Archivos Mensuales: noviembre 2009

Nuevo Mercado de San Miguel: comercio de buen rollo

No sé si reconvertir una lonja tradicional en un espacio para la socialización lúdica es una idea rentable o no. Lo que sí sé es que funciona y que se agradece un poco de innovación en el sector del copeteo y la vueltecita nocturna.

Junto a la Plaza Mayor, el Mercado de San Miguel se ha transformado en una plaza de mesas y taburetes en las que disfrutar, charla mediante imprescindible, de los regalos para los sentidos y para el gaznate que se sirven a granel en los mostradores de los puestos-chic. Se acabaron las pasiegas con mandilón gritando “¡¡que lo tengo fresco, chica!!” a voz en grito.  La mercadería que se sirve ahora es pura delicatessen de todos los colores hasta altas horas de la madrugada. Más allá de la ingeniería comercial de la propuesta, lo cierto es que, además de la cerveza, las gambitas, los dulces o las copas, lo que más corre en este nuevo mercado nocturno es el buen rollo. En serio.

Un consejo: no olvides un abrigo y la bufanda. Hace un frío que pela…

El arte de recrear

El blog del muy belga de mi amigo Ancestral Z es un revoltijo de caricaturas y recreaciones cartoon de motivos televisivos y cinematográficos que, lo confieso, me encanta. Z es un ilustrador, dibujante de comics y diseñador gráfico con el que comparto, entre otras cosas, la reverencia por creadores artematopéyicos de la talla, por ejemplo, del en-este-blog-venerado J. J. Abrahams. Su reinterpretación de los universos de Alias o de Lost rezuma buen humor, creatividad y pasión por el arte, por el audiovisual y por la aventura. Ahí es nada.

Pasen y vean.

Aquí un creador, aquí unos amigos

No hay nada más repugnante que escuchar a un escritor hablando mal de otro escritor. Eso no se hace, entre otras cosas porque el trabajo de escribir no está sujeto a ningún canon y no existe una unidad de medida normalizada para la evaluación objetiva de la calidad literaria. Como en todo arte, la capacidad de maravilla se la pone el que lo usa, no el que lo produce.

Como yo mismo escribo pero aún no tengo nada publicado en formato libro, me voy a saltar a la torera mi propia opinión y me voy a regalar la licencia de decirle a Michael Moorcock que es un pobre gilipollas y que toda su parida mental del multiverso y de Elric de Melniboné y de Corum y del resto de imbecilidades que escribe son una auténtica, genuina, infumable y maloliente mierda. Si. Basura alucinógena de un juntaletras medio analfabeto muy pagado de sí mismo cuyo concepto de la literatura y la fantasía se reduce a inundar páginas interminables de nombres propios inventados escasamente imaginativos e insistentemente repletos de y griegas, uvedobles, équises, haches y jotas. Y tan mal traducido al español que, si en inglés resulta pedante y estúpido, en castellano sólo debería servir para envolver bocadillos.

¿Quién se ha creído este gordinflón pretencioso como para opinar sobre el trabajo de un brillantísimo humanista, lingüista y filólogo como John Ronald Reuel Tolkien,  que nunca en su vida se tomó la libertad de opinar sobre el trabajo de nadie y cuya única ocupación fue la de crear en el ámbito de la literatura y del saber con una actitud de excelencia por pocos igualada y por aún muchos menos superada?

El señor de los anillos de Peter Jackson es una creación maravillosa, un guiso audiovisual de cinco estrellas y una lección de lo que es tener pasión por algo en la vida. Gigantiásica, preciosista, espectacular y fantástica en todos los sentidos. ¿Con algunos agujeros e incluso algo mejorable?. Quizás. Pero si George Lucas se puede permitir el lujo de montarse una carrera profesional y un auténtico imperio empresariial que ya dura 40 años retocando una y otra vez la misma película, no veo por qué Jackson no podría hacerlo si quisiera. Ha sido durante una reciente revisita a los mundos de Jackson que me ha vuelto a la memoria aquel artículo que hace ya veinte años se marcó el mediocre de Moorcock analizando, como si a alguien le pudiera interesar su opinión, la obra de Tolkien. El artículo, titulado Epic Pooh, es deliberadamente ofensivo: maniobrando con un texto que hace inexplicablemente referencia al personaje de Winnie the Pooh, en el título termina por levantarse la falda de la ambiguedad fonética para enmascarar con un políticamente correcto “un Pooh épico” el verdadero mensaje subyacente, que no es otro que el de “una mierda épica” (poo=mierda). 

Que no te guste el género de la fantasía o la propia obra de Tolkien es comprensible y no admite opinión alguna. Cada uno lee lo que le da la gana y santaspascuas. Pero sólo que un aborto como Moorcock, un bocazas analfabeto sin estudios y con escasas aptitudes para la escritura, se crea capaz de valorar ni siquiera de pasada la maestría creadora e intelectual de un scholar como Tolkien debería provocarnos el peor de los miedos. Porque lo que ese señor, por decir algo, escribe lo leen otras personas. ¿Qué coño tienen que ver las memeces y fantochadas del aburrido discurso habitual de izquierdas con disfrutar de una buena lectura? ¿Habrá leído Zapatero mucho a Moorcock? Porque muchas de las gilipolleces que dicen tanto el uno como el otro se parecen demasiado… Léete el artículo. No tiene desperdicio.

El señor de los anillos de Tolkien es otra creación maravillosa a la que los filólogos le rendimos pleitesía. Si no eres filólogo, no entenderás demasiado el porqué. Y cuando algún filólogo la denosta es, sin lugar a dudas, solo por asquerosa y verde envidia. Pero ojo. Que nadie se piense que este párrafo tiene alguna relación con Moorcock. Eso no es filólogo. Ni ninguna otra cosa.

No me voy a cansar de repetir nunca que eso de que la cultura y el saber son un privilegio de la izquierda es una estupidez y, sobre todo, la más pretenciosa de las gilipolleces. La cultura y el saber son patrimonio de la inteligencia humana y, lamentablemente, la mayoría de los zurdos que reclaman esa propiedad demuestran con su mediocre y tibia actitud, por no hablar de su pobre capacidad de expresión, que lo de dime de lo que presumes y te dire de lo que careces es, muy a pesar mío, un dicho popular que ellos mismos hacen verdad. Si es que solo hay que escuchar a Pepe Blanco, a Leire Pajín o a la vicepresidente del gobierno…

20 de diciembre de 2009: Soul Train en Madrid

Soul Train es el programa musical más longevo de la televisión mundial. Un espacio dedicado al soul, al jazz, al R’n’B y al gospel. Pura energía musical y vital que, por primera vez, vas a poder disfrutar con el espectáculo de Living Water Gospel Choir en Madrid el próximo 20 de diciembre en el Palacio de Congresos de Madrid (Pº. de la Castellana, 99) a las 19:00 horas. Más de 120 artistas sobre el escenario para que escuches, cantes y bailes sin parar durante dos horas y descubras la sensación, si aún no la conoces, de vivir la energía especial y el ritmo único de la música gospel. Y, en esta ocasión, con artistas invitados de lujo: Priscilla Jones-Campbell,  Godfrey Gayle, Beat 4 Da Street y…

Las últimas semanas están siendo muy intensas y la electricidad fluye en cada ensayo. Estoy seguro de que disfrutaréis desde la butaca lo mismo (o más) que nosotros desde el escenario. Súbete al tren del gospel y la black music y entra ya en www.atrapalo.com para hacerte con tus entradas. Aún quedan algunas

¡Date prisa y consigue las tuyas YA!

Una de Laura

Laura pasa por delante de la tele en dirección a no-se-sabe-dónde pensando en sus cosas y comenta:

– Qué porquería de maquillaje. Les han dejado una cara de muerto… 
– Pues cómo no van a estar pálidos. Si es que son vampiros…

A vueltas con la hospitalidad

Tres días en un hospital dan para mucha estimulación sensorial, para mucha imaginación, para mucha artematopeya. Y si es el Hospital de Alcorcón, esa bella y tirolesa localidad madrileña más conocida ultimamente por humillar al soberbio Real Madrid que por otra cosa (aunque, siendo honesto, poco contenido de interés puede ofrecer más allá de un diseño urbanístico caótico pensado para mayor gloria de El Corte Inglés y unos atascos a cualquier hora del día que harían palidecer a los de la Concorde en París), tres días dan para toda una vida de depilación verbal sin más paradas que las necesarias para comer.

Pensaba contar mi experiencia profesional con este hospital en el ya lejano 1998 cuando, unos meses antes de la inauguración del primer hospital madrileño gestionado por una empresa privada (fundación, para más señas), mi por aquel entonces empresa empleadora concurrió al concurso de ideas y de propuestas de gestión de semejante monstruo arquitectónico llamado a ser, supuestamente, un modelo a seguir por los futuros sistemas públicos españoles de salud. Pero, pensándolo mejor, me voy a limitar a comentar un par de detalles que, en sí mismos y diez años después, documentan sin precisar de mayor explicación qué es este hospital, cómo fue resuelta la contratación de servicios y cual es el factor de excelencia de su modelo de gestión (que no médico, sobre cuya calidad no tengo comentario alguno que aportar).

ACTUALIZANDO

Movies on the road

El mercado de los gadgets digitales de audio y video está repleto de ofertas de cuidada imagen pero de especificaciones mínimas que los convierten, en la práctica, en cacharros medio inútiles que, a los tres meses, necesitarás cambiar. Las marcas juegan con factores como el diseño, el craving aspiracional y el goteo de funcionalidades para lanzar versiones parciales y limitadas y forzar compras sucesivas apalancadas en precios medios pero que, a la larga, resultan más caras que una única compra consciente, definitiva y con una esperanza de vida mínima que resulte rentable en relación con la inversión. Con la popularización de los costes de fabricación de las memorias de almacenaje que se emplean hoy en cámaras de fotos, en reproductores musicales o en pendrives de modelos varios, no tiene sentido invertir en un cacharro de 50 euros con 2 gigas de memoria sabiendo que siempre necesitarás más espacio y que enseguida te cansarás de tener que borrar LA película que tienes grabada para poder ver otra.

Hace unas semanas me hice finalmente con un reproductor digital de video, que, además, es capaz de reproducir audio, imágenes y texto, sintonizar radio y grabar audio a través de micro-micrófono en formato wav sin comprimir. El objetivo era encontrar un gadget por debajo de 100 euros de tamaño muy reducido con el máximo de memoria posible pero nunca por debajo de 16 gigas. Para 8 gigas o menos ya tengo mi Nokia y se me ha quedado pequeño. Objetivo: el visionado del máximo de horas posible sin necesidad de tener que acudir cada poco tiempo al PC para convertir nuevo material y renovar el contenido del reproductor, actividad absolutamente pesada e interminable en el que sólo recomiendo embarcarse si es mediante un proceso por lotes desatendido; en otras palabras, que puedas dejar a tu PC durante varias horas haciendo el trabajo por ti sin tener que pulsar ni una sola tecla.

Este reproductor de Energy Sistem (y no es una errata; es que la marca es así) cumple bien con lo que necesitaba encontrar, aunque la pantalla de 1,8 pulgadas es excesivamente pequeña y no reacciona bien ante los reflejos de luz. A pesar de todo, la idea no es utilizarlo durante horas sino llevarlo en el bolsillo sin que moleste y retomar el visionado a ratos sueltos. La primera tanda de contenidos que he cargado en la memoria incluye:

* Twin Peaks (la serie completa de 30 capítulos de 45 minutos más el piloto y el feature film de cierre de 120 minutos)
* Alias (la serie completa de 105 capítulos de 40 minutos)
* Firefly (la serie completa de 14 capítulos más el feature film de cierre de 120 minutos)
* La serie El señor de los Anillos en versión extendida (10 horas)
* Siete películas más de géneros varios (Nivel 13, Memento, Amanece que no es poco, etc)

El interface del reproductor es un poco ortopédico, sí; y el software de conversión funciona perfectamente pero interfiere con Windows hasta el extremo de parecer que se queda colgado o de creer que has de reiniciar el equipo cuando, en realidad, el proceso de conversión continúa por debajo sin ningún inconveniente. Pequeños defectos de usabilidad o de terminación que podrían limpiar estos señores de Energy Sistem si no es mucha molestia. Las ventajas: el tamaño del video convertido y el formato de compresión permiten una calidad estupenda en muy poca memoria, por lo que esos 16 gigas parecen que se estiran y permiten almacenar horas y horas y horas de video. Una recomendación: en lugar de convertir directamente de video mpg/avi/divx o cualquier otro formato al avi del reproductor, pásalo todo primero a un formato intermedio de flash (flv) a 12 fps en lugar de los 25 o 30 del cine o de la tele habitual; después, convierte esos ficheros flash al avi final. El resultado: ficheros muchos más compactos y, además, un efecto movie adicional que suaviza la imagen. Seamos serios: no se trata de ver video con calidad HD; se trata, simplemente, de poder verlo y de disfrutarlo en cualquier rato y en cualquier lugar.

El jardín de las ideas

Cabecera Ideas

Un nuevo espacio para la artematopeya. Una suerte de repositorio en el que encontrar pequeñas piezas de información y de conocimiento, ideas, recursos capaces de hacer saltar la chispa de tu creatividad. Un espacio al que tú también puedes contribuir enviando tus aportaciones: ideas, textos, enlaces, videos, reflexiones, libros, software… Todo vale. Todo suma.

El jardín de las ideas.

Creatividad a ostias

Disonancias

Sólo quedan unos días para que un puñado de cabezas nos liemos a puñetazos de ideas en el Creative Clash de Disonancias en Barcelona; un encuentro en el que se persigue, modélica y acertadamente, seguir destruyendo las barreras que el enquistado modelo de cultura tradicional ha ido levantando entre todas esas mitades en las se dividen, por una inicial convención simplemente denominativa que ha terminado degenerando en creencia (tal es el poder del lenguaje), la mayoría de los órdenes de nuestro mundo: izquierda o derecha, ciencias o letras, blanco o negro, arte o tecnología, consciente o inconsciente… El objetivo principal de Disonancias es empezar a librarnos de la innecesaria y limitadora adversación que campa por el anestesiado y acomodado cerebro social y promover la cultura conjuntiva, la electricidad de la suma y la cooperación productiva entre los dos hemisferios cerebrales en favor de capacidades y valores como la creatividad, el talento o la excelencia. El secreto de la verdadera innovación.

La creatividad, concepto harto difícil de definir, es una chispa cognitiva que genera nuevo valor y que se produce como resultado de un proceso psicobiológico aplicado a la suma de los inputs recibidos a través de los sentidos, canalizados a través de sistemas supraintelectuales, computados por todos los sistemas localizados en ambos hemisferios cerebrales, procesados por comparación y por relación con el propio estado de evolución y desarrollo intelectual y semantizados, enlazados, reclasificados, archivados e incorporados desde ese mismo momento a la siguiente iteración cognitiva. Esta definición, tan pretenciosa y enrevesada como incompleta, ineficaz y desafortunada, es una de las millones de maneras con las que se puede intentar verbalizar la descripción de una entidad intangible pero de un poder tal que es capaz de transformar el universo.

No es posible ni modelar ni reproducir ni mecanizar el procedimiento por el que se genera la creatividad. Existen tantos modelos como millones de cerebros, humanos y suprahumanos, en funcionamiento. La creatividad no es instrumental, aunque la instrumentación también es (cuando lo es…) creatividad. La creatividad no surge ni en las manos ni en el cuerpo ni en el entorno de socialización ni en los laboratorios ni en las mejores universidades del mundo ni en los departamentos de I+D. La creatividad surge en el cerebro. En el cerebro sin corbata, sin límites autoimpuestos y sin creencias fosilizadas ni deberes ni obligaciones. En el cerebro que se alimenta en las mismas proporciones y sin horarios ni libros de instrucciones de las interminables capacidades y habilidades de sus dos hemisferios, un par de rugosos gemelos con capacidades opuestas y excluyentes pero complementarias…

Por el momento, son pocas las instancias en las que se reconoce y, sobre todo, se paga el talento. En sistemas que se rigen por las leyes económicas del consumo y la servidumbre mercadotécnica, casi nadie acepta (por miedo al riesgo, por pereza, por terror a quedarse fuera si no se está a la altura de los cambios sobrevenidos o provocados, por rechazo al aprendizaje y al reciclaje… virgencita, que me quede como estoy) que el talento y la creatividad haya que retribuirlas, a pesar de que la compra de bienes o servicios a cambio de moneda en curso sea un invento suyo. Son esos mismos sistemas, sin embargo, los que se pasan el día predicando su infumable monserga sobre innovación, sobre crecimiento y sobre desarrollo. Sistemas absolutamente descriptivos, racionales, implementadores y secuenciales enquistados en el lado izquierdo de la vida. ¿Y de dónde pretenden sacar la capacidad de abstracción, de comunicación, de visualización, de derivación cognitiva, de multitarea, o de desarrollo para que puedan hacer algo con ella y después recibir una retribución por ello?

El mejor ejemplo de que la creatividad es el resultado exponencial de la multiplicación de las partes que intervienen en el proceso está en la música. Por un lado, sistema matemático absolutamente puro, descriptible, modelable, reproducible, mecanizable, combinable, reconfigurable. Por otro, herramienta de comunicación emocional y expresión artística capaz de provocar llanto, risa, ternura o energía. La izquierda y la derecha aportando en combinación lo mejor de cada lado para que el resultado de 10+ 10 no sea 20, sino 100. 

Disonancias, por el momento, propone un primer paso de modesto alcance pero de realización factible: integrar la participación del arte en las empresas. Objetivo de enunciado sencillo pero de gigantiásicas implicaciones culturales. Los artistas de cualquier disciplina son expertos en cierto tipo de procesos cognitivos que los cerebros de ciencias ni siquiera pueden imaginar que existan. Y viceversa. La riqueza que puede proporcionar la cooperación es incalculable. Pero ninguna sociedad termina de atreverse a ser la primera. ¿Tendrá algo que ver con el complejo histórico asociado a la expresión de sentimientos, sensaciones y sensibilidades que subyacen al lado derecho, al lado femenino, al lado biológico del arte? Porque parece que la innovación, aunque acertadamente tenga nombre de mujer, todavía es cosa sólo de machitos.

Cuando sea habitual ver a un lingüista, a un diseñador gráfico o a un cantante de ópera trabajando en gestión estratégica de transporte aéreo o en ingeniería de procesos, por ejemplo, podremos decir que, por fin, estamos dispuestos a ser, de verdad, innovadores.

Si eres un artista de cualquier tipo de perfil, ¿por qué no te sumas a la lista de artistas disonantes pinchando en este enlace? El futuro te necesita.

Seguiremos informando…

Gombinoscopio

Gombinoscope

Mi amigo Yann (Yannick Gombart), artista digital como la copa de un pino y a las pruebas me remito, andaba aburrido una tarde y así, de la nada, se entretuvo en desarrollar un divertido e inútil generador de caras de idiota que puedes encontrar en esta dirección.

Servir, servir… sirve para poco pero un rato de entretenimiento inútil tampoco viene mal de vez en cuando.

Qué tendrá el mingitorio…

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Disculpad, de antemano, por este truco de prestidigitador. El de desviar la atención o reencuadrar el visor de la realidad para generar realidades alternativas que parecen normales pero no lo son. Me ha sorprendido, no obstante, que Mónica, que de decoración de interiores sabe un rato, se haya dejado engañar tan fácilmente. Porque a ti no se te ha podido escapar el detalle de las losetas del suelo y de la pared: ¿cuál es la medida más común de estas piezas? Me extraña, araña…

ChinaWC3

Tirando la línea hasta la altura (a ojo) de la pirindola (o, al menos, de la mía – sí, mido 2 metros, ¿passa algo?)…

ChinaWC4

… se revela la realidad de esta foto no trucada pero con truco: ¡estos mingitorios están atornillados a la altura de las pantorrillas! Lo cual quiere decir que o están pensados para gnomos o son, directamente, una invitación para hacer pís de rodillas. Y el tamaño del mechero cuidadosamente depositado sobre un burruñito de papel higiénico, por motivos que no procede explicar aquí, atestigua que todo lo que cuento en este artículo es rigurosamente cierto.

Ahora bien. Si el de la derecha es el modelo de adulto y te obliga a soltar el feliz chorrito desde cierta distancia, ¿qué sentido tiene que el modelo infantil –el de la izquierda– esté, en comparación, a mayor altura? Misterios de la cultura higiénica china. Para mí que pensaban que los españoles seguíamos siendo todos bajitos y con bigotes. O quizás sea su estrategia para que los niños empiecen a aprender bien temprano que todo en la vida ha de costar esfuerzo y que cuanto antes empiecen a practicar, pues mucho mejor.

ChinaWC5

Me declaro ignorante del motivo que subyace a tal hecho. Pero fotografías como ésta demuestran que, cuando recortas un 75% de la realidad y amplias el 25% restante para cubrir el espacio vacío, es posible engañar al ojo y hacerle creer que una parte es equivalente al todo. Es importante que los sentidos funcionen a pleno rendimiento para captar la realidad al completo y no conformarnos con participar de nuestro entorno con información limitada. Porque, si es así, empezaremos a tomar por ciertas cosas que no lo son. Menudo desperdicio.

Por cierto, me fue imposible tomar una foto completa del lavabo de esta cafetería regentada por una familia china, todos muy amables dicho sea de paso. No daba el tiro de cámara.

En cualquier caso, me abstuve de comprobar la ingeniería del inodoro instalado tras una puerta blanca. Pero no por falta de curiosidad. Es que llegaba tarde al ensayo.

De regreso en Babilónica

Jack Babiloni

La pobre Carlota no entiende de caprichos humanos, de horarios o de que te hayas acostado un poco tarde. El caso es que sus jefes se han marchado el fin de semana de campamentos y, como padrino también que soy de la pulgosa perra ésta que nos tiene a todos sorbido el seso con su inteligencia y su asombrosamente diestro manejo de los códigos de comunicación con los humanos de la familia, a las 09:00 horas me toca ración de ajo y agua y de que te levantes, spaghetti, que tengo ganas de hacer pís y como no tengo manos no puedo abrir el picaporte, que sino ya me bajaba yo sola y de paso te traía el periódico.

Así que, después de un estupendo y gélido paseo a seiscientos grados bajo cero, con las legañas bien arrebuñadas en los hojos (neologismo artematopéyico que hace referencia al estado de los ojos cuya textura, brillo e hinchazón evoca la imagen de un huevo duro), los pelos disparados y el cerebro en estado todavía vegetativo, me siento delante del ordenador para leer la prensa mientras sorbeteo tan de mala manera un café que, al final, consigo dibujarme un hermoso churrete de color torrefacto en el medio de toda la pechera.

Abro el correo y me encuentro con un mensaje amable de mi amigo Jack Babiloni, que, me parece a mí, se deja la sesera libre de pelo para tener más lugar disponible en el que acomodar tanta creatividad. Jack, cuya obra Todo es felicidá ya reseñamos en este espacio hace unos cuantos artículos, no sólo dibuja, diseña o pinta. También es autor de literatura infantil y, además, premiada (pásate por su blog si no conoces su Yo no me aburro nunca) . Obviamente, literatura infantil ilustrada. Y, además, en todos los sentidos. Su talento para la expresión con palabras es tan arquivoltáico y a la vez tan afilado como su talento plástico. Le agradezco el regalo de una frase amable a primera hora del día y le propongo, según se me ocurre la idea, que transforme la mundana logística de su proyecto Todo es felicidá en una narración fantástica o en una película de animación. Ya lo estoy viendo…

Voy a tomar prestadas dos imágenes del blog de Jack para que conozcas otra de sus creaciones: Brijuni es un paisaje mental.

Brijuni 1

Brijuni 2

No sé si puedo tomarlas prestadas así, sin permiso – que alguien me avise si estoy infringiendo algún derecho de autor o algo-, pero es la mejor manera que se me ocurre de invitarte a que te pases por el sitio web de Jack y puedas descubrir no sólo ésta parte de su obra sino su portafolio completo.

Emm… ¿de qué estaba hablando yo?

La enciclopedia del cine

Portada Fotogramas

ACTUALIZANDO

Imaginarium a la cárcel, por favor

Imaginarium2

La perversidad del modelo comercial no tiene límites.

Una buena amiga y madre reciente, con su consiguiente dosis de hipersensibilidad sin mesura por todo aquello que pueda pasar, aunque sólo sea de refilón, por el amor a la infancia, me invita a sumarme como nodo de redistribución a una de esas perversas campañas disfrazadas de bondad navideña y acción social tan típicas de las empresas comerciales de la peor calaña que campan por nuestro perfecto e hipócrita mundo sin un mínimo simulacro de escrúpulos.

De Antena 3 era esperable. Es marca de la casa abanderarse como defensora de causas que, casualmente, se caracterizan por apuntar a valores depositados en el nivel más profundo de la conciencia individual; valores que pertenecen al dominio de las creencias y de la ética y que, por su naturaleza, son auténticas bombas atómicas en potencia por las acciones y reacciones que son capaces de movilizar. Es, para que se entienda, el mismo mecanismo que subyace a la propaganda política, al fundamentalismo religioso o al fanatismo deportivo. Pulsa la tecla adecuada y conseguirás de cualquier persona el objetivo que te propongas.

Esta vez les ha tocado a los niños.

La cadena de juguetes IMAGINARIUM, junto con la Fundación Antena 3 y la asociación Mensajeros de la Paz han puesto en marcha una iniciativa ÚNICA que TENEMOS QUE APOYAR. El gesto es muy sencillo y son muchos los niños que no tienen nada a los que vamos a ayudar.

La iniciativa consiste en colocar dentro de una caja de zapatos cualquier cosa (un juguete usado, un juguete nuevo, caramelos, un peluche…), envolverla con papel de regalo para que tome la apariencia de un regalo de navidad, especificar en la caja si es para un niño o para una niña y entregarla en cualquier tienda de IMAGINARIUM.

No es importante el coste del contenido. Es para niños que no tienen nada. Muchos de ellos no tendrán padres. Mucho menos, Navidad y regalos.

¿Sabéis qué hacen con las cajas?… Las distribuirán a un montón de niños sin recursos, sin padres o con un futuro incierto para que estas Navidades TODOS TENGAN UN JUGUETE Y DESCUBRAN QUE EXISTE PAPÁ NOËL.

El marketing, con todo lo que tiene de arte y de psicología aplicada, es también una ciencia terrible, autopagada de sí misma y cuya repugnancia, en ocasiones, es imposible obviar. Tiene, para todo, una justificación. Tiene, para todo, una explicación. Tiene, para todo, un recurso. Tiene, para todo, una excusa. Tiene, por todo, una cínica falta de respeto incontestable y sostenida en la divinidad irreprochable del modelo comercial.

Uno de sus inventos más crueles es, sin duda, el del cliente prescriptor. Pero lo cruel se convierte en terrible cuando el prescriptor-objetivo es un niño.

Leyendo el correo-cadena, me pregunto:

  • ¿Cuantas madres, enternecidas por su condición y con su raciocinio desactivado por obra y gracia del manoseo emocional, se harán eco sin ni siquiera darse cuenta del adoctrinamiento encubierto escondido en esta acción y servirán de correa de distribución hacia sus hijos para que estos empiecen a aprender, desde una demasiado temprana edad, el modelo consumista de que en diciembre, por las pistolas del mercado, la felicidad está relacionada con el gasto y el desmedido impulso de compra que el marketing, aviesamente, asocia a los valores personales para convertirlo en motivaciones profundas arraigadas en las emociones?
  • ¿Cuantas madres, engañadas para creer que en noviembre y diciembre han de acceder a todo, cederán ante esta repugnante manipulación y terminarán presentándose en alguna tienda de IMAGINARIUM con su caja de zapatos cerradas y envuelta, cumpliendo así el objetivo primario de esta campaña: conseguir que el comprador se presente en el punto de venta?
  • ¿Cuantas madres, cegadas por la infinita capacidad de la intuición infantil para manipular la voluntad de sus progenitores, terminarán cediendo al chantaje de sus hijos ante su exposición a miles de objetos de su lúdico deseo para terminar comprando algo cuando su intención inicial, o al menos así los creían ellos, era simplemente entregar una caja de zapatos como gesto de buena voluntad, cumpliendo así el objetivo secundario de esta campaña: conseguir generar una compra en el punto de venta?
  • ¿Cuantas madres, obligadas por el manoseo social y la tan perversa cultura de la tradición y las costumbres inveteradas, se verán forzadas no sólo a comprar algo para sus hijos sino, también, a abrir la caja perfectamente acondicionada para sustituir el supuesto regalo sin valor por un juguete nuevo, cumpliendo así el tercer objetivo de esta campaña: conseguir generar una segunda compra apalancada en los valores de solidaridad, de compasión, de empatía?

Pero aún hay más:

  • ¿Quién nos ha pedido, a los habitantes del desarrollado y avanzado primer mundo, que invadamos la conciencia de unos críos de mente limpia y virgen y que los adoctrinemos en la enseñanza de esa mierda de paranoia en la que el que no tiene nada no vale nada, cuando ninguno de ellos nos lo ha pedido?
  • ¿Cómo podemos ser tan estúpidos como para, además, dejarnos engañar para seguir alimentando una cadena cuyo único objetivo es asegurarse de que no dejemos de engendrar consumistas y de que esta sociedad absurda en la que vivimos no cambie nunca sus mecanismos? Que son tus propios hijos, coño.
  • ¿Por qué está tan de moda una responsabilidad social corporativa, una ecología social y un mecenazgo cuya esencia es, básicamente, una flagrante mentira pero es aceptada por todos sin discusión?
  • ¿Cuando vamos a parar con este invento de los centros comerciales según el cual el solsticio de invierno, denominado navidad en los ámbitos de perfil religioso, se celebra consumiendo desaforadamente?
  • ¿Por qué las campañas de publicidad (perdón: algunas campañas) siguen ensuciando el inconsciente de las personas, taladrando sin parar con que en diciembre hay que mostrar afecto, por mandato gubernamental, comprando regalos sin ningún motivo en El Corte Inglés o celebrando reuniones con personas que no son de tu interés por mucho que pertenezcan a tu familia de carne?

Ante éstas y otras consideraciones, le digo a la susodicha madre feliz que me disculpe pero que estas cosas sólo me provocan ganas de vomitar y que, si por mí es, que el director de marketing de Antena 3, de Imaginarium y de s.p.m. se pueden meter todas esas cajitas de zapatos, una tras otra, por semejante parte. Por el culo, en concreto. Ya podrían aplicarse en desarrollar programas de formación y de cooperación honestos y sostenibles que proporcionaran a todos esos niños, a los que dicen querer ayudar, una educación basada en contenidos y en sistemas excelentes, apoyada en mensajes positivos y en el placer del saber, y que fomentara su propio desarrollo, su propia independencia y su propia libertad. Aunque, a lo mejor, eso es lo que, precisamente, no interesa tanto. Que el saber les haga libres.

Eso si es ayudar y ser socialmente responsable y no la manipulación comercial disfrazada de altruismo.

Para quien no lo sepa, Imaginarium emplea en su diseño de marketing en el punto de venta abundantes herramientas destinadas a estimular los canales sensoriales y emocionales de los niños. No es cuestión de amabilidad, bienestar, espíritu de juego o interés por los niños que visitan sus tiendas. Son, sencilla y llanamente, técnicas para incrementar sus ventas estimulando al intermediario (al niño) para que sea éste, empleando sus propias habilidades chantajistas, el que provoque la prescripción forzada y sus hipnotizados padres los que saquen la cartera.

¿Y qué coño les importa a todos esos niños un viejo rechoncho con barbas vestido de rojo cuando muchos no tienen ni un trozo de pan duro que echarse a la boca? Si les enseñamos que Papá Noel trae regalos a los niños buenos, ¿cuantos de ellos se empezarán a preguntar qué es lo que han hecho mal para que ese señor no haya venido nunca antes a visitarlos? ¿Es que no tenemos suficiente con ensuciar nuestro propio mundo que además tenemos que llenar de mierda el de los demás?

Verde como el trigo verde

envidia

Una vez, en una sentada aglomeración de aspirantes a nosequé, el señor con corbata que ocupaba el escenario se dirigió a todos nosotros diciendo:

“Echen un vistazo a esta sala. Y, ahora, díganse cada uno a sí mismo que usted será el único que va a conseguir el objetivo de nomeacuerdoqué y que todos los demás en la sala se quedarán en el camino o, como mucho, avanzarán lo suficiente como para conseguir trabajar para usted.”

Por supuesto, cada uno de nosotros miró de soslayo a derecha y a izquierda pensando: lo siento por ti, chato, nunca lo conseguirás porque el que lo va a conseguir soy yo.

Es curioso porque, de todos aquellos que nos sentábamos en aquel auditorio, muchos hemos conseguido aquello a lo que aspirábamos. En distintas parcelas, con distintas intensidades o en distintas modalidades, pero la realidad es que casi todos hemos recorrido, de una manera u otra, el camino que empezaba aquel día en el que nos sentamos a escuchar a aquel señor con corbata. Hay un puñado de ellos que, sin embargo, se quedaron en la estación de salida. Nunca empezaron el viaje. Y siguen viviendo en el limbo.

Cuando me reúno con un grupo de compañeros, de cualquiera de mis filiaciones, indefectiblemente surge alguna conversación en torno a algún pobre estúpido conocido de todos. Por supuesto, porque el mundo está lleno de imbéciles sin talento, idiotas desechables que no merecen haber tenido una oportunidad; que no merecen haber tenido la suerte; que no merecen haber estado en el lugar indicado en el momento justo; que seguro han pasado por la cama de alguien para conseguirlo. Que ni derecho a vivir, vaya. Porque esos pobres estúpidos, que por cierto no suelen compartir su tiempo con el dicharachero grupo, están demasiado ocupados con aquel proyecto por el que todos hubieran muerto por fichar. Y disfrutando de ello. No es suficiente con que ninguno de los que tanto hablan no haya conseguido el objetivo. No hay descanso hasta ver caer al que sí lo ha hecho.

En otras palabras: existe un surplus de personas con talento que aún no han conseguido encender el motor de arranque y que sienten (o al menos así lo creen) que los responsables de su fracaso (más bien frustración) son aquellos que han sabido encender su maquinaria y ya les llevan veinte pueblos de ventaja. Como cantaba La Unión, fueron los celos. Simple y llanamente, estériles y autodestructivos celos.

Yo también fui víctima de la celosía insana, azuzado contra mi voluntad por una prefabricada sociopatía cultural que ha cumplido varios siglos y que anda ya, desde hace rato, apestando a podrido. Hasta que, un día, se me encendió una bombilla y sentí que esos pobres estúpidos que conseguían realizar aquello de lo que yo no era capaz no serían tan perfectos o tendrían tanto talento como yo pero, seguramente, algo habrían sabido hacer bien. O algo tendrían de lo que yo carecía: alguna habilidad, recurso o capacidad motivacional que compensara su, por supuesto, obvia y generalizada carencia de talento. Y decidí que cambiaría mis celos de frustrado con mucho talento por una verde e insana envidia y que, desde entonces, dejaría de ocuparme de observar el qué para empezar a observar el cómo. Dejaría de malgastar mi energía y la emplearía en escarbar, descubrir y copiar los rasgos de habilidad, excelencia, sabiduría y talento de las personas que, contra todo mi pronóstico, habían saltado todas las bancas y ya estaban en el lugar al que yo no había sabido todavía llegar.

Todavía me costó algún tiempo más deshacerme de los restos de mi estúpida e improductiva soberbia. Pero, cuando lo hice, de repente me di cuenta de que los caminos hacia mis objetivos estaban delante de mis narices y habían estado allí todo el tiempo. Y, sobre todo, me di cuenta de que no habían sido ni la suerte ni la cama las que habían llevado a los pobres estúpidos al lugar que yo no conseguía encontrar. Y también de que lo mejor que podía hacer era aprender de todos ellos.

Tengo la suerte de conocer a muchas personas asquerosamente creativas y excelentes en sus talentos, dotadas por arrobas de repugnantes habilidades y capacidades y de una estomagante sabiduría para ir cumpliendo su estúpidamente perfecta y envidiable planificación de objetivos, sean cuales fueren.

Así que ahí estoy, verde de envidia.

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