Archivos Mensuales: marzo 2010

Feeling good…

Este Michael Bublé Meets Madison Square Garden es una joya irrepetible. Al igual que Crazy Love o que Call me irresponsible. Mi amigo Michael es una auténtica bestia musical gigantiásica y te recomiendo que, si no le conoces, no te acuestes hoy sin haberle conocido. Te dejo una ensalada de temas como aperitivo al artículo que podrás disfrutar, próximamente, en este espacio. Feelin’ good

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Feeling good

Georgia on my mind

Cry me a river

Always on my mind

Sway

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Las viudas de los jueves

Para gustos, los colores. Y Marcelo Pineyro no es mi color favorito. No ha hecho nada que merezca pena alguna desde Cenizas del paraíso. Y justificar el aburrido color gris de su lenguaje tirando de la excusa de la supra-segmentalidad es un recurso demasiado zafio hasta para un director capaz de avergonzar al ingenio y a la creatividad argentina. El éxito de Las viudas de los jueves en Argentina es fácilmente entendido a partir del escándalo social y económico tan estúpida, impune y provechosamente legislado por las pistolas de los Ki(r)schner. Pero el fresco cinematográfico sobre la desocupada vida de los countries argentinos no debería sorprender a nadie a estas alturas del sistema. Puede que, como letra de relato, las viudas sea un gran material. Qué opine quien lo haya leído. Pero, como película, no es más que una ensalada de oportunismos, interpretaciones desintegradas y un director muy aburrido y sin el don de contar por no hablar del de dirigir. Las viudas son dos espesas e interminables horas demasiado correctamente realizadas y repletas de argentinidad tópica y superficial que cansa tanto como el insistente cine español sobre la guerra civil.

Para ser una película de estrellas, la cosa no mejora demasiado en cuanto a cartel. Sin ninguna duda, ganan las chicas por goleada. Gloria Carra sigue siendo tan personal y efectiva como repetitiva en sus registros. Lástima. Ana Celentano, la mejor Andie MacDowell argentina de todos los tiempos, y Gabriela Toscano, a la que he descubierto en las viudas, son lo mejor del elenco junto a Leonardo Sbaraglia, brillante como casi siempre y con un ángel personal que consigue mantener intacto también en el cine internacional, para su fortuna.

Exactamente lo contrario es lo que le ocurre al supuesto estrellón de la cinta, ese actor argentino que nunca llegará a ser más que ese actor argentino. Pablo Echarri es un actor escasamente dotado, de sensorialidad desagradable, de habilidad expresiva pobre pobrísima y con la misma empatía que una olla exprés que hace muy bien en seguir optando por triunfar en Argentina en lugar de marcharse para fracasar en cualquier otro lugar del mundo.

Por cierto, ¿por qué Echarri se parece cada vez más a nuestro Imanol Arias? En lo físico, quiero decir. ¿Estará preparándose para un eventual Cuéntame bonaerense?.

Ernesto Alterio y Juan Diego Botto, argentinos de nacimiento y familia pero con carné de identidad español, aportan con su trabajo exactamente nada. Cero. Zzzzzzzz. Artificio y oficio invisible.  ¿Estarán mal dirigidos, acaso? ¿Por qué no mueven un bigote ni siquiera para intentar que su acento suene al menos un poquitico argentino en lugar de parecer dos aburridas setas noruegas que pasaban por allí?.

El papel de la nietísima Juanita “Mirtha Legrand” Viale, rebautizada como Juana Viale para la ocasión y para evitar suspicacias absolutamente justificadas, es discreto tanto en calidad como en minutos de pantalla. Enseña muy bien el culo y da gusto observarla pero, de habilidades, no va tan sobrada como de tetas.

Otra decepcionante piñeyrada, estas viudas. Con lo que hubieran podido dar de sí, un desperdicio.

El bullet time no tiene precio

Una escena de CSI de 2 minutos de duración que llevó 6 semanas de trabajo y costó, al parecer, unos 400.000 dólares. El presupuesto medio de un capítulo de El internado (70 minutos) es de unos 600.000 euros.

¿Y qué me dices del spot de Philips Carousel…?

Un soft reset sobre Artematopeya

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Este sitio, NO ESPERES A QUE SUCEDA, es un espacio muy personal. Pero eso sólo lo saben aquellos que nos leen. Así que voy a dedicar el artículo de hoy a hacer un soft-reset sobre Artematopeya para que los que pasen por aquí a partir de hoy y quieran quedarse con nosotros.

Artematopeya es una palabra completamente inventada que define no solo un estado de ánimo y una actitud, sino también un compromiso con la comunicación, con la creación, con la formación, con el arte y con la vida basado en las tan clandestinas emociones. Por eso, en todo lo que hacemos hay siempre artematopeya, ya sea comunicar, escribir, actuar, cantar, dirigir, formar, crear, diseñar… En este sitio, NO ESPERES A QUE SUCEDA, yo vuelco mi artematopeya personal y por eso a veces hablo de música o de teatro, ya sea el que dirijo yo o el de otros, o de comunicación y crecimiento personal o de programación neurolingüística o de persuasión o de lenguage o de nuestro trabajo en coaching y formación o de mis anécdotas de vida o de lo que escribo o de lo que sea. Pero siempre sin editar, tal y como sale, sin buscar la corrección y dejando trabajar al inconsciente para todo sea real, verdadero, honesto, contundente y totalmente limpio. Sin adulterar. Artematopeya pura.

Artematopeya es, además, la marca que utilizamos en nuestra empresa pequeña en tamaño pero gigante en poder creativo y emocional. Y así nos va. Creciendo sin parar y disfrutando el paisaje durante el camino.

Este sitio es muchas veces cítrico, ácido y punzante. Otras, amable, cálido y contenido. Pero siempre sincero. Te invito, si eres de los nuevos, a que visites el Planeta Artematopeya y a que te quedes a vivir aquí. Cada vez somos más…

Hacer foco

En el mundo del espectáculo tenemos cristalinamente clara la certeza de que aquello sobre lo que enfocas (luz) se potencia. Estoy seguro de que ya lo sabes pero merece la pena recordarlo. Aquello sobre lo que enfocas tu atención a lo largo del tiempo potencia tu experiencia personal del aquello.

El cine, el teatro, la música en directo… Cuando te sientas a disfrutar de un espectáculo, la señal que indica que está a punto de empezar es que se apagan las luces, se encienden los focos y, de repente, todo el universo desaparece a tu alrededor y queda reducido, específicamente, al espacio alumbrado por los focos. No escuchas otra cosa, no observas otra cosa, no sientes otra cosa más que lo que ocurre en el espacio iluminado del escenario. Tu sistema nervioso (tu cerebro y tus sentidos – vista, oído, olfato, gusto, tacto) sólo estará pendiente de lo que ocurre en la pantalla. Los directores, los realizadores y los iluminadores saben muy bien lo que hacen cuando deciden sobre qué van a hacer foco. Las artes escénicas y audiovisuales son una representación alternativa de la realidad cuyo extraordinario poder depende, precisamente, de su capacidad de inducir sensaciones determinadas a partir de sus recursos narrativos, técnicos y artísticos sintonizando los sentidos del espectador y enfocándolos sobre un elemento determinado.

Sensaciones: emociones asociadas a pensamientos determinados.

Las precupaciones, los miedos o las inseguridades, por poner solo tres ejemplos, son la mejor manera para traer a tu vida todo aquello que, específicamente, no quieres en absoluto. Imagínate sentado en un patio de butacas y en la pantalla la película La guerra de tus preocupaciones, Con tus miedos en los talones o El secreto de tus inseguridades. A tu alrededor, todo está a oscuras. No se escucha ni el vuelo de una mosca. Tus sentidos están completamente aislados, concentrados y haciendo foco sobre lo único que se mueve y que suena en tu vida en ese momento: la pantalla en la que se proyectan tus preocupaciones, tus miedos y tus inseguridades. Menuda castaña de películas.

Si no estás seguro sobre aquello en lo que estás haciendo foco, echa un vistazo a tu alrededor porque lo más probable es que lo que estás experimentando en tu vida es, sencillamente, aquello en lo que estás enfocando toda tu atención. Y es también probable que, si lo que experimentas no te gusta o no te beneficia o no te hace crecer, el único responsable de que esto ocurra eres tú mismo porque insistes incansablemente en hacer foco sobre ello. Cambia tu foco y automáticamente cambiará lo que experimentas. Aquello sobre lo que enfocas se potencia.

Si, además, te obstinas en tomar decisiones argumentándote a ti mismo todo aquello que no quieres en lugar de desplazar el foco, pasando olímpicamente de lo que no quieres y construyendo tus decisiones con un lenguaje afirmativo y positivo en torno a lo que exactamente quieres, entonces es como si te encerraras en una sala de proyección a oscuras y le pidieras a alguien que tirase la llave para que no puedas salir.

¿Que por qué?

Pues porque para que tu sistema nervioso pueda procesar el estado y las sensaciones que quieres negar mediante un no quiero, primero tiene que visualizarlo todo en positivo para luego añadirle el no y poder construir el significado polarizado. Como bien dice mi amigo Lakoff, si te pido que no pienses en un elefante, lo primero que harás será pensar en el elefante para luego intentar borrarlo de tu memoria, obviamente sin éxito porque no dejarás de pensar en el dichoso animal.

El sistema nervioso no distingue entre realidad y ficción. Una vez que tu cerebro visualiza una imagen, ya sea recordada (real) o imaginada (creada), automáticamente la procesa, interpreta y archiva en décimas de segundo. Ya existe en tu archivo mental y emocional para siempre. Recuerda que las sensaciones son emociones asociadas a pensamientos determinados. Si constantemente refuerzas, no sólo con tu actitud sino también con tu lenguage, frases o pensamientos como no quiero sentirme inseguro, no quiero sentirme infeliz, no quiero tener miedo, no quiero sentirme solo… estás obligando a tu sistema nervioso a repetirse constantemente quiero sentirme inseguroquiero sentirme infelizquiero tener miedo quiero sentirme solo antes de que llegue el momento (y a este paso jamás lo conseguirás) de ponerle el no delante y en semejante proceso de bombardeo contra ti mismo habrás tenido que activar primero todo el arsenal de sensaciones negativas asociadas a las situaciones de las que te quieres deshacer ya sean (recuerda) reales o inventadas. Te has empeñado en sentirte fatal y lo has conseguido: estás encerrado en un bucle del que es imposible salir.

Si quieres que, por ejemplo, un pequeño préstamo sin devolver se convierta en una imperdonable y asfixiante deuda gracias a la que jamás volverás a dormir tranquilo, sólo tienes dejar permanente sobre la mesa los recibos para que te recuerden que aún no los has pagado, mirarlos un rato todos los días y, por supuesto, no dejar de preocuparte por ellos unos minutos cada hora. Ya está: lo has conseguido. Has convertido un hecho eventual y fácilmente solucionable en un absoluto drama que te provocará insomnio y además, de regalo, bloqueará todas tus habilidades, incluida la de resolver hechos eventuales. Bucle. Afortunadamente, puedes reinterpretar este proceso degradante para tu bienestar dándole la vuelta y utilizándolo en tu beneficio para potenciar situaciones y actitudes positivas y estupendas sobre ti mismo y sobre tu entorno.

El ser humano desea específicamente experimentar sensaciones. Puede que muchos digan que lo que desean es tener cosas o vivir experiencias pero lo que en realidad desean son las sensaciones que les provocan todas esas cosas o experiencias que dicen perseguir. Y no sé tú, pero yo no conozco a nadie que no desee sentirse bien, feliz y a tope a todas horas. Si conoces a alguien que diga querer sentirse mal, triste, preocupado o infeliz, mándamelo y lo llevamos a la tele.

Sensaciones: emociones asociadas a pensamientos determinados.

Las emociones amplifican las experiencias: son la pila que potencia todo aquello sobre lo que enfocas. Para modificar tu estado actual (que no es más que, simple y llanamente, un estado momentáneo: el hecho de que estés triste no significa que seas una persona triste – sólo significa que aquí y ahora estás triste y que, por lo tanto, en algún momento vas a modificar ese estado), sólo tienes que elegir qué deseas conseguir o cambiar e imaginar o recordar cómo te sentirás cuando lo tengas. En lugar de negar lo que está en tu foco, limítate a mover el objetivo del foco. Piensa en lo que quieres, no en lo que no quieres.

Quiero levantarme cada mañana lleno de energía, con ganas de bailar mientras desayuno y sonriendo mientras escucho mi canción preferida deseando empezar el día…

Mientras lo piensas o te lo dices en voz alta, trata de evocar las sensaciones increíbles y positivas que esta actitud te genera. Y si no recuerdas cómo son esas sensaciones o no te crees capaz de evocarlas o eres uno de los pocos que no las ha sentido nunca, haz como si las recordaras. Miéntele a tu sistema nervioso. Cierra los ojos e imagina en tu cabeza cómo te vas a levantantar mañana, feliz y sonriente, lleno de energía e impaciente por salir de casa para vivir a tope el día que empieza ahora y cómo te vas a sentir cuando lo hagas.

El secreto reside en saber o en descubrir lo que realmente quieres. Si no lo tienes muy claro ni sabes cómo detectarlo, elige algo que creas que quieres tener o cambiar y hazte la siguiente pregunta: ¿qué puedo conseguir con ello que no puedo conseguir de otro modo?. Responde a la pregunta y sobre la respuesta vuelve a hacerte la misma pregunta: ¿qué puedo conseguir con ello que no puedo conseguir de otro modo?. De nuevo, sobre la respuesta, hazte la misma pregunta: ¿qué puedo conseguir con ello que no puedo conseguir de otro modo?. Después de varias preguntas, habrás llegado a una respuesta imposible de reducir más: paz, seguridad, tranquilidad, bienestar… Esa es la sensación (una emoción asociada a un pensamiento determinado) que quieres experimentar. Ahora, forma una imagen mental de ti mismo viviendo a tope ese momento de sensación positiva y recuerda o evoca o haz como si sintieras la emoción que te genera ese momento de bienestar. Y, si es necesario, miéntele a tu sistema nervioso. Enfoca tu atención en lo que quieres y no le prestes la más mínima atención a lo que no quieres.

Cuando haces foco en lo que quieres, estás creando tu mejor realidad. Y tu mejor realidad es el mejor espectáculo.

Sube a la colina, hermano

Solsbury Hill
Peter Gabriel, Car (1977)

Climbing up on Solsbury Hill
I could see the city light
Wind was blowing, time stood still
Eagle flew out of the night
He was something to observe
Came in close, I heard a voice
Standing stretching every nerve
Had to listen had no choice
I did not believe the information

I just had to trust imagination
My heart going boom boom boom
“Son,” he said “Grab your things,
I’ve come to take you home.”

To keep in silence I resigned
My friends would think I was a nut
Turning water into wine
Open doors would soon be shut
So I went from day to day
Tho’ my life was in a rut
Till I thought of what I’d say
Which connection I should cut
I was feeling part of the scenery
I walked right out of the machinery
My heart going boom boom boom
“Hey” he said “Grab your things
I’ve come to take you home.”
(Back home.)

When illusion spin her net
I’m never where I want to be
And liberty she pirouette
When I think that I am free
Watched by empty silhouettes
Who close their eyes but still can see
No one taught them etiquette
I will show another me
Today I don’t need a replacement
I’ll tell them what the smile on my face meant
My heart going boom boom boom
“Hey” I said “You can keep my things,
They’ve come to take me home.”

Héroes de pulpa de papel

La ficción de pulpa de papel o pulp fiction, que comparte etiqueta con el título (y solo con el título) de la película de Tarantino, es un producto que ha trascendido a su propia naturaleza de entretenimiento barato de consumo rápido para terminar convirtiéndose, con el tiempo, en el heredero literario, dignificado y de equivalente calidad a la de cualquier otra literatura mainstream, del folletín diecinuevesco. El Rocambole de Terrail, semilla de la transición definitiva entre la novela gótica y el moderno héroe de ficción, fue padre directo de Los tres Mosqueteros, de El Tulipán Negro, de Phantomas, de Arsenio Lupin y hasta del Aguila Roja que produce Globomedia para Televisión Española en 2010 y en cuyo universo, por cierto, puedes participar gracias a este juego online masivo que ya está disponible en internet. Es la vertiente no sobrenatural del folletín de intriga clásico, basada en rocambolescas tramas de aventuras, pasiones, emociones, secretos y misterios excitantes y adictivos en la piel de valientes y carismáticos personajes más grandes que la vida. Toda una lección de creación literaria persuasiva y motivacional que bien merece tardes enteras planchado en un sofá sin dejar de pasar páginas. No hace falta ni mencionar a Julio Verne, a Maurice Leblanc o a Wilkie Collins como magnífica muestra de lo que la literatura pulp puede ser capaz de producir.

Con la industrialización y la popularización de la tecnología, la tremebunda crisis económica y las descorazonadoras grandes guerras mundiales del siglo XX, el género tuvo que hacer un esfuerzo y reinventarse para multiplicar su efecto adrenalina y poder ofrecer algo más que permitiera desconectar de una realidad demasiado dura y complicada para las pisoteadas y obreras clases inferiores. Había que encontrar una vía de escape efectiva e hipnótica. Y de ahí nació la vertiente sobrenatural y tecnológica del pulp, héroes cotidianos con una vida secreta basada en inimaginables y envidiables superpoderes, en ingenios tecnológicos que les permitían volar o viajar en el tiempo y en un hermetismo remodelado a partir de las tradiciones del romanticismo literario. Aventuras, tecnología, antinazismo, orientalismo y superpoderes como los de Flash Gordón, The Shadow, Conan, Buck Rogers, Solomon Kane, The Rocket Doc Savage publicados semanalmente en papel de pulpa barato, con los cantos sin guillotinar y con unas coloridísimas y surrealistas portadas de auténtico perfil pop(ular), por no decir kitsch.

Después llegarían los superhéroes convencionales (Batman, Superman, Spiderman, La Patrulla X, Los Vengadores…), igual de pulp en cuanto a género pero esta vez en clave de comic (continuará… en otro artículo)

Los años 80 y la revolución cultural que anticipaba el cambio de siglo han visto renacer el interés por la ficción de pulpa y autores como Alan Moore, con su Liga de los Hombres Extrarodinarios, han devuelto al público la pasión y la excitación por un género apoyado íntegramente en las emociones, en la evocación y en la estimulación que provoca lo desconocido, lo fantástico y la aventura. En este caso, dentro del subgénero de la ficción victoriana del XIX y del XX. Ilustrada por Kevin O’Neill, esta liga reúne en el mismo espacio y tiempo a Wilhelmina Murray (protagonista femenina del Drácula de Bram Stoker), Allan Quatermain, Capitán Nemo, Jekyll (junto, obviamente, a Hyde) y al Hombre Invisible para defender a la corona británica de las amenazas de Fu Manchú, de Moriarty y hasta de los marcianos de La guerra de los mundos de Orwell. Este tipo de refritos, que recicla con absoluta pericia tanto personajes como narración y tramas y que añade como aportación moderna el descaro del sexo explícito o de la embriaguez sin tapujos, es una más que digna recreación del pulp. Es una segunda reinvención sin complejos y ésta es la actitud más adecuada para acercarse a un género que no ha hecho más que replicar  los deseos y las emociones más profundas que se esconden en el interior de cada ser humano.

Un género auténticamente maravilloso, el del folletín y la ficción de pulpa, que mereces disfrutar como lo que es: un divertimento fantástico sin pretensiones a pesar de que las merecería por derecho. Aventura, diversión y emociones. Que sí, que también son pulp James Bond, Indiana Jones, Star Wars y hasta el olvidadizo de Bourne

A mis amigos de Evil Hat Productions, además del juego, les encanta el pulp. Y no se han limitado a diseñar uno de los juegos más aclamados, premiados y divertidos de los últimos años (Spirit of the Century y su complemento, Spirit of the Season) con temática pulp sino que han pensado que tanta diversión sólo tiene sentido si se comparte, así que se han acogido a la Open Game License de Wizards of the Coast y han liberado el contenido completo de Spirit of the Century a través de este enlace.

Pero como es una delicia leer la versión maquetada, aunque no tengas ninguna intención de jugarlo te recomiendo que te descargues el pdf y lo imprimas (o lo cargues en tu e-book) para disfrutar, de primera mano, de todos los mecanismos y las convenciones del género. Puede que hasta te animes a crear algún personaje, a pintarrajear algún boceto, a pensar en algún argumento…

Yo también tengo una Enterprise aunque soy más de Star Wars

¿Quién no recuerda esas travesías infantiles, forrado de abrigo y con ese verdugo de lana azul embutido en la cabezota, arrastrado hacia el ambulatorio del barrio por una madre resignada y aburrida de tus mocos, de tu tos o de tus oidos?. Desde siempre ha existido una frase que denotaba el haber alcanzado un estadio superior de orgullosa madurez en la etapa infantil:

– Me han puesto una inyección en el culo y no he llorado.

A ver quién era el guapo que se atrevía con un sólo puchero bajo la mirada de aquella lastimosa y lánguida enfermera modelo posguerra, más fea y siniestra que el ama de llaves de Rebeca, que hacía ssh con el dedo índice desde cualquier pared a la que mirases. Daba aún más miedo que la aguja. ¿Te acuerdas de ella?

Para evitar revivir aquel manojo de lúgubres sensaciones, he optado por ofrecer en este artículo una versión más kitsch pero también más morbosa del poster de la enfermera silenciosa.

No sé a qué país puede corresponder pero, por lo menos, esta otra enfermera azul tiene un sugerente rollo Ava Gardner bastante más vistoso (y no es cartesiana: el artista ha respetado la asimetría facial – en párpados y labios – de la modelo) y un punto medio morboso que invita a imaginar en lugar de provocar escalofríos. Escalofríos por aquella cara de perversa y omnipresente mosquita muerta y también escalofríos por los recuerdos de esas máquinas de fabricar enfermos que son los ambulatorios y los centros de salud.

En cuanto al dichoso poster del ¡ssssssh!, nunca nadie ha querido explicar por qué hay que condenar a los PTADFs (personas temporalmente afectadas por un desarreglo fisiológico) a sentirse sordos. Cuando a alguien le duele la cabeza, tiene su lógica. Cuando alguien duele un brazo roto, ¿qué sentido tiene el silencio?

Bueno, el caso es que SÍ tiene cierto sentido.

Cierto por no decir bastante. Y Gene Roddenberry, creador del universo aventurero de Star Trek, lo sabía muy bien:

– ¡Señor Sulu, desvíe la energía a los escudos auxiliares!

Cuando algún sistema de la Enterprise resultaba dañado, el flujo interno de energía se desviaba de forma inteligente para mantener la integridad de la nave. Se desatendían voluntariamente algunos sistemas no necesarios para la supervivencia inmediata y, con el aporte extra de energía, se reforzaban los sistemas críticos o dañados.

Una fantástica fantasía, ¿verdad?

Pues de fantasía nada. Tu cuerpo y el mío funcionan igual que una flamante Enterprise. Digamos que nuestros órganos son los sistemas internos y nuestros sentidos son las escotillas. Cuando algún sistema se encuentra afectado por cualquier disfunción, la nave necesita entrar en modo mantenimiento (también conocido como modo reposo) para que el cuerpo de ingenieros (el sistema inmunitario) haga su trabajo de reparación. Uno de los recursos más comunes para canalizar adecuadamente la energía de la nave y evitar escapes descontrolados es el de cerrar las escotillas y desactivar los sentidos no necesarios para la supervivencia inmediata. El aislamiento sensorial (y de ahí la recomendación del reposo, de cerrar los ojos o de mantener el entorno en silencio) permite que el cuerpo se pueda concentrar más fácilmente en su trabajo de autorreparación sin distracciones y sin tener que estar pendiente de lo que escucha o de lo que ve, lo cual, por lo general, suele tener bastante poco interés en semejante momento.

¿¡¿ Qué el cuerpo se autorrepara?!?

Pues sí. Si te detienes a recordar un momento, los tratamientos recibidos en hospitales se limitan, en la mayoría de los casos que conoces, a… mantenerte en observación. En algunos casos, es necesaria cierta intervención externa, pero el proceso regresa sin excepción al bucle mantenerte en observación. Observarte. Mirarte para observar cómo tu cuerpo se autorrepara a sí mismo. Cuando te haces un corte, en realidad no haces nada para repararlo. Te limitas a mantener la herida limpia pero los que hacen todo el trabajo son los ingenieros del batallón de tu sistema inmunológico. De hecho, tu cuerpo es una Enterprise tan avanzada que no sólo sabe como curar un corte; sabe como curar un corte creando nueva piel y reconstruyendo la integridad de la herida, pero es que, además, sabe crear un tipo diferente de tejido – el más adecuado – según en qué zona de la nave se encuentre la fisura. Cuando un hueso se rompe, tu trabajo como tripulante de la nave se limita a colocarlo pero el que se encarga de la soldadura es el propio hueso. Increíble.

Todo esto está muy bien. Pero yo conozco a un montón de gente que sufre de enfermedades incurables o que precisan de cirugía o que, sencillamente, son enfermos crónicos.

Pues sí. En el patrón natural de la salud también se producen defectos de fábrica y algunas piezas son imperfectas, impidiendo que el cuerpo pueda funcionar de acuerdo al patrón. Esas piezas entorpecen el trabajo inmunitario y no permiten la autorreparación, aunque aún así el cuerpo intenta mantener en funcionamiento todos los sistemas el mayor tiempo posible, lo cual es ya increíble de por sí. Que un cuerpo defectuoso pueda mantenerse con vida, digamos, diez años más es todo un milagro.

Cuando la pieza defectuosa se puede reparar mediante una intervención externa (cirugía) o mediante una sustitución (trasplante), el sistema inmunitario sigue intentando defender su nave mediante la expulsión o el rechazo de lo implantado aunque, por lo general, todo se puede solucionar acudiendo a la diplomacia de los inmunodepresores. Pero estos casos son los menos.

Lo más común es que, en circunstancias normales, nuestros cuerpos funcionan bien y se mantienen para nosotros en perfecto estado. Cuando no lo hacen, es porque no pueden. No les dejamos. Exceso de tóxicos, falta de engrase de la maquinaria, hábitos excesivos que fuerzan la máquina y la deterioran. Ponte en su lugar y reconoce que tú tampoco podrías hacerlo si te tuvieran atado a una silla sin poder moverte, hinchándote compulsivamente de toxinas y, además, con un tubo de escape enchufado en la boca para obligarte a respirar gases de amoniaco, alquitrán, monóxido de carbono y otras porquerías similares. A ver quién es el guapo que puede con eso. Aún así, tu cuerpo lo seguirá intentando siempre.

El patron natural de la salud es una especie de inteligencia o estructura superior e incorpórea que se manifiesta en la naturaleza. Es la inteligencia que conserva la memoria del desarrollo y de la genética de la vida. La que sabe como devolver un cuerpo a su estado de perfección por defecto y también cómo, donde y cuando hacer crecer un árbol o generar una nube por evaporación. No, no se trata de un señor bajito y muy listo que llevamos escondido detrás de alguna costilla. Es, simplemente, un sistema, una estructura, un orden. Un patrón natural que archiva la definición de la vida y sabe cómo mantenerla.

Pero lo mejor de todo es que, al igual que tienes un sistema inmunitario que cuida de tu fisiología, también existe un sistema en tu nave cuya tendencia es la de mantenerte en un estado de completa salud emocional, de paz, de bienestar y de plenitud mental. Al igual que con tu cuerpo, no es necesario que hagas absolutamente nada para ponerlo en marcha. Lo llevas implantado de serie y es automático. En caso de que se produzca algún corte en tu estabilidad emocional, tampoco en este caso es necesario hacer nada. Simplemente, te ocuparás de mantener limpia la herida para que los ingenieros del batallón de inmunidad mental pueda hacer su trabajo, tarea para la que se encuentran perfectamente entrenados. Si dejas que la herida se ensucie, el batallón de inmunidad tendrá que hacer un esfuerzo cada vez mayor para contrarrestar los efectos de la infección y poder mantenerte en tu estado natural de bienestar y estabilidad.

Pero, ¿de qué suciedad me estás hablando?

Pues de ansiedades, preocupaciones, enojos, resentimientos, celos, urgencias, reclamos, miedos. Y también de culpas y de ilógicas obligaciones y compromisos y de creencias anquilosadas. Y también de pensamientos negativos, de falta de autoestima, de frustración. Pero también de necesidad constante de aprobación, de autocrítica, de comparación constante con otros y de empeño excesivo en provocar pensamientos positivos. Y, sobre todo, de exceso de actividad pensante (consciente) y de saturación de pensamientos por segundo. Y lo peor de todo es que esta suciedad no existe en la realidad: es una fabricación, una mentira, una estratagema que ha conseguido traspasar tus sentidos y tus filtros emocionales con la estúpida intención de desequilibrarte y manipularte. Si ha conseguido provocar un corte y quedarse allí dentro, lo mejor que puedes hacer es no prestarle la más mínima atención y dejar que tus sistemas inmunológicos se pongan en marcha.

Cuando el sistema emocional necesita reclamar energía desde otros sistemas para soportar la estúpida e innecesaria sobrecarga de resentimientos, malos rollos, celos o inseguridades, el resto de sistemas (incluidos los fisiológicos) se ve descuidado. Si esta situación irregular se mantiene durante demasiado tiempo, la estructura global se descompensa. Y entonces empiezan a aparecer enfermedades porque los sistemas orgánicos tienen una energía de reserva limitada. Cuando dejan de recibir la energía principal y la energía de reserva también se agota, el cuerpo no tiene modo de garantizar su buen funcionamiento y comienzan a aparecer los errores del sistema: las enfermedades somáticas, las cuales, por cierto, son la mayoría. Enfermedades inexistentes que aparecen como resultado de un pensamiento. Así que no dejes que la estupidez que quizás te esté rodeando te engañe para que creas que puede que tengas una enfermedad. Porque no la tienes.

En definitiva, que no se trata de que nadie se dedique a repararse a sí mismo, sobre todo porque ya hay quienes se ocupan y gracias a ellos todos estamos bien y en perfecto estado de mantenimiento. Se trata de aprovechar el tiempo libre que nos dejan nuestros sistemas inmunitarios para aprovechar y disfrutar de la vida y de su artematopeya. Si recibes el impacto inesperado de pensamientos y sentimientos que ensucian tu bienestar, simplemente salúdalos con una sonrisa (actitud que les joderá muchísimo) e invítalos a que pasen de largo porque tu tienes otras cosas que hacer en ese preciso momento como cantar una canción o hacer submarinismo en la bañera o cortarte las uñas de los pies. Si de repente te asalta una urgencia, detente un momento y comprueba si se trata realmente de una urgencia o es, simplemente, una entrada en tu agenda y te has olvidado de que fuiste precisamente tú quien la escribió, motivo por el cual puedes también decidir tacharla y seguir cantando o haciendo submarinismo en la bañera si te apetece. Y recuerda que no puedes evitar la aparición de un pensamiento en tu pantalla mental y emocional, pero puedes hacer con él lo que te dé la real y santísima gana, como, por ejemplo, atarle una bola imaginaria de 600.000 millones de toneladas de peso y lanzarlo con la imaginación a 600 kilómetros mar adentro para ver cómo la gravedad lo dispara hasta el centro de la tierra para atravesarla, salir por Australia y desaparecer a millones de años luz de velocidad hacia una galaxia muy, muy lejana… Sí, lo confieso, yo soy más de Star Wars que de Star Trek y no quería terminar este artículo sin decirlo.

Se acabaron el exceso de reglas, el exceso de sistemas, el exceso de preocupaciones, el exceso de obligaciones, el exceso de relaciones tóxicas, de dependencias emocionales y de enfermedades ficticias. Ahora que ya sabes que tu cuerpo y tu inconsciente se ocupan de todo y acabas de descubrir que tienes más tiempo libre para dedicártelo a ti, ¿porque no te vuelves un poco loco y te dedicas a disfrutar de todo, a escuchar música, a tomar el aire, a pasear, a conocer a toda esa gente alucinante que anda dando vueltas por ahí, al arte, a bailar, a tirarte en paracaídas, a reirte, a hablar y hablar y hablar – con lo que a ti te gusta – y a meterte en la cama cada día agotado o agotada de habértelo pasado tan tan tan tan tan tan tan bien?

