"House of tribes" de Garry Kilworth

Tribes copia

Un día de febrero de 2000, no siendo aún mucho más de las seis (lo cual puedo asegurar porque en Amsterdam las empresas dan por terminada la jornada a las 17:00 religiosamente y desde mi oficina no tardaba más de treinta minutos en llegar a Leidseplein – ¿te acuerdas, Móni-K? – con el tram 5 y desde allí otros diez hasta Spui), salía por la puerta de la librería Atheneum con mi House of tribes en la mochila.

Mi amigo Garry (Jedecá para los amigos) es un creador con artematopeya por arrobas. Versátil, hiperproductivo, de lenguaje rico y penetrante y con una capacidad para la creación asombrosa, admirable y envidiable. Es un mago de la evocación visual y emocional a través del lenguaje escrito y su capacidad de fantasía, de invención, de aventura y de imaginación es tan alucinante que me provoca, lo reconozco, la peor y más asquerosa de las envidias. Admiro a las personas que, además de talento y habilidades, tienen artematopeya y disfrutan tan apasionadamente del juego de crear ilusiones. A Garry no hay quien le ponga etiquetas. Escribe literatura infantil y juvenil, ciencia ficción y fantástica, novela histórica, fábulas y alegorías de animales antropomorfizados, terror, thriller y qué se yo qué más. Su estilo es siempre excitante e inteligente. Maneja como nadie el misterio, la sorpresa y la vuelta de tuerca. Ama la vida y la aventura de crear y escribe porque sino se moriría (si estuviera prohibido escribir, yo sería un criminal, cuenta Garry). Su actitud personal es tan sana, tan sencilla y tan soñadora que, simplemente, hace él un tipo realmente excepcional. Y, además, tiene una habilidad especialmente maravillosa: sabe hablar el idioma de los niños. Como escritor infatil y juvenil, lee conferencias y talleres en colegios y centros especiliazados y mantiene engrasada e intacta su capacidad de aprender.

Su producción es ingente como pocas. Sus premios también son muchos y muy bien merecidos. Sus obras se traducen a más de 17 idiomas, incluido el hebreo y el japonés. Es una bestia creativa a la que todo el mundo debería tener la oportunidad de conocer. Nació en York allá por los mil novecientos cuarentas. Se pasó media vida viajando de aquí para allá por los destinos de su padre, oficial de la Royal Air Force. En Yemen, por ejemplo, desarrolló su afición por la lectura además de la habilidad experiencial de observar y vivir la cultura de Kipling que luego volcaría de algún modo en todos sus libros sobre animales, incluido La casa de las tribus. A los 15 años, ingresó en la escuela de aprendices de la RAF, en la que permaneció durante 17 años en los que, además de trabajar, escribió, escribió y escribió. Hasta que ganó su primer premio Gollanc de relato corto y decidió que necesitaba abandonar la RAF y mejorar su educación. Se graduó en el King’s College de la Universidad de Londres pocos años después con matrícula de honor. Nunca pensó que nunca fuera tarde.  

Su serie de novela histórica ambientada en la guerra de Crimea (la serie de Jack Fancy Crossman) no para de recibir elogios y premios. Sus libros juveniles (Garry haría tan buenas migas con Joan Manuel Gisbert…) son un canon respetado y apreciado por la industria (Attica, Jigsaw, The electric kid…). Sus ficciones adultas (Angel, Archangel, Songbirds of pain… ) y sus fantasías pre-adultas en la cultura del viaje en el tiempo (Theatre of Timesmiths y el recientemente publicado La ciudad de las cien torres) son magistrales, hábiles, profundas y multicapa. Es un autor increíble… que apenas se puede leer en español.

House of tribes es otra de sus ficciones adultas (que nadie se deje engañar por el diseño de la sobrecubierta) que, sí, cuenta el viaje iniciático de un ratón llamado Peddlar hasta el lejano, enigmático y peligroso país conocido como La Casa, habitado por múltiples clanes roedores pero también por un convencional perro, por más de un insidioso y cínico felino y por los gigantes Nudniks (nudnik, un-kind, en fin… por los humanos, vaya). Garry es un maestro en la caracterización de personajes y en este caso no hay excepción. Cada personaje es distinto y aparece definido con fuerza. La historia puede parecer a priori una alegoría de lo más tradicional, pero es tan divertida y a la vez tan tierna, está tan bien escrita y tan bien imaginada (la pareja que forman Pedo y Flema es irrepetible) que no querrás que se termine porque te habrás dejado transportar a La Casa y de los lugares vividos desde las emociones y desde la imaginación es muy difícil marcharse.

Recuerda, House of tribes no es una ficción juvenil. Es un libro para adultos. Así que, SI ERES CAPAZ DE ENCONTRARLO EN ALGUNA LIBRERÍA DE VIEJO O EN ALGÚN SITIO DE INTERNET, COMPRATELO (avísame para poder pedir otra copia para mí) y léelo. En inglés, claro. En serio. Es una delicatessen exquisita sobre la que llegarás a descubrir múltiples detalles, imágenes y recovecos cada vez que lo vuelvas a leer. Hazme caso.

Y como aquí mando yo y en estos momentos me apetece hacerlo, voy a premiar a Garry con el primer certificado de Embajador Honorario del Consejo Artematopéyico Mundial. Con él, ya somos dos (él y yo). A los demás, ya los iré invitando.  

Certificado Garry

Un abrazo, Garry.

Anuncios

Acerca de Artematopeya

Artematopeya

Publicado el 21 octubre, 2009 en Artematopeya, Cine, teatro, literatura y arte, Nacho A. Llorente, Talento, arte y creatividad. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Los comentarios están cerrados.

Diario LW

CORO GOSPEL LIVING WATER

lyriquediscorde

the home of all things music

Pepe Castro - photographer

Cada semana un retrato y mis impresiones sobre la sesión fotográfica

Artematopeya

Coaching - Training - Lenguaje - PNL - Creatividad - Talento - Estrategia

Luces y Sombras de las Marcas

Todas las novedades en Marketing, Social Media y Comunicación. Fátima Martínez

TheCoevas official blog

Strumentisti di Parole/Musicians of words

Dibuixa el teu Univers

Univers, de Microcosmos Teatre i Efímer

The Photo Vault and Gallery

by Gustavo Greciano

A %d blogueros les gusta esto: