"He venido hasta aquí porque tengo una idea…"

… anuncia el general Stubblebine a su llegada al centro de mando de las Fuerzas Especiales norteamericanas. El viaje del general a Fort Bragg fue un desastre. Todavía se ruboriza cuando se pregunta cómo pudo ser tan ingenuo para pensar que todo aquel follón de George Lucas, su El imperio contrataca de 1977 y el poder jedi de Skywalker podía podía ser modelado para, después, replicarlo en una sección encubierta del aparato militar de inteligencia.

El general terminó acogiéndose a la jubilación anticipada en 1984.

Lo que no sabía -pues las Fuerzas Especiales nunca se lo revelaron- era que, en realidad, sus ideas les habían parecido excelentes. De hecho, cuando les expuso su plan para reventar clandestinamente corazones de animales y ellos le replicaron que no tenían acceso a animales, le estaban ocultando que había cien cabras en un cobertizo a unos pocos metros de allí (…).

Mi amigo Jon Ronson es lo más mellizo que conozco a mi amigo Bill Bryson, fantástico autor también del que algo más contaré en unos días aprovechando la infección de humor y desdramatización que me invade. Pero el avance del próximo estreno de Los hombres que miraban fijamente a las cabras en la gigante e hipnótica pantalla del cine en marzo me ha revuelto las ganas de releer un texto soberbio, desternillante hasta reventar y muy, muy, muy… artematopéyico.

Jon se recrea con todo su arsenal expresivo en la historia del general Stubblebine, un innovador (y artematopéyico) jefe de la inteligencia militar estadounidense que, tras la guerra de Vietnam, abre su mente a preguntas que desafían el estado-del-arte de la ciencia y el status-quo del raciocinio.

– “Después de todo”, piensa, “¿de qué está hecho principalmente el átomo? ¡De espacio vacío!”.

Acelera el paso.

– “¿De qué estoy yo hecho, sobre todo?”, se dice. “¡De átomos!”.

Ahora casi está trotando.

– “¿De qué está hecha principalmente la pared?”, se pregunta. “¡De átomos! Lo único que tengo que hacer es fusionar los espacios. La pared es una ilusión. ¿Qué es el destino? ¿Estoy destinado a quedarme en esta habitación? ¡Ja, de eso nada!”.

Entonces el general Stubblebine se da de narices contra la pared de su despacho.

– “Maldición”, piensa.

El general Stubblebine se siente frustrado por el fracaso de todos sus intentos de atravesar la pared. ¿Qué problema tiene que le impide conseguirlo? Quizá su lista de asuntos pendientes es demasiado larga para alcanzar el grado de concentración necesario. No le cabe la menor duda de que la capacidad de atravesar objetos llegará a ser algún día un arma habitual en el arsenal de los servicios de inteligencia. Y cuando eso ocurra, bueno…, ¿es demasiado ingenuo suponer que nos encontraremos en los albores de un mundo libre de guerras? ¿Quién sería tan gilipollas como para enfrentarse a un ejército capaz de hacer eso? El general Stubblebine, como muchos de sus coetáneos, sigue profundamente afectado por sus recuerdos de Vietnam.

Esos poderes son alcanzables; la única pregunta es ¿quién puede alcanzarlos? ¿Qué militares están preparados para lograr algo así? ¿Qué sección del Ejército está entrenada para desarrollar al máximo sus capacidades físicas y mentales?

Y entonces la respuesta le viene a la mente.

– “¡Las Fuerzas Especiales!”.

El pobre general continuará destrozándose la nariz cada mañana en un febril intento de atravesar la pared de su despacho…

No todo el cabras es cómico discurso. El libro detalla con extraordinaria profundidad la cuidadosa dedicación de la inteligencia norteamericana a la investigación de técnicas de visualización, a la telepatía, a la comunicación cuántica, a la manipulación mental, a las técnicas de tortura, a las habilidades paranormales, a las habilidades psíquicas, a las tecnologías encubiertas… materias todas ellas bastante poco divertidas cuando el aparato del poder se empieza a fijar en ellas o, lo que es peor, empieza a pensar en utilizarlas.

Jon ha elegido contar este documental impreso sobre la investigación esotérica aplicada en clave de humor. No vas a encontrar largas parrafadas de textos o testimoniales. Más bien al contrario, encontrarás personajes de carne y hueso, buenos diálogos, una historia apasionante y mucha información siempre trufada de sonrisas. Como el propio Jon afirma, “(…) prefiero escribir en ese estilo. Es más liviano de leer, y es el estilo que mejor me sale; por encima de todo esto se trata sobre la gente y sobre las razones que tienen para obrar de la manera que lo hacen. Cada historia sobre este planeta se trata, en esencia, de eso, aunque la gente se olvide de esto con frecuencia. Los periodistas se piensan a menudo que las historias deben basarse en los hechos, pero yo opino que deben basarse en la gente: descubrir las razones del comportamiento de la gente significa llegar al fondo de la historia”.

Porciones como la dedicada al breve (2 líneas) pero demoledor retrato del pobre hijodeputa de George Bush (que, dos días después del 11 de septiembre, entraba en el despacho oval en pantalones de deporte gritando “¡He corrido una milla en seis minutos y medio! ¡En seis minutos y medio! Me siento orgulloso de mí mismo”) o al manual del Batallón Terrestre Primero de Jim Channon (que establecía el protocolo de que las tropas fueran equipadas con  instrumentos de adivinación, flores simbólicas y altavoces emitiendo música autóctona y palabras de paz) son una muestra inigualable de la maestría de Jon con la máquina de escribir.

Mucho se ha hablado del cabras de Jon Ronson. Desgrana sistemáticamente todo el proceso metafísizador del proyecto ideológico del Batallón Terrestre Primero que terminó por romper aguas en aberraciones como Guantánamo, un laboratorio experimental de tecnologías innovadoras para la tortura en seres humanos.

“Piénsese en la bahía de Guantánamo como una especie de laboratorio experimental: cada vez que alguien sale de Guantánamo, uno se entera de alguna nueva técnica esotérica que se le ha aplicado.”

Te lo recomiendo sin reservas. Léelo. Es un documental en papel, lleno de información y de humor (cuando procede) hasta decir basta.

Lee el primer capítulo aquí (Babelia – El País 17/01/2010) y, después, pasa por tu librería habitual y cómpralo.

Anuncios

Acerca de Artematopeya

Artematopeya

Publicado el 17 enero, 2010 en Artematopeya, Cine, teatro, literatura y arte, De todo un poco, Nacho A. Llorente, Talento, arte y creatividad. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Los comentarios están cerrados.

Diario LW

CORO GOSPEL LIVING WATER

lyriquediscorde

the home of music obsessions, music reviews, top 5 lists, Northern Soul Monday, Britpop Tuesday, Weller Wednesday, 8-Track Throwback Thursday, Female Friday, Under the Covers Sunday, 10-Questions, Top 10's, Book Reviews, Soundtracks, Live Music, Movie Reviews, Indie Movies, and much more.

Pepe Castro - photographer

Cada semana un retrato y mis impresiones sobre la sesión fotográfica

Artematopeya

Coaching - Training - Lenguaje - PNL - Creatividad - Talento - Estrategia

Luces y Sombras de las Marcas

Todas las novedades en Marketing, Social Media y Comunicación. Fátima Martínez

TheCoevas official blog

Strumentisti di Parole/Musicians of words

Dibuixa el teu Univers

Univers, de Microcosmos Teatre i Efímer

The Photo Vault and Gallery

by Gustavo Greciano

A %d blogueros les gusta esto: