Nuevo Mercado de San Miguel: comercio de buen rollo

No sé si reconvertir una lonja tradicional en un espacio para la socialización lúdica es una idea rentable o no. Lo que sí sé es que funciona y que se agradece un poco de innovación en el sector del copeteo y la vueltecita nocturna.

Junto a la Plaza Mayor, el Mercado de San Miguel se ha transformado en una plaza de mesas y taburetes en las que disfrutar, charla mediante imprescindible, de los regalos para los sentidos y para el gaznate que se sirven a granel en los mostradores de los puestos-chic. Se acabaron las pasiegas con mandilón gritando “¡¡que lo tengo fresco, chica!!” a voz en grito.  La mercadería que se sirve ahora es pura delicatessen de todos los colores hasta altas horas de la madrugada. Más allá de la ingeniería comercial de la propuesta, lo cierto es que, además de la cerveza, las gambitas, los dulces o las copas, lo que más corre en este nuevo mercado nocturno es el buen rollo. En serio.

Un consejo: no olvides un abrigo y la bufanda. Hace un frío que pela…

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