Jugando CORE WARS de Dewdney bajo emulador de ZX SPECTRUM para NINTENDO DS

RetroZX

En el principio de todos los tiempos, allá por los años 80, cuando no existía ni la PSP, ni la PS3, ni la XBOX, ni la WII ni ninguna de las otras NINTENDO y cuando el PC sólo manejaba píxeles en una pantalla de color verde… en aquel tiempo existía el ZX Spectrum (y sus clónicos y derivados: CZ Spectrum, TK 90X, Inves Spectrum…), una máquina sencilla, cutre, con teclas de goma y sólo unos miserables 48k de RAM volátil cuyo software se distribuía en cintas de audio en las que se masterizaban ruiditos digitales que luego se cargaban en memoria a través de un simple jack mono de audio desde cualquier cassette que tuvieras en casa. ¡Qué tiempos aquellos los de aquel maldito azimut!

A pesar de que siempre fue considerado por muchos como un estúpido juguete para aficionados, aquel engendro, sus hermanos (+2, +3, +2A/B) y sus periféricos (microdrive, Disciple, Opus Discovery…) fueron toda una revolución para la informática de consumo, para el mercado, para la industria y para el desarrollo de futuras vocaciones ciéntíficas. Aquella máquina no sólo sirvió para jugar y mucho, sino que llegó a contar con un parque de aplicaciones de gestión que permitieron a muchas organizaciones incorporar la informática a sus procesos y a sus investigaciones en un momento en el que la tecnología de consumo con la entendemos hoy o era aún demasiado cara o esperaba durante algunos años en los laboratorios hasta encontrar su nicho de mercado y un público dispuesto a recibirla.

El Spectrum fue una forma de vida. A pesar de sus limitaciones, de su sencillez y de todos sus límites, fue una pieza de ingeniería soberbia. Hubo quién criticó su apariencia poco seria y el rizado rizo de su diseño en cuanto a funcionalidad y a modos combinados de teclado para embutir todo un señor un lenguaje BASIC en tan sólo 40 teclas. Pero la masa crítica financiera generada por este cacharrito haría palidecer a muchos ingenieros modernos y a muchos departamentos de marketing. Hoy, gracias a internet, la cultura ZX ha quedado catalogada y salvaguardada en repositorios como World of Spectrum o en proyectos como Microhobby Forever, una completa recopilación escaneada de los 217 números (además de los especiales y temáticos) que se publicaron entre 1987 y 1992 y que constituyen el first folio y corpus revolutionatus del ZX en español.

Pero dejémonos de historias del abuelo cebolleta. El caso es que toda esa tecnología cabe hoy, treinta años después, en cualquier dispositivo personal imaginable: en una DS, en casi cualquier móvil, en cualquier videoconsola o en cualquier ordenador. Como muestra, un botón. En la foto que ilustra este post, un emulador de ZX corriendo en DS. Literalmente. Va como una bala. Y yo acabo de cargar BATCODE en la memoria.

Éste será mi pasatiempo durante los próximos cinco o diez días.

Pero, ¿qué es BATCODE?

Muchos habréis oido hablar de CORE WARS. Se trata de una idea de Alexander Dewdney, un tío que combina como nadie la matemática, el arte y la innovación. Es un auténtico genio criado en una familia de artistas cuyas creaciones, propuestas y juegos matemáticos han creado legión. Su trabajo, por ejemplo, con la inteligencia artificial y la matemática ha dado lugar a todo un género no sólo lúdico sino también científico: el de las guerras de automátas que describe en sus artículos para Scientific American publicados en 1984. Dos (o más) programas de software escritos en un lenguaje creado al efecto (redcode) se enfrentan en un territorio compuesto de celdas de memoria dentro de la CPU del ordenador sobre el que se ejecutan. El objetivo del juego es conseguir que el software contrario no pueda ejecutar una de sus propias órdenes y detenga su ejecución. Parece sencillo, pero no lo es en absoluto. Es pura estrategia y gimnasia intelectual utilizando un sencillo conjunto de unas 16 órdenes de código máquina que se pueden combinar hasta unos niveles de complejidad sorprendentes. Parece que tienen vida propia. Llevo veinte años fascinado por las CORE WARS, a pesar de que no sirvan para nada más que para turboinyectar mi imaginación, lo cual no es nada poco.

Lo que yo quería contar aquí, en definitiva, es que las CORE WARS de Dewdney contaron con su propia versión para ZX Spectrum gracias a Sergio Martínez Lara, un programador español y colaborador de Microhobby que desarrolló BATCODE (descárgatelo aquí) a partir de la premisa de Dewdney. Una versión ajustada a la tecnología del pequeñín, pero una versión completa al fin y al cabo que no tiene nada que envidiar a las más modernas como pMARS. Es una joya. Hazte con un emulador de ZX para tu PC y descárgate de la red la cinta 069-072 de Microhobby en formato TXZ. Allí dentro encontrarás BATCODE.

Hala, a jugar.

Y ya hablaremos otro día de Turing o de Martin Gardner…

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Publicado el 21 septiembre, 2009 en Artematopeya, Ludotopeya, Nacho A. Llorente, Trastos y cachivaches. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

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