Archivos Mensuales: agosto 2009

Descubriendo América y otras joyas de EL PAÍS

Venezuela

Cuenta EL PAIS, en su página 10 de la edición de ayer domingo 30 de agosto, que protestar en Venezuela será delito. Subtitula que “la fiscalía procesará a los ciudadanos que se manifiesten contra el gobierno”. Por si nadie se había dado cuenta. Luisa Ortega, esa marioneta estúpida que ejerce de fiscal general, advierte: “yo quisiera que aquellas personas que se alzan en actitud hostil contra el Gobierno legítimamente constituido sepan cuales son las consecuencias”. Pues bien. En un país en el que la libertad de expresión es un derecho reprimido y los medios de comunicación son sistemáticamente cercenados, esta payasa ridícula, al igual que el patán de su jefe, cuenta con su propio programa de radio que es distribuido a través de una emisora pública, la única modalidad legal en esta última dictadura socialista permitida por Naciones Unidas y por la inteligencia humana global.

Es estupendo que en todo el mundo se hable de la nueva Miss Universo, a la sazón un pibón venezolano de piernas interminables y abuelos gallegos. Pero es una vergüenza indecente que, a la hora de hablar de ese dictador maltratador y panfletero que preside Venezuela, todo el mundo se haga el sueco y mire para otro lado. En Venezuela están sufriendo un régimen perverso que impone la represión, la pobreza generalizada y un adoctrinamiento tan podrido y maloliente como el cubano. Y aquí nadie se da por enterado. Esto es la leche.

Pues nada. Que le sigan invitando a las cumbres iberoamericanas. Carta blanca para Chávez y sus apandadores. Y que luego vengan otros, como estos de LibreRed y sus panfletos, con que si la abuela fuma y que lo de la represión dictatorial en Venezuela es un invento de EL PAIS porque Chávez ha retirado los libros de texto de la editorial Santillana de la escuela pública. Venga, coño. Que nadie se cree que EL PAIS sea el paladín de la información veraz y libre, pero desde luego nadie puede negar que Venezuela es, hoy en día, el paraíso de la extorsión, la represión y la mutilación de la libertad para ese dictador elegido democráticamernte.

Aunque la joya de la corona viene empaquetada para regalo en plena página 24: en el artículo Mucho empleo, pero poco productivo, se nos descubre la novedad, de la que ninguno nos habíamos dado cuenta todavía, de que, según el Fondo Monetario Internacional, “el plan E de Zapatero no aumentará el potencial de crecimiento español”. 

¿Nos están tomando por gilipollas? 

¿Para qúé coño sirve el FMI? ¿Cómo seleccionan a sus funcionarios? ¿Cuanto cobran y por qué? ¿De quién son primos?

A mí, desde luego, en esta no me pillas, chatín. Si pretendes rellenar el déficit público que tú mismo te has empeñado en disparar hasta el 9,5% incrementando la fiscalidad, conmigo no cuentes. Te recuerdo que tú mismo, querido presidente, nos taladraste la oreja hasta la extenuación con tu murga sobre la productividad y la competitividad, conceptos que ni tú mismo entiendes, para deshacer ahora el camino adelantado con tu adicción a la política de las subvenciones malgastadas y sin sentido en lugar de invertir en una reconversión socioeconómica a medio plazo. Y encima pretendes que te lo dé de mi bolsillo. Y una mierda, bonito. Haberlo pensado antes.

Y encima no te quejes de la economía sumergida. No te jode.

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¿Ein?

Me siento en una terraza nocturna a disfrutar de una celebración colectiva de cumpleaños y, en cuanto me acomodo, lo primero que veo al alzar la vista es un cartelito torcidamente pegado a una pared que dice:

Avisos

Enseguida blando mi nokia y, obviamente, me hago con una foto. Algo me ha llamado la atención. He pasado por su delante cuatro o cinco veces mientras permanecía de pie y saludaba al personal, pero no he podido verlo hasta que me he sentado, exactamente, frente a él. Por supuesto, no he podido percatarme de su presencia porque está pegado, sencillamente, a la altura de la cintura y a no ser que estés en plena novena y pases caminando de rodillas  jamás lo podrás ver.

El texto. Se hacen avisos a domicilio. Después de una breve búsqueda transderivacional interna he comprendido que los avisos no son tales sino más bien arreglos. Se hacen arreglos a domicilio. Esto ya es otra cosa. Electricidad, fontanería, cerrajería…

Yo me pregunto: ¿de que cóño sirve una oferta de servicios en la que no aparece un número de teléfono al que se pueda llamar? Y, por cierto, ¿puede alguien explicarme como se hace un aviso?

Oiga usted, el de los avisos: con la crisis que hay, ¿está seguro de no hay otro modo de hacer la cosas? No venga luego quejándose de que está todo fatal y de que nadie le llama.

Spain is different, ¿que no?

Los ochenta (y sus distopías) son nuestros

Se están terminando el descanso, las horas tranquilas debajo del sol o debajo del agua, las cenas veraniegas y las charlas nocturnas sin la angustiosa amenaza del despertador. ¿Que toca regresar a la estructura, al ritmo y a ciertas obligaciones? Pues se vuelve y santaspascuas. Todo momento tiene su encanto y a ver quién es el guapo que se aguanta otro achicharrante agosto como éste y no tiene ganas, un poco por lo menos, de que se evapore el calor y comience de una puñetera vez a anochecer un poco antes. Que la luz tiene su energía, claro que la tiene. Pero la noche también va sobrada de cielos estrellados, de medias voces y de refrescante oscuridad.Y tanta luz y durante tantas horas termina siendo un pco cansino.

Este ha sido el agosto mi regreso-a-los-comics. Hace tiempo descubrí que una de las aplicaciones más divertidas para ese engendro conocido como Nintendo DS es Comic Book DS, un sencillo pero magistralmente programado lector de jpgs empaquetados en ficheros .cbds que convierte la pantalla de la maquinita de las narices en un lector electrónico que puedes utilizar para disfrutar no sólo de cualquier comic escaneado que tengas a mano sino de cualquier otra cosa que tengas en formato gráfico, e.g. fotos o libros. Cierto es que resulta un poco incómodo para leer lineas de texto e incluso, en algunos casos, las planchas gráficas de los más o menos modernos comics con un diseño de página que ha sobrepasado con creces, hace ya un rato largo, la sencilla disposición de los tres cuadros por línea de los tebeos de toda la vida. Sin embargo, el programador ha hecho un gran trabajo de diseño y esta aplicación proporciona la mejor lectura posible de comics sobre una máquina pensada para otra cosa totalmente distinta, léase servir de plataforma en la mayoría de los casos para software de entretenimiento medio imbécil y carente de interés, a pesar de algunas honrosas excepciones como Advance Wars, Panzer Tactics, Hotel Dusk, Dementium, Flower-Sun-And-Rain, algún que otro puzzle o curiosidades como Jam Sessions o Korg DS10 que, con un poco de imaginación, hasta pueden tener su gracia.

En fin, que, durante estos veintipico días de mi encarnación como forma de vida extraterrestre (quien necesite pruebas que me pida una foto), he entreverado las ocupaciones propias de la estación con la lectura de gran parte de la obra de Howard Chaykin y de Alan Moore, artistas impresionantes ambos y sobrados de talento creador.

Del primero, he revisitado Dominic Fortune, American Flagg, Black Kiss, Blackhawk, Century West y City of Tomorrow.

flagg

Del segundo, 1963, Albion, Tom Strong, La liga de los Hombres Extraordinarios, Miracleman, Top Ten, Promethea, Tomorrow Stories y Halo Jones.

Top ten

Un regreso en toda regla a los ochenta-noventa, al pulp, a la ciencia ficción, al milenio apocalíptico, a la aventura, a la revolución gráfica y de texto que colocó al comic en lo más alto del universo del arte y de la narración gráfica. Habrá opiniones para todo, pero la experiencia de volver, después de veinte años, al territorio de mi imaginario post-adolescente y pre-young-adult ha sido salivante. Desde esta perspectiva, las creaciones de entonces han ganado en volumen y en sabores. Ahora puedo encontrar en ellas cosas que antes se me perdían y otras que ni siquiera era capaz de ver. Y el lenguaje del dibujo combinado con el lenguaje textual es un código increiblemente maravilloso y artematopéyico. Cuanto talento anda suelto por ahí.

N.d.a: El que quiera emprender su propio viaje hacia el pasado necesitará una DS, un cartucho pirata o una tarjeta SD, el software Comic Book DS (el lector) y PictoDS (el conversor), ambos disponibles en varios sitios de la red. Los comics, obviamente, puedes encontrarlos en emule o similares. Necesitarás los ficheros en formato .zip, .cbz, .cbr o en .jpg para poder pasarlos por el conversor.

Folletín, divino tesoro

folletin

En lo que va de vacaciones, ya me he calzado El fuego de Katherine Neville, El mundo de Juan José Millás, los tres Milleniums de Stieg Larsson y Los elefantes pueden recordar de Agatha Christie. A excepción del sorprendente Millán, al que, para mi propia satisfacción, acabo de redescubrir después del fiasco de El orden alfabético, todo lo demás es puro folletín de intriga. E incluso Millán, qué carajo. Sin complejos. Placer para los sentidos y para la imaginación. Artematopeya pura.

En su momento, me gustó El ocho. Intriga contemporánea, medio fantástica medio tecnológica y con una buena imbricación de tramas. Perfecta para un producto efectivo y bien escrito. Aventuras de fácil digestión con la dosis justa de misterios, traiciones familiares, trasfondo literariamente histórico y fantasía. Divertido e hipnótico a partes iguales. El fuego, por el contrario, me ha hecho bostezar. Advierte Neville en el capítulo de agradecimientos que su editor le recomendó dar un paso más y no limitarse a la creación efectiva de personajes. Así lo hizo y, desde luego, al tomarse a ella misma demasiado en serio se ha cargado lo más importante de la literatura folletinesca: la intrascendencia y la despreocupación. Además, un par de bofetones bien daos a las cuatro traductoras por cutres y otro par más para el corrector por la cantidad de errores que ha dejado colarse en la edición impresa. Una vergüenza para un hardback de ventitantos euros. En realidad, una vergüenza para cualquier tipo de edición. En fin, una lectura a evitar.

De los milleniums poco queda por decir. Después de completar la lectura por pura cabezonería, me reafirmo en los comentarios de este post anterior. Edición apresurada y manufacturada al peso. Un interminable coñazo, aburrido y plomo.

¿Qué voy a contar de Agatha Christie? Increíble hasta con sus imperfecciones y sus errores de continuidad. Me encanta releerla de vez en cuando.

Y de Juan José Millás me reservo cualquier comentario. Quiero leer algo más…

Seguiremos informando.

Las perlas de Laura

padrino

Continúa corriendo agosto y no es por nada pero cada año me sientan mejor las vacaciones. Vuelvo a alimentarme bien, adelgazo mis quince o veinte quilos y recupero un poco de forma, me siento con más pilas que el conejo de Duracell (son 20.000, gracias), disfruto sin horario del aire libre y de mi gente, escribo y tomo apuntes, escucho muuuuucha música y salgo un poco de casa (por no decir que, en realidad, no entro).

En disfrutando de mi solaz pasatiempo, me he pasado los últimos días estrujándome la molleja para encontrar una ilustración determinada, tarea nada fácil ya que ser padrino de una criatura que aún está en el horno y que se empeña en mostrarle el culo al ecógrafo superado el inicio del quinto mes no es ninguna tontería. A ver qué coño voy a reportar si todavía andan discutiendo entre los amantes de Teruel si la próxima estrella invitada de nuestras vidas será Joaquín o Aitana.

Para el que no lo sepa, Laura es un ser único y genial con la que comparto la habilidad innata de cometer un generoso catálogo de torpezas que suelen terminar en cristales rotos. En los restaurantes nos hacen pasillo no porque seamos los clientes del mes; más bien, para intentar que quede alguna copa entera en el camino hacia nuestra mesa. Creo que, en menos de un año, entre los dos hemos conseguido diezmar sensiblemente la vajilla y la cristalería (de Ikea, por lo menos) de su casa. Mi hermano ya se las empieza a ver y a desear cada vez que necesita utilizar un plato… sic. Por no hablar de los tropezones, de las manos de mantequilla o de las bebidas habitadas por panchitos o cualquier otro tipo de ovni que siempre terminan aterrizando dentro.

Para mí, tendría que haber sido meteoróloga. Por lo de estar en las nubes. Son ya legendarias sus perlas, puritita creatividad, cuando se trata de algún tema que le interesa poco o más bien nada. Como hace poco tiempo cuando, al escucharnos de lejos comentar no sé qué cosa sobre el rodaje de Tetro en Argentina, Laura asoma la cabeza por la puerta de la terraza y suelta:

– Ésa es la última de éste… ¿cómo se llama?… Francisco Cóppola, ¿no?  

Es una auténtica tarada. Y recordando aquel energético ataque de risa me ha venido a la cabeza el cartel de El padrino, que en un alarde de síntesis cultural perfecta resume casi al completo la historia de nuestras vidas: una cultura de familia muy personal, muchas emociones, arte y acción, destrozos varios (obviamente) y un padrino primerizo (ése soy yo) del pendejo que terminará por desvelar, en algún momento, de qué puñetero sexo ha decidido venir.

Estás acabado, Marlon. Ahora yo soy el padrino.

Y, como siempre: gracias, inconsciente.

No sé qué decir…

Jeans

 El Pais, edición impresa de hoy, página 8:

Aplazado un mes el juicio a una periodista sudanesa detenida por vestir pantalones (puedes leer el artículo completo aquí).

La verdad, no se me ocurre qué decir. Hay que respetar las costumbres y culturas ajenas, pero meterle cuarenta latigazos a una señora por ser mujer y tomarse el atrevimiento de usar pantalones porque le apetece es una aberración un poco absurda y también bastante estúpida.

No sé qué decir.

Pelham 12zzzzzzzzzzz…

Pelham 2

Para los que piensan que soy un borde y que hay demasiadas pocas cosas que me parezcan buenas: tienen toda la razón. Esta me sentaba en la butaca totalmente entregado a que me gustara esta revisitación. Me encantan los títulos de la era 74 (Chinatown, El coloso en llamas, el Pelham 123 de Walter Matthau) aunque el incomprensiblemente exitoso Tony Scott, realizador absolutamente incompetente, no me ha gustado nunca: ni siquiera he visto Top Gun ni tengo intenciones de hacerlo. Qué pesao con Tom Cruise: nos lo mete hasta en la sopa. ¿Será porque está forrado y aunque sea un actor canijo y cojonero ha conseguido convertirse en el rey de la industria del cine? Y ahora le ha dado por el mediocre, plastificado y aburrido Denzel Washington, que ni de bueno ni de malo consigue mostrar más que oficio mecánico sin la más mínima de las chispas. ¿Cosa del arte o de mis tripas?

John Travolta, sin embargo, me tiene comprado, con todos sus defectos, desde su Tony Manero; es un gran actor rebosante de carisma, a pesar de que cuando hace de malote más que miedo lo que da es sólo un poco de risa. Pero, sobre todo, no se toma a sí mismo demasiado en serio y se divierte trabajando. Y eso me gusta.

Una mezcla suficiente como para volver al cine después de meses de un personal rechazo fóbico-somático a las salas de proyección.