Hablando de John Crowley

Como quiera que sea, todo esto aconteció hace mucho, mucho tiempo: el mundo, ahora lo sabemos, es como es y no de otra manera; si hubo alguna vez un tiempo en el que existieron pasillos y puertas, y fronteras abiertas y encrucijadas numerosas, ese tiempo no es el ahora. El mundo se ha vuelto más viejo. Ni siquiera el clima es hoy como el que recordamos de otras épocas: nunca en los nuevos tiempos hay un día de estío como los que rememoramos, nunca nubes tan blancas, nunca hierbas tan fragantes ni sombra tan frondosa y tan llena de promesas como recordamos que pueden estarlo, como lo fueron en aquellos tiempos. (John Crowley, Pequeño Grande)

Si mi amigo John Crowley escribiera el manual de instrucciones de una plancha o la etiqueta de una marca de mayonesa, merecería la pena leerlo. John tiene hoy 68 años, enseña escritura creativa en Yale  (john.crowley@yale.edu) y no es un escritor lo suficientemente popular. Su talento y su genialidad son abrumadores. Su capacidad creativa ha enriquecido la literatura en general y la ciencia-ficción (por utilizar una etiqueta) en particular con un componente rabiosamente culto y revolucionario sin abandonar ni la mesura ni la contención ni la maestría en el uso del lenguaje ni la inteligencia. John es uno de esos escritores cuya calidad y artematopeya están destinadas a ser degustadas sólo por una afortunada minoría precisamente porque no admiten etiquetas. Y punto. Generalmente, John aparece en las secciones de ciencia ficción, género del que yo, en particular, soy orgulloso degustador. Pero es que su obra pertenece al género único de la literatura absolutamente imperdible y maravillosa de la historia de la humanidad. John escribe de acuerdo a su propio canon y no pierde un segundo de su tiempo en jugar al juego de la clasificación comercial. Él se limita a escribir. Y de qué manera. Heredero del romanticismo literario y de la complejidad renacentista, su obra es una combinación de aventura, de relato, de lo sobrenatural, de lo hermético, de la magia, de la alquimia, de lo que el denomina la historia secreta o el lado secreto de la vida oculto a los ojos del que no sabe verlo. Y también de las emociones, de los sentimientos y del humor.

Si tuviera que elegir sólo un texto de entre toda la obra de John, simplemente tendría que renunciar a ello porque no podría. Little, big or the Fairies’ parliament (Pequeño, grande o El parlamento de las hadas, 1981) es una creación preciosa, completa, compleja, redonda y perfecta en la que no sobra una sola palabra. Una obra maravillosa que debería hacerle acreedor de un premio Nobel si acaso el Nobel es el sumum del arte de la literatura. Artematopeya pura. Great work of time (Magna obra de tiempo, 1989) es una novelita de unas 100 páginas sobre el viaje en el tiempo tan bien creada, tan bien imaginada, tan bien desplegada y tan repleta de genialidad que duele intentar imaginar cómo se puede ser capaz de encajar tanta sociedad, tanta cultura, tanto conocimiento, tanto arte y tantas emociones en tan poco espacio. En otras manos, podría haber terminado siendo un galimatías. En las manos de John, es una obra maestra. The translator (Traduciendo el cielo, 2002) es el magistral relato de la historia de amor mejor escrita jamás en un escenario ficticio lleno de ambiguedades, misterios y política-ficción y literariamente soberbia. Engine summer (1979) es una muestra de cómo se puede pintar un cuadro empleando palabras. No se me ocurre de qué otro modo puedo describir esta obra maestra. Tengo pendiente de lectura Aegypt (Egipto), una gigantesca narración que medita sobre la búsqueda del conocimiento para intentar al menos arañar el concepto de la interrelación entre todas las cosas. Ha sido publicada en cuatro partes (Aegypt -1987, Love and sleep -1994, Daemonomanía -2000 y Endless things-2007) pero no puedo confirmar, al igual que con Engine summer, que esté publicada en castellano.

Me estoy quedando sin uñas esperando que llegue mi último Amazon con Four freedoms (Cuatro libertades, 2009).

Si puedes, lée a John en inglés. Sino, léelo en castellano. Pero léelo. Una vez que encuentres el camino secreto que lleva hasta su artematopeya, serás incapaz de escapar de ella. Porque toda descripción, toda reseña, es incapaz de ser ni adecuada ni suficiente.

Respira

Breathe
Erasure, Nightbird (2005)

Twenty-seven times I paint the city in lights
Now I changed my mind
I was living fast now I’m running on empty
And I feel yeh I feel
You’re gonna go, let me go

Breathe, and I breathe
It’s bitter without you I can’t live without you
And I’m in love with you

Stood the test of time
Though I treated you rough you were always kind
I let my head rule my heart now I’m feeling so lonely
And I feel it’s the deal
You’re letting me go gonna go

Breathe and I breathe
Hollow without you I can’t live without you
And I’m in love with you

Breathe I believe
Empty without you I can’t live without you
And I’m in love with you

Breathe, and I breathe
It’s bitter without you I can’t live without you
And I’m in love with you

Breathe I believe
Empty without you I can’t live without you
And I’m in love with you

Breathe I believe
I can’t live without you I can’t live with you
And I’m in love with you

What more in the name of love

Pride (in the name of love) – U2, The unforgettable fire (1984)


*1991 cover by Cole & Clivillés (C+C Music Factory)

One man come in the name of love
One man come and go.
One man come here to justify
One man to overthrow.

In the name of love
What more in the name of love.
In the name of love
What more in the name of love.

One man caught on a barbed wire fence
One man he resist
One man washed up on an empty beach
One man betrayed with a kiss.

In the name of love
What more in the name of love.
In the name of love
What more in the name of love.

Early morning, April four
Shot rings out in the Memphis sky.
Free at last, they took your life
They could not take your pride.

In the name of love
What more in the name of love.
In the name of love
What more in the name of love.

In the name of love
What more in the name of love.
In the name of love
What more in the name of love.

… plus

Pride (A deeper love)
Aretha Franklin, OST Sister Act 2: Back in the habit (1993)


*remixed by Cole & Clivillés (C+C Music Factory)

(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
Woah woah woah woah

(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
Woah woah woah woah

People let me tell you I work hard every day
I get up out of bed, I put on my clothes
‘Cause I’ve got bills to pay
Now it ain’t easy but I don’t need no help
I’ve got a strong will to survive
I’ve got a deeper love, deeper love
Deeper love inside and I call it

Pride (a deeper love)
Pride – a deeper love
(Pride) a deeper love
Woah woah woah woah
It’s the (pride) power that gives you
The (pride) strength to survive
(Pride – a deeper love)
(Woah woah woah woah)

Yeah ooh yeah yeah
Yeah yeah yeah yeah yeah yeah yeah
Now I’ve got love in my heart, it gives me the strength
To make it through the day
Pride and love (pride is) oh respect for yourself
And that’s why I’m not looking for
Handouts, charity, welfare, I don’t need
Stealin’, killin’, not my feelin’
No backstabbin’, greedy grabbin’
Lyin’, cheatin’ ‘cause I’ve got a
Deeper love, a deeper love
A deeper love inside, I I yeah yeah
I’ve got a deeper love (deeper), a deeper love (deeper)
Deeper love inside, whoa

(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Pride – a deeper) love
Woah woah (woah woah)
It’s the (pride) power that gives you
The (pride) strength to survive
(Pride – a deeper love)
(Woah woah woah woah)

And I wanna thank you for helping me see
There’s a power that lives deep inside of me
Give me the strength (give me the strength)
To carry on (to carry on), always be strong
Whoa oh oh oh whoa

(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Woah woah woah woah)

People let me tell ya I work hard every day
I get up outta bed, put on my clothes
‘Cause I-I-I-I-I got bills to pay
And it ain’t easy, it ain’t easy
It ain’t easy, it ain’t easy
It ain’t easy yeah, oh oh
I’ve got a deeper love, a deeper love
A deeper love inside
I’ve got a deeper love (deeper), a deeper love (deeper)
A deeper love inside

(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
Woah woah woah woah
It’s the (pride) power that gives you
The (pride) strength to survive
(Pride – a deeper love) woah yeah
(Woah woah woah woah)

(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Woah woah woah woah) hey hay yeah
(It’s the (pride) power that gives you)
The (pride) strength to survive
(Pride) ow ow ow ow (a deeper love)
(Woah woah woah woah) woah

(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Pride) a deeper love
(Woah woah woah woah)
(It’s the (pride) power that gives) you
The (pride) strength to survive
(Pride) ow ow ow ow ow ow (a deeper love)
(Woah woah woah woah) oh

¿Qué coño le pasa a Miguel Bosé?

La libertad, en todas sus facetas, es un derecho íntimo e inalienable del ser humano. Cada cual es libre de pensar, opinar, decir, elegir y actuar según le dicten sus privadas entendederas sin tener la obligación de dar por ello ninguna explicación ni sobre el qué ni sobre el porqué. Hasta el xenófobo, el asesino, el maltratador, el tirano, el caudillo o el estafador gozan de la misma libertad de ser o no y de actuar o no como tales. Es una cuestión de elección en el ámbito de lo personal que será después matizada por los filtros de la organización social cuando lo personal macula el bien común.

Lo mismo ocurre con las ideologías o los cultos para los que los tienen. Decir que se es de izquierdas es tan legítimo como decir que se es de derechas. Decir que se es católico o decir que se es musulmán es una cuestión de cada uno. Querer decirlo es una manifestación de libertad. Elegir decirlo es un signo de íntimo albedrío. No hacerlo, también.

Lo principal, y lo suyo, es cultivar la coherencia. O no. La incoherencia es también un signo de libertad. Aunque, en ocasiones, resulte especialmente indigna por su falta de respeto hacia la libertad de los demás.

Las malolientes dictaduras que asolan iberoamérica, disfrazadas de una ideología de izquierda cuyo prágmatos ni existe en la realidad ni jamás podrá existir en una civilización tan emocionalmente inmadura como la nuestra, son un calco de los repulsivos fascismos franquistas, mussolinistas y hitlerianos de la Europa de mediados del siglo XX. Caudillos aristocráticos con feudo y corte y un rebaño de millones de hormigas pisoteadas para mantener en marcha su máquina de enriquecimiento personal. 

Fidel Castro y los apandadores de su corte son unos asesinos porque sus regímenes han matado personas. Son indignos porque no respetan la libertad de que las personas no elijan su sistema infectado de banana y además lo digan. Son opresores porque no permiten que cada uno piense lo que quiera y diga lo que quiera. Son caudillos porque no son demócratas y porque no permiten la propiedad privada de los otros. Son manipuladores porque cohartan la libertad de expresión e intervienen en la libre comunicación. En Cuba no se vota. En Cuba se miente, se roba, se manipula y se persigue. En Cuba no hay libertad. Y Fidel no se diferencia mucho de Hitler. En la Alemania nazi también existía la maquinaria de propaganda, los visados oficiales para abandonar el país, las cartillas de suministros, los violentos servicios secretos, las bocas cerradas, la fortuna personal del caudillo engordando en algún paraiso fiscal…

No termino de entender qué coño le pasa a Miguel Bosé cuando habla sobre Fidel días después de que el mundo haya dejado morir voluntariamente de hambre a un disidente cubano. Porque, si viviera en Cuba, ni él ni su familia podrían tener sus fantásticas fincas en Extremadura ni sus enormes viñedos ni sus múltiples negocios ni la capacidad de decir en público lo que les venga en gana. Y si a él no le gusta que le digan lo que tiene que pensar, decir o hacer, que se ponga en la piel de la mayoría de los cubanos antes de tomarse la libertad de hacerlo él.

A no ser que sea un cortesano del régimen.

Es muy fácil ser rojo, amarillo, verde o azul con lunares cuando se vive en un país como el nuestro. Es muy bonito declararse socialista radical en un país demócrata cuando sabes que ni tus bienes ni tu libertad corren ningún peligro de expropiación. Es muy progre hablar de solidaridad cuando eres Miguel Bosé, Ana Belén o Joaquín Sabina, cuando tu cuenta bancaria rebosa con derechos de autor (legítimamente) ganados y cuando tu millonaria capacidad de prescripción social te hace perder la perspectiva y elevarte sobre la realidad para observarla desde arriba. Es muy moderno ser un artista construido a partir de las emociones de millones de personas que conforman tu masa social y no tener la dignidad de reconocer la más incontestable realidad cuando va en contra de tus intereses. La tibieza es la bandera de los ventajeros y de los cobardes.

Por mucho que Miguel Bosé lo niegue, el que en Valencia (España) se hayan retirado unas fotos que depictaban la imagen de algunos de los implicados en el Caso Gürtel relacionados con el Partido Popular no tiene nada que ver con un régimen, como el cubano, que oprime, asesina, oculta y malversa sistemáticamente opiniones, creencias, ideologías y fondos. ¿Propaganda?. Puede ser. Pero hasta ahí.

Lo peor de todo es que, en pleno 2010, la humanidad permita que una persona muera por ejercer su libertad de opinión, de expresión y de acción y que no pase nada.

El argonauta en Madrid, música para leer

En Blasco de Garay 47 (Madrid) está El argonauta, el punto de encuentro entre libros y música más artematopéyico de la capital. Libros sobre música (cualquier género, cualquier idioma, cualquier temática relacionada con la música, intensa y sabrosa charla con César o con Jesús o con quien pase por allí, música en pequeño directo, un café, una ojeada de un par de minutos o de un par de horas. Eso es El argonauta, la librería de los que aman la música para los que aman la música.

Una buena costumbre: darse una vuelta cada 10 ó 15 días para ver qué hay de nuevo.

Por amor al arte…

… una artematopéyica remesa de enlaces con algunas ayudas económicas para actividades culturales varias y diversas publicadas por el Ministerio de Cultura español:

  • Becas de la Fundación Endesa para programas de prácticas en centros españoles relacionados con la cultura (Biblioteca Nacional, Filmoteca Española, Instituto del Patrimonio Cultural de España, Instituto Nacional de las Artes Escénicas y de la Música (INAEM), Museo de América, Museo Nacional de Artes Decorativas, Museo Nacional de Antropología, Museo del Traje, Museo Arqueológico Nacional, Museo del Romanticismo, Museo Cerralbo, Museo Sorolla, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Museo Thyssen-Bornemisza, Museo Lázaro Galdiano, Museo del Prado y Subdirección General de los Archivos Estatales. Para nacionales iberoamericanos. Más información AQUÍ. Hasta el 5 de abril.
  • Ayudas para la promoción del arte contemporáneo español. Más información AQUÍ. Hasta el 5 de abril.
  • Ayudas para la minoración de intereses bancarios de producciones cinematográficas. Línea de financiación con el Instituto de Crédito Oficial. Mas información AQUÍ. Hasta el 22 de septiembre.

Y otra convocatoria más que no publica el mcu pero que no desmerece en absoluto:

  • Ayudas del Fondo Roberto Cimetta para promover el intercambio artístico y la movilidad de profesionales en el espacio mediterráneo en el ámbito de las artes escénicas y visuales. Para acceder a las ayudas no se requiere una nacionalidad determinada sino trabajar o residir en uno de los países mediterráneos. Las ayudas cubren entre el 75 y el 100% del coste del billete de avión, pero se solicitan después de haber tenido lugar el desplazamiento. Las ayudas se convocan de forma regular, la próxima convocatoria finaliza el 15 de marzo de 2010. Más información AQUÍ. Aunque la próxima convocatoria finaliza el 15 de marzo, estas ayudas se convocan de forma regular.

Hala, a crear.

Bill Bryson o desmitificando, que es gerundio (II)

Pero esto no es todo. Resulta que a Bill, un día, se le distrajo la mente y terminó preguntándose cómo es posible que existan tantos ensayos y sesudos estudios sobre un tipo, el pobre William Shakespeare, de cuya vida y obra no se pueden reunir más datos ni pruebas fehacientes que los que cabrían en la cara anterior de un folio.

Shapekspeare de Bill Bryson no es una biografía. Es un trabajo irreverente, inteligente y como-siempre-desternillante y no por ello indocumentado, superficial o impreciso. Un ensayo irresistible de naturaleza documental pincelado de toques Bryson que prescinde del boato académico para abordar aspectos como que:

  • los cientos de libros y estudios generados por Shakespeare son demasiado especulativos: su primer biógrafo, Nicholas Rowe, escribió 11 piezas de información sobre Shakespeare en su Life de 1709, 8 de las cuales son falsas.
  • el único retrato de Shakespeare que ha sobrevivido a los siglos podría pertenecer a un individuo aleatorio que pasaba por allí.
  • se conocen seis firmas de Shakespeare, todas ellas diferentes, y ninguna de ellas se corresponde ortográficamente con el apellido Shakespeare.
  • el moderno término box-office hace referencia a la oficina en la que se guardaba la caja en la que se guardaba la recaudación de la taquilla del día.
  • uno de los entretenimientos de la cartelera isabelina eran las carreras de chimpancés a caballo perseguidos por perros.
  • Shakespeare es autor-acuñador de más de 300 palabras, locuciones y clichés incorporadas en la cultura moderna (británicamente speaking, of course): dwindle, hereditary, excellent, assassination, zany, vanish into thin air, play fast and loose, budge an inch, foul play… y una que me gusta especialmente, flesh and blood, sangre y carne, puro drama literario en tres palabras que nada que ver con la uña y carne castellana o el culo y calzón argentino.
  • Shakespeare también solía tomar prestado material ajeno. Vamos, que plagiaba como todos los demás autores isabelinos.
  • el teatro era un espectáculo de masas: se bebía, se jugaba, se bebía, se metía mano a las pilínguis, se bebía, se miraba la función, se bebía, se dormía, se bebía, se organizaban timbas, se bebía… 
  • la mayoría de los textos fijados que manejamos en la actualidad son reconstrucciones a partir de fuentes de variada procedencia y edad.
  • en 1840, a Barnum, el del circo, se le ocurrió poner la casa de Shakespeare en un carromato y hacer una gira por Estados Unidos; gracias a la estupidez de la idea, el gobierno británico se decidió por fin a convertirla en un museo.
  • Freud y Orson Wells, entre otros, creen que Shakespeare no es Shakespeare, aunque no se terminan de poner de acuerdo sobre quién es el verdadero Shakespeare.

En fin, que Shakespeare sigue generando curiosidad y misterio y, como siempre, cualquier cosa da pie a otra intriga más: Shakespeare nunca deja de ser una sombra en su propia biografía, según dice Bill, aunque en realidad resulta que se sabe mucho más de él que de muchos otros autores de la época.

Este Shakespeare de Bill Bryson es un libro para disfrutar y releer de vez en cuando. Es artematopeya pura. Una fotografía de la Inglaterra isabelina, del Londres siempre infectado de plagas y enfermedades y de una antigua Catedral de San Pablo en la que cabía casi de todo menos los servicios religiosos: mientras el cura protestante intentaba seguir con lo suyo, en la iglesia abundaban los mendigos, los puestos ambulantes, gente diversa haciendo fogatas, niños jugando a la pelota… Y una fotografía de aquel momento teatral sobre el que poco se sabe y sólo gracias a las crónicas de visitantes y turistas que pasaban por Londres y comentaban después lo que habían visto. De haber sido por los propios londinenses, todavía sabríamos menos. 

Bill es, además, de los que saben acabar un libro con el mejor capítulo de todos. Y lo ha vuelto a hacer. Concluye su Shakespeare descojonándose, literalmente, de todas las teorías, cada una más extravagante que la otra, sobre el tema de la autoría: “la teoría de que Shakespeare no es Shakespeare sería excelente de no ser por la falta de pruebas que la corroboren“. Demasiados paranoicos buscando a cualquiera a quien encasquetarle las obras de Shakespeare.

Disfruto leyendo a Bill Bryson. Y tú también lo harás.

Un toque de artematopeya

Cuando se comparte una idea, todo el mundo se enriquece porque la red global de ideas en circulación se multiplica exponencialmente en una explosión recombinada de creatividad. Cuando alguien demuestra ser recipiente de algún don, no conviene desperdiciarlo. No está la civilización como para dejar que el talento pase de largo. En un sistema de organización como es el de este mundo nuestro, la única vía reconocida es la de la retribución. Y la de la propiedad. Los conceptos de copyright o de propiedad intelectual son sin embargo algo engañosos, aunque sea de forma involuntaria o colateral, porque la mayoría de las creaciones y de las ideas, por no decir todas, son evoluciones o derivaciones de obras previas que se convierten en propiedad de alguien porque ese alguien, simplemente, les pone un (c) en el envase.

Idear, crear, innovar… debería poder ser una actitud altruista que enriqueciera por defecto el bolo cultural, intelectual y emocional de todos y cada uno de los 6.700 millones de personas que pueblan el Globo. Una sociedad madura, en el sentido artematopéyico del término. Quién sabe hasta donde podría llegar una civilización así…

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