Win-win: lo mejor de que todos ganen

Si le pides a google que te hable de win-win, te responderá con una interminable lista de enlaces muy importantes, muy sesudos y muy, muy corporativos sobre estrategias de gestión, sobre recursos humanos, sobre estrategia, sobre lo empresarialmente decisivo que resulta un valor que, en realidad, no pertenece al mundo de la empresa. Porque el win-win es una actitud sobre la que las empresas no tienen nada legítimo que decir hasta que, por un lado, acepten públicamente que su crecimiento y sus beneficios dependen directamente de las personas que aportan su talento y sus recursos personales y, después, lo empiecen a poner en práctica en casa del herrero.

Así que, si has llegado aquí a través de alguno de esos aburridos enlaces que no parecen más que un mercadillo de saldos con versiones baratas de las cosas que de verdad importan en la vida, ya te puedes ir largando por donde has venido porque no quiero que leas este artículo.

El win-win es cualquier cosa menos estrategia. Cuando un sociólogo, un coach, un formador, un empresario, un comercial te hable de estrategia, levántate, saluda con el nivel de cortesía que te apetezca en ese momento (también se aceptan la cortesía-zero, la cortesía 0.0%, la cortesía sin azúcares añadidos y la cortesía inversa e.g. vete a tomar por detroit, chato) y no pierdas más tu valioso tiempo. El win-win es un valor exclusivamente íntimo a la persona que funciona cuando se convierte en una actitud individual, no cuando se trasviste de estrategia interesada en la que uno hace algo sabiendo que el objetivo es recibir algo a cambio. La tenebrosa propaganda del sistema mercantil para que cada vez trabajes más y cuanto más gratis mejor no es más que eso, propaganda. Si tienes la mala fortuna de haber caído en una de esas empresas que pretenden convencerte de que trabajar para ellos es lo mejor que te ha podido pasar en la vida, despídete sin demora y sal por esa puerta para jamás volver a entrar mientras disfrutas de sentirte libre y esbozas una sonrisa de coherencia y congruencia contigo mismo para desesperación de tu proto-jefe . Recuerda que el trabajo es una simple y sencilla compra de servicios: tú compras mi trabajo y a cambio me pagas por ello. Fin.

El win-win (todos ganan) verdadero consiste, simplemente, en adoptar la sana actitud permanente de dejar siempre a las personas mejor de lo que te las has encontrado. Es una sencilla fórmula de exactitud casi matemática que presupone que, cuando alguien aporta con sincera generosidad e interés algún valor a su entorno, ese entorno evoluciona, se renueva y mejora en calidad absoluta, por lo que a partir de ese momento tu propia realidad también gana al participar de una energía positiva que continúa en circulación. Si yo gano, tú ganas, sí. Así que yo primero, dirían algunos. Pero es que, si tú ganas, yo gano también. Por eso es tan rentable la empatía. De hecho, muchísimo más que la energía egocentrípeta.

El momento de desconexión de la matrix paranoica que nos ha intoxicado a todos alguna vez (todo vale, todo se compra, todo se vende) es un choque brutal. Vivir en la paz absoluta de la desconexión mercantilista no tiene precio.

Hay muchos modos de aportar algo para que alguien gane. Una información o una mano que alguien precisa o que le puede hacer bien, un saludo inesperado, una sonrisa, una emoción mostrada, un reconocimiento, una advertencia necesaria, una verdad o una mentira… Una empatía de carácter generoso y sinceramente regalada. Te garantizo 100.000% que cuando vives el win-win, pero en el de verdad, todo lo que te rodea se transforma y la vida se te ilumina con mucha más potencia.

Todo esto no significa que tengas que ir por la vida con cara de imbécil y moviendo la cabeza como el perrito tonto del coche. Sé como quieras ser pero sé generoso en energía positiva y contribuye a la ecología emocional de tu planeta personal. Todos ganaremos, y tú también.

Para terminar, quería también recomendarte, sólo si lo haces y con el único interés de preservar tu salud emocional, que dejes de leer toda esa basura que se publica sobre gestión de recursos humanos y robotización de personas con la que demasiada gente se está forrando a tu costa. Ninguno de ellos te recomendará que actives tus sentidos, que te sientas vivo, que disfrutes de cada momento de tu vida porque tú eres lo más importante o que trabajes menos y vivas más o que el entorno en el que vives no es el zoólogico de bestias que pretenden que veas, por muchos hijos de la peor señora que haya, que los hay (y yo conozco o a varios). El caso es que no caigas en la tentación de dejar de querer seguir desperdiciando tu vida para que un señor gordo con tirantes y corbata que tiene el bigote verde de fumar tantos puros siga reportando al sistema global que permanezcan tranquilos porque, en su parcela de taifas, las ruedas dentadas siguen girando.

Y el señor gordo tranquilamente seguirá echando humo.

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Acerca de Artematopeya

Artematopeya

Publicado el 10 febrero, 2010 en Archivo: destacado del día, Artematopeya, Nacho A. Llorente, _Persuasión & comunicación. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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