Avestrucismo humano

headsup

Son las dos y pico de la tarde y acabo de concluir una mañana de sábado auténticamente héctica. He invitado a desayunar a mi hermano para empezar el día de su cumpleaños con energía. He llevado el coche al taller. Me he cortado el pelo. He recogido un envío en correos. He recogido el coche del taller. He recogido el regalo de Luis. Y, entre cosa y cosa, he revisado notas y preparado material para uno de nuestros próximos cursos. He invadido la mesa de un bar tranquilo con muuuuuuchos papeles y rotuladores y me he puesto a crear.

El objetivo de esa reunión unilateral mía conmigo mismo era preparar el desglose de conceptos sobre lo que pivotará el curso y preparar la escaleta emocional de la propuesta. Una vez cruzada con la de Luis y estudiado el resultado conjunto y discutido el engranaje formativo, lo volcaremos en un programa que aportará las respuestas a las preguntas que nos ha planteado nuestro cliente. En este caso, el factor de la motivación en el trabajo en equipo.

El ejercicio de introspección creativa me ha servido, entre otras cosas, para seguir reforzando una idea importante: el exceso de intelectualización de cualquier proceso cognitivo es limitador, parcializante y empobrecedor. El enfoque tradicional del proceso intelectual de aprendizaje (lectura, repetición, memoria) es el menos efectivo de entre todos los posibles y, paradójicamente, los usos y costumbres sociales siguen premiando el esfuerzo mecánico y bastante poco funcional por encima de la experimentación, la interiorización y el aprendizaje emocional.

Nuestro último curso ha tenido lugar hace sólo dos días y estos han sido algunos de los comentarios personales recogidos al final de la sesión:

  • “Hoy he tenido un día pleno y lleno de emociones…”
  • “Ha sido divertido. Creo que el objetivo de la actividad era demostrar la importancia de ser un equipo y tener confianza en los demás. Estoy expectante por ver cómo acaba.”
  • “Se rompió la monotonía.”
  • “He disfrutado, he reído, he aprendido de los demás… ¡he conocido hacia dónde vamos y qué aporto yo!”
  • “Jornada divertida. Refuerzo de cosas no por obvias y aprendidas más utilizadas…”
  • ¿Para qué? Para demostrarnos que la mayoría de las veces somos nosotros lo que nos ponemos límites…”
  • “Me resultó curioso, cuando estaba con los ojos tapados, lo débil y vulnerable que me sentía..”
  • “Esto ha estado genial, hemos ampliado el objetivo que nos habíamos marcado y además lo hemos pasado bien. ¡Qué más se puede pedir! Hay que repetirlo cuanto antes y sobre todo contárselo a la gente. ¡Qué guay!”

Esta es la prueba de que nuestra manera de afrontar la comunicación funciona. El aprendizaje emocional es una apuesta por potenciar el desarrollo cognitivo a través de herramientas experienciales, trabajando directamente con “el lado derecho” de la persona, con sus sensaciones, con su vertiente irracional, creativa y lúdica, con su interior inconsciente.

El aparato cognitivo humano se divide en dos niveles. El externo, el consciente, tiene un peso del 10%. El interno, el inconsciente, tiene un peso del 90%. El nivel consciente, en el que nos han enseñado a permanecer la mayoría del tiempo, es lógico y analítico, toma decisiones y elige, ejecuta la llamada fuerza de voluntad y aloja la memoria de trabajo, la que nos permite funcionar en el día a día. El nivel inconsciente, que es en el que realmente vivimos y que podría compararse con un superordenador, es creativo, intuitivo, irracional y emocional. Contiene nuestro sistema de valores, cada creencia, cada pensamiento, cada palabra emitida o escuchada y cada experiencia, además de controlar automáticamente las funciones corporales básicas: respirar, parpadear, el sistema inmunológico, etc. Y, entre ambos niveles, existe una puerta de acceso protegida por un guardian implacable: el factor crítico.

Este guardian es responsable, entre otras cosas, del síndrome de la mente en blanco, de la página en blanco del escritor, del miedo escénico, de la procrastinación, de los fallos de memoria, del analfabetismo emocional, de la frustación vital, de la falta de motivación, de las dificultades en el aprendizaje… Cuando acometemos cualquier acción apoyada en lo cognitivo, corremos el riesgo de que el factor crítico (que se empeña en criticar lo que estamos haciendo en tiempo real) consiga bloquearnos evitando así cualquier tipo de avance. Robémosle el término a la ingenieria informática y adoptemos parálisis por análisis como definición del bloqueo del nivel inconsciente por parte del cerebro racional. Si nos ponemos a escribir y dejamos que el factor crítico tome el control obligándonos a respetar la sintaxis, la ortografía, el formato de la página, la corrección social… pasará toda una mañana y habremos escrito sólo un párrafo. Si conseguimos despistar su atención y nos ponemos a escribir sin parar, sin fijarnos en lo que está bien o está mal, escribiendo con el único fin de poner en papel lo que está generando nuestro inconsciente… acabaremos la mañana con un buen puñado de folios repletos de material, escrito con el lenguaje de las emociones y las sensaciones, que podremos rescribir después para darle forma. Si nos ponemos frente a un grupo y nos limitamos a relatar, limpia y ordenadamente, los contenidos de un índice terminaremos con un puñado de personas aburridas que no dejarán de bostezar y que saldrán de la sala, exactamente, igual que han entrado: no habrán aprendido nada nuevo. Si nos mezclamos con un grupo, si activamos sus canales sensoriales, estimulando sus sentidos de forma inesperada, y les invitamos a jugar, el resultado es inmediato: su factor crítico se duerme y se activa un modelo de aprendizaje directo y no traumático que, simplemente, les alimenta. Al concluir la sesión, su actitud es positiva y el conocimiento inducido comienza a dar sus frutos.

Pido disculpas por lo escatológico de la foto que ilustra este post, pero me ha parecido la mejor manera de explicar que para acceder a nuestro yo interno, a nuestro 90% libre, creativo y emocional no hace falta adoptar posturas imposibles y por ende poco agradables. Sólo hace falta un poco de artematopeya y empezar a abrir la puerta poco a poco.

Anuncios

Acerca de Artematopeya

Artematopeya

Publicado el 21 febrero, 2009 en Artematopeya, Nacho A. Llorente, _Persuasión & comunicación. Añade a favoritos el enlace permanente. Deja un comentario.

Los comentarios están cerrados.

Diario LW

CORO GOSPEL LIVING WATER

lyriquediscorde

the home of music obsessions, music reviews, top 5 lists, Northern Soul Monday, Britpop Tuesday, Weller Wednesday, 8-Track Throwback Thursday, Female Friday, Under the Covers Sunday, 10-Questions, Top 10's, Book Reviews, Soundtracks, Live Music, Movie Reviews, Indie Movies, and much more.

Pepe Castro - photographer

Cada semana un retrato y mis impresiones sobre la sesión fotográfica

Artematopeya

Coaching - Training - Lenguaje - PNL - Creatividad - Talento - Estrategia

Luces y Sombras de las Marcas

Todas las novedades en Marketing, Social Media y Comunicación. Fátima Martínez

TheCoevas official blog

Strumentisti di Parole/Musicians of words

Dibuixa el teu Univers

Univers, de Microcosmos Teatre i Efímer

The Photo Vault and Gallery

by Gustavo Greciano

A %d blogueros les gusta esto: