Archivos Mensuales: diciembre 2008

En el nombre de un señor con barbas

– Mamá…

– Qué.

– Hoy, en el colegio, un señor me ha dicho que tenía que contarme algo. Que, sólo por haber nacido, soy imperfecto y llevo dentro la semilla del mal. Que, durante toda mi vida, todo lo que haré será malo y tengo que sentirme mal por ello. Que mi cuerpo es indeseable, sucio y repugnante. Que para ser un buen hijo tendré que sufrir, pasarlo mal, dormir poco, trabajar demasiado, no pensar en mí y no hacer demasiadas preguntas. Que nunca podré tener sensaciones placenteras que me hagan sentir bien porque son todas indeseables, sucias y repugnantes. Que, además, tendré que arrodillarme cada semana delante de un ventanuco para contarle a un desconocido vestido de negro todo, todo, todo lo que haga, piense o sienta. Que cada semana tendré que sentirme culpable por todo y hacer penitencia por haber ofendido a un señor viejo de pelo blanco con barbas y un triángulo en la cabeza al que tengo que adorar.

– ¡¿Qué…?!

– Me ha dicho que ese señor de barbas es mi padre verdadero, pero la verdad es que no se parece en nada a papá.

– Pero…

– Mamá, dime la verdad. ¿Soy adoptado?

Israel, Cisjordania, Gaza y la madre que parió al que se inventó a Jesusito

¿De verdad es tan importante un maldito trozo de tierra como para que se maten entre ellos de esa manera?

¿De verdad Israel cree que al resto del mundo le tiene que interesar la estúpida soberbia de una nación artificial que, por sus huevos o por los de sus norteamericanos padres, insiste en que esta boca es suya y en que el judiísmo apátrida tiene derecho a reclamar un territorio, asesinato mediante, sólo porque en un cuento escrito en pergamino se dice que “Izrael eztuvo ayí”?

¿Quién puede jurar que, hace dosmil años, el pergamino no se usaba para limpiarse el culo y que los escritos sagrados no eran más que la versión judeocristiana de las revistas del corazón o del Premio Planeta?

¿Qué coño importan ciertas cosas?

Qué coño.

Grande Pavlosky, pequeño público

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Pavlosky es un gran actor, un gran embaucador y un gran colmillo incisivo que amablemente invita a que te dejes morder. Alas furtivas vuelve al teatro y entrega todo lo que promete. El aparato técnico, en la cercanía, es sensacional e hipnotiza. Un texto aparentemente frágil (¡ja!) e incompleto. Un maestro de ceremonias aparentemente subyugado por la edad y por la nostalgia. 

Un gran espectáculo.

Lo lamentable es confirmar la pobreza del público español. Pobreza intelectual, pobreza de ingenio, pobreza de actitud y pobreza de espíritu. Y también confirmar que los enanos, los cojos y los ciegos están resentidos con la vida y rezuman mala leche contenida. Y también que en España hay demasiados cuerdos frustrados e impertinentes. Y, por supuesto, que los españoles tenemos que aprender a hablar desde la verdad porque lo estamos necesