial con La sombra del viento. Entre sábado y domingo, he saboreado sus El palacio de medianoche y Marina, dos narraciones con intención de narrativa juvenil pero que para el lector adulto son, probablemente, un tesoro mucho más apreciable por lo que implica el teletransporte emocional a la adolescencia y el descubrimiento de la propia artematopeya zafoniana en las pistas que se pueden encontrar a lo largo y ancho de su lenguaje y de su construcción narrativa. Ambas novelas son subyugantes y son prueba irrefutable de que la artematopeya existe y de que hay una otra realidad invisible a los ojos del que no sabe  mirar y cuyos mágicos portales de acceso están ahí, detrás de cualquier esquina, escondidos en la penumbra.

Después de tres novelas disfrazadas de literatura juvenil, Carlos decidió dejarse de etiquetas y saltar a los anaqueles como autor convencional con La sombra del viento. La crítica literaria española, imbécil como pocas y cuyos comentarios suelen ser tan estúpidamente pretenciosos como inútilmente canónicos, le recomendó que se dejara de tonterías, que no fuera tan ambicioso, que dejara de molestar y que volviera a los rediles de la barata fantasía juvenil.

Hoy día, mi amigo Carlos, con el que me une no sólo la medalla publicitaria sino también la creativa y la literaria, es uno de los autores españoles más leídos en todo el mundo. Carlos eligió desconectarse de la matrix, desobedecer al sistema, y es la prueba viviente de que el que quiere, consigue lo que quiere. Y yo me alegro y le doy la bienvenida al Planeta Artematopeya.

La boca del fraile

Desde luego que en boca cerrada no entran moscas.

El director del catoliquísimo colegio San Agustín, con denominación de origen Miguel Ángel Fraile aunque nadie sepa si de fraile tiene algo más que el apellido, se ha descolgado con una perla en EL PAÍS que viene a confirmar la certeza de que el planeta en el que vive el canon eclesiástico vaticano de la civilización moderna sigue estando absolutamente imbecilizado y de que por sus primaverales y floridos campos corretean en gozoso éxtasis ramilletes de sores (o simples monjas para los que no hacemos crucigramas) entonando hasta la extenuación el Do-re-mí de Sonrisas y lágrimas, the movie aunque cuando nadie les ve se conviertan en salvajes monstruos capaces de infligir esa sobrecogedora y cruel tortura conocida como pellizcos de ídem.

La UEFA se ha apropiado de las instalaciones del colegio agustino de Padre Damián (la calle…) hasta que concluya la final de mañana sábado en el Bernabéu. El angelical patio del San Agustín se convertirá por unas horas en la Champions Village, un recinto exclusivo y, o-ssea, VIP por obra y gracia de su ubicación aneja al estadio, en el que se vivirá en directo todo el mamoneo, famoseo, gilipolleo y comepolleo que ya es más seña de identidad del fútbol que el propio hecho de jugar al fútbol.

A cambio de un par de días de desorden en la vida educativa de unas criaturas que, además de envainarse by the face un día extra de vacaciones, han sido fichados por la organización como gratuítos y felices voluntarios de tamaño macroevento, condición que terminará apareciendo en todos y cada uno de sus juveniles currículums en su etapa de acceso a la condición oficial de asalariados (ya sea como fotocopistas o como ar-pees de discoteca de garrafón), el afortunado cole se va a embolsar la friolera de de 350.000 euros. Para acceder a la cesión temporal del religiosísimo recinto, han sido necesaria la intervención de Butrageño, de la Federación Española de Fútbol y del Ayuntamiento de Madrid.

“El colegio tiene una dimensión social, no se puede negar a lo que la ciudad le pida”, dice Fraile. Hasta aquí todo bien pero…

El establecimiento (o sea, el colegio: ya le vale al periodista…) ha comunicado que invertirá parte de ese dinero en dotar de césped a su campo de fútbol…

¿Hay que comerse semejante memez cuando ese dineral, en realidad, será un bienvenido respiro para la función presupuestaria del centro, que, como muchos otros, estará a verlas venir por muy concertado que sea y cuya junta directiva dudo mucho que quiera malgastar en plantar césped, sobre todo porque su campo de fútbol es de patio de colegio de los de toda la vida, o sea, de asfalto?

¿Es necesario seguir escuchando todas estas gilipolleces?

Porque, como todo el mundo sabe, plantar césped es un ejemplo de lo que significa ser social.

Me imagino que el teléfono del señor fraile estará echando humo con las llamadas de algunos papás que querrán asegurarse un pase de estranjis para poder pasear a las orgullosas mamás con el bolso colgado por el pliegue del brazo y la rebequita marrón por los hombros y abotonada en el cuello. Y todo el mundo sonriendo con cara de idiota a diestro y siniestro. ¡Fulanita, mira, ahí está mi niño abriéndole la puerta a… a… a uno!. Y el pobre niño en pantalones cortos y más tieso que una vela durante más horas que el Festival de la OTI haciéndole la cortesana pelotilla a las bienpagás del deporte rey.

Por no hablar de las peluquerías del barrio, que harán un prematuro y beneficioso agosto redondeando los pelos de todas estas señoras con carácter de urgencia.

Todos contentos.

Anda, señor Fraile, que menuda boquita…

Una nueva Whit

Quien diga que nunca ha escuchado a Whitney Houston, miente. Porque ha estado hasta en la sopa de nuestras vidas con su guardaespaldas, por ejemplo. Y eso implica lo mismo que con Céline Dion y ese desastre de trasatlántico o que con Michael Jackson y su tengo miediiiiito: que, te gusten o no, lo vas a tener que escuchar…

Hablando en serio: ya tenía ganas de escribir aquí sobre Whitney Houston. Sobre la nueva Whit. Una Whitney dañada e imperfecta en lo vocal y distinta a la bala de cañón que fue en su etapa de perfecta cristalidad de hormigón armado. Pero, también, sorprendentemente viva y nueva en lo artístico. Y esta Whitney, la de los últimos diez años, me gusta más.

El polémico I look to you de 2009 no es una obra maestra. Ni siquiera es muy bueno. Sin embargo, es un trabajo fantástico. Coherente en la producción (salvo por un par de cositas) con el nuevo registro mezzo de Whit, sencillo y potente en el repertorio y emocionadamente roto en lo vocal pero sin dramas, sin culpas y sin ridículas disculpas. Esta soy yo y así canto hoy. ¿Passa algo?.

I look to you es R&B del de toda la vida, muy bien producido y con el cuerpo que casi nunca han tenido los trabajos de Whitney Houston. Han desaparecido la hipermegaecualización, la estridencia del machacón rango alto y del cañón vocal teledirigido. Whitney Houston es, ahora, simplemente Whit. Una voz gruesa, con cuerpo y también con armónicos de club de mala muerte, a la que le cuesta despegarse de unas cuerdas enquistadas y de un físico tocado por el descuido y por el maltrato voluntario. Y ahí está la verdadera Whit: ya no dibuja fraseos vocales renacentistas pero esa voz está viva.

Yo utilizo al cansino de R. Kelly como coach vocal: trabajando con sus canciones, entreno tempos y cadencias para mi proyecto artístico gospel. Pero me pone de muy mala leche. Es un gran músico y un mejor escritor, pero sus arreglos me ponen enfermo y no soporto más de dos o tres canciones suyas seguidas. Es lento, es aburrido, es pringoso. Ahora bien, me encanta escuchar sus temas en otras voces. I believe I can fly o I believe en la voz de Yolanda Adams son un prodigio de pertinencia musical. Y sus dos temas para este álbum, I look to you y Salute, son para quitarse la gorra y ponérsela en el pecho. El primero es un arreglo góspel para piano que presta su título al disco y que nos devuelve a la Whitney sin adornos, sin excesos y absolutamente al desnudo que resume en una sóla canción su momento y su realidad. Esa voz es pura emoción, si señor. El segundo, con su marcada percusión y su cadencia rítmica, ocupa en número 11 en el tracklist pero hubiera sido un buen primer corte por su carácter, por su construcción y por su texto con vocación de reto.

I look to you

Salute

El himno del álbum es un tema tan delicado en lo armónico y tan bien escrito (como no podría ser de otra forma en las manos de Diane Warren) como finalmente decepcionante en la ejecución. Una balada preciosa con vocación de clásico en la que nunca llega el tan apreciado momento ¡guauuu! de las grandes estrellas. A pesar de todo, un inspiracional fantástico aunque no lo suficientemente redondo…

I didn’t know my own strength

I didn’t know my own strength (live)

En el terreno de los mid- y de los uptempos, cuatro cortes a cada cual mejor y más sorprendente. Todos encajan en el industry-pop con aires de R&B pero sin sonar a radiofórmula. Cortes con sorpresa, lo cual es ya mucho en estos tiempos que corren. Call you tonightNothin’ but love son dos pedazo de temas con una producción y una ejecución rebosante de dignidad. Un estilo poco habitual en Whitney: impresionante y con dos pelotas.

Call you tonight

Nothin’ but love

Like I never left es un relleno pero de los buenos. Nunca podría convertirse en single, pero es una gran canción que crece y que expande la infección con los días. Y Million dollar bill es todo un sleeper y un homenaje a la etapa funky-disco con un hook en el estribillo que ya quisieran muchos. Es la aportación de Alicia Keys al regreso de Whitney y, qué coño, es un gran tema pseudo-retro divertido y que hará que se te empiece a mover el pie derecho mientras marcas las bases del tema… tap, tap, tap.

Like I never left

Million dollar bill

La horterada inevitable llega con la versión del inefable A song for you de Leon Russell. La primera escucha es sorprendente y promete un increíble downtempo con momento ¡guauuu! pero, de repente, se transforma en un chunda chunda intrascendente y sin ningún interés. Un desperdicio. Exactamente lo mismo que ocurre con I got you, un mejunge flamenco-jamaico-árabe que termina haciéndose interminable, con Worth it, un tema pesado y aburrido en el mejor estilo Mariah Carey de los últimos tiempos (por no hablar de una letra como para auténticos adolescentes medio subnormales de instituto) y con For the lovers, un homenaje al vocoder y al autotune tan excesivo que se podían haber ahorrado a la solista y haberla grabado, directamente, con un robot o con un sinte de voz.

A song for you

I got you

Worth it

For the lovers

Ya no es Whitney Houston. Ahora es, simplemente, Whit. Pero menuda Whit.

A ésta me la quedo.

Vivo cantando, ¡hey!

Con un par de días de retraso, cumplo la promesa de volver a NO ESPERES A QUE SUCEDA y, ni más ni menos ni menos ni más ni quito ni pongo, que con un poco de música. Dos piernas rotas (no mías), reuniones de punta a punta con sus correspondientes atascos, subir, bajar, entrar y salir, un trabajar un poco, un ensayar otro poco y un preparar la promo después, por fin me puedo sentar y encender el ordenador sin tener a nadie a menos de cinco metros a quien tenga que responder urgentemente. 

El ensemble Living Water Gospel Choir es un fantástico proyecto musical que tengo la suerte única de poder compartir. Es un formato absolutamente inédito en la industria cultural española y un ejercicio diario de aprendizaje, habilidad y evolución artística. Popularizar el género gospel en el país de las peinetas es todo un reto. Pero el reto se multiplica cuando el objetivo al que sirven nuestras voces es el de transmitir una explosión rítmica de emociones envueltas en un paquete de arreglos y armonías que cortan la respiración pero sin renunciar a la espectacularidad de una masa vocal de casi cien personas generando al unísono auténtica electricidad espiritual. Música de raíces negras para enfocar la mirada en espacios personales íntimos y sin nombres ni apellidos. Una fiesta emocional apasionante que late al ritmo del corazón y a la que el público no puede evitar sumarse con sus palmas y con una fuerza inexplicable que les impulsa a bailar y a compartir un sentimiento espontáneo de felicidad. La conexión que se genera entre público y escenario es un torrente sobrenatural de sensaciones… Por eso, y sin menoscabo de mi científica convicción de negodeísta confeso, formar parte del proyecto Living Water Gospel Choir es para mí un privilegio. Si quieres saber algo más sobre el proyecto, puedes echarle un vistazo a esta reciente nota de prensa.

Y si tienes ganas de disfrutar de dos horas completas de un espectáculo que te llenará de energía positiva y de bienestar, anímate y vente a vernos el sábado 29 y domingo 30 de mayo al Teatro Calderón Häagen-Dazs (junto a los Cines Ideal en Madrid). Aquí te dejo un enlace para que puedas acceder de forma directa a las centrales de venta electrónica de entradas:

http://livingwatergospelchoir.wordpress.com/

Y de la grabación de nuestro nuevo CD y de alguna que otra sorpresa más, ya hablaremos otro día…

A jugar: Olé toro

* Acceso rápido al emulador de ZX Spectrum online.

En medio de la polémica toros si, toros no que viene llenando páginas de periódicos y programas de televisión con la sana intención de despistar al personal sobre asuntos de mejor importancia para sus vidas, me ha venido a la memoria este singular y divertido Olé toro que, en su momento, también supuso no sólo un escándalo sino, también, una estupenda campaña gratuíta para los hoy ya famosos hermanos Ruíz y su entonces puntera y castiza Dinamic Software, empresa líder absoluta de la edad de oro del software español.

Para los curiosos: Dinamic Software ha pasado por sucesivas reconversiones. Tras la decadencia del mercado del software de entretenimiento para 8 bits en España, se transformó primero en Dinamic Multimedia y en FX Interactive después. Puedes encontrar detalles sobre Dinamic y sobre los hermanos Ruiz en numerosos sitios en Internet.

Olé toro es un sencillo juego de los de pulsar la tecla adecuada en el momento adecuado. El objetivo es lidiar seis toros (seis) consiguiendo una puntuación mínima de 5 sobre 10 en cada una de las suertes para cada toro: pases, picador, banderillas, pases y estocada. Es decir, torear con éxito una corrida completa. A cada movimiento le corresponde una tecla que tendrás que pulsar en el momento justo para que el torero digital mueva el capote sorteando al vitorino o le ensarte con puntería y sin piedad las banderillas en el morrillo.

Puede que, como a mí, te aburran los toros y no le veas ninguna de esas cualidades artísticas ni te interese todo ese rollo rancio de la cultura míster marshall y de las señoras con peineta. Pero, como todos los juegos diseñados y programados por (S)na(T)cho, este Olé toro tiene su punto. Yo ya lo he jugado en el móvil y, lo confieso, en más de una ocasión se me ha escapado un olé.

Puedes jugar Olé toro en este emulador online de ZX Spectrum (están en el bloque del año 1985) o, alternativamente, descargar los ficheros en formatos .tzx, .tap, .sna, .z80 o .dsk (según disponibilidad) del archivo de World of Spectrum (enlace directo) si quieres jugarlo offline con cualquiera de los emuladores disponibles para todo tipo de ordenador, consola, teléfono móvil o ingenio digital.

Recuerda que, en World of Spectrum, podrás encontrar no sólo casi todos los juegos y programas publicados para ZX Spectrum (y todos caben en tu móvil, en tu PDA o en tu Blackberry) sino también abundante material adicional (mapas, manuales, reportajes de la prensa de la época, hiperenlaces a juegos similares o del mismo autor o de la misma compañía o de la misma serie…).

La música del viento

La soberbia página británica de Carlos Ruíz-Zafón en http://www.carlosruizzafon.co.uk es un ejemplo de diseño, de metanarrativa, de simbolismo artematopéyico y de la nueva cultura transfronteriza entre los distintos medios de expresión de la creatividad. Carlos es un creador transmediático y, por eso, también transcribe en música su capacidad narrativo. Puedes descargarte gratuítamente, con el total y absoluto permiso de su autor, la banda sonora de La sombra del viento y la banda sonora de El juego del ángel desde estos enlaces para escuchar como suenan las historias en un formato sin palabras.

Qué duda cabe de que estas bandas sonoras son un extra para ayudarte a que tomes la decisión de comprar ambas historias en formato impreso. Pero, qué narices, qué otros autores lo hacen. Doble ración de creación al precio de una.

Volveré

Suele ocurrir que, a veces, se acumulan circunstancias más allá del control personal que desacomodan los ritmos y los tiempos elegidos por cada uno. Y esto es lo que me ha ocurrido esta semana. Tendré que dedicarle un tiempo no calculado a ciertos imprevistos hasta el próximo 11 de mayo de 2010. Pero volveré…

Sayonara, baby.

Diario LW

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