Sin comparar nada entre la del 74 y ésta, sólo diré que a los 30 segundos de que se hayan apagado las luces ya estaba deseando largarme: la insistentemente trucada cámara sucia, típica de este Scott y aburridamente publicitaria, paneos convexos interminables, una erupción constante de efectos de edición y, previsiblemente, un guión demasiado retocado y alguna modernidad tan transgesora como quinientos cuarenta y dos “puta”, “coño” o “joder” y más placement que en El Internado, que ya es decir. Pero ya se sabe con Scott: de su capacidad como narrador poco se sabe gracias a su propio empeño por esconderla detrás de su excesiva, por no decir única, preocupación por lo estilístico, que en su caso es además claramente opinable; así que de la dirección de actores mejor ni hablar. 

Con la que estaba cayendo en la calle, al final he elegido rentabilizar los 7 euros de la entrada y aprovechar, por lo menos, el aire acondicionado. Así que me he quedado aplastadito en la butaca durante cien minutos, mirando una tontita película sobre un tren con demasiadas carreras de coches y una batalla verbal pretendidamente profunda y psicológica que no escondía más que una escritura bobalicona, hueca y medio vacía. 

Mucho ruido y pocas, o incluso menos, nueces. No vayas a verla al cine. Es un tostón. Espera a que la ponga Antena 3 cualquier domingo por la tarde y ahórrate el somnífero.

¿Quíén necesitaba este paquete de película, después de Matthau?

Pelham 1

Desayuno de agosto

Desayuno

Pues sí que empezamos bien el mes de la relajación, la dieta sana y el tiempo libre. Ya en la primera posta de este viaje, en la tierra de la torre torcida, nos agria el desayuno una tremenda y asustante noticia: la ya-te-veía-yo-venir represión dictatorial, mafiosa y opresora contra más de treinta emisoras de radio y televisión en Venezuela. El ministro del MOPU venezolano y también director de la Comisión Nacional de Telecomunicaciones, Diosdado Cabello, en su papel de babosa a sueldo de ese payaso bananero y vocinglero que está pidiendo a gritos que alguien le forre a ostias por necio y por gilipollas, explica la medida con un argumento que apesta a comunismo dictatorial y eventualmente convertible en régimen impunemente asesino si nadie le pone remedio:

– El fondo del problema es que los medios de producción no puede estar en manos de pequeños grupos, sino en la mayoría.

A lo que añade:

– La decisión del gobierno venezolano se basa en la democratización del espectro radioeléctrico para permitir la participación de otras propuestas y eliminar el “latifundio mediático”.

Que en el siglo XXI, y con lo que el mundo conocido lleva a la espalda después de semejante segunda mitad del siglo XX, alguien se atreva a decir que la comunicación social necesita que alguien la democratice y que ese alguien sea un dictador que propagandéa en su propio programa de televisión y que ha manipulado con absoluto descaro la función legislativa para perpetuarse en el poder es una broma de demasiado mal gusto y un insulto a la inteligencia desarrollada por la humanidad. Que venga Hitler y lo vea.

Tamaña imbecilidad megalómana es similar a la que se vive, por poner un ejemplo al azar, en Cuba, isla en la que la existencia exclusiva de medios oficiales violentamente infectados de propaganda viscosa silencia y reprime la libertad haciendo honor al apellido (CASTRO) del apestoso anciano podrido que ha conseguido convertirla en un desconchado arrabal, haciendo así posible la desinformación, el adoctrinamiento, la manipulación social y la pobreza intelectual y vital más indigna. El régimen bananero de Chávez intenta, copiando el peor modelo nazi, convertir Venezuela en una cárcel informativamente anecoica, reprimiendo no sólo el derecho básico a la libertad de opinión sino también a expresarla. Y en el siglo XXI y estando donde estamos, eso no se le puede consentir. ¿Dónde coño está la ONU? ¿Y a qué coño están esperando?

Porque el cierre pistolero de medios de comunicación empezó en Venezuela hace ya un par de años.

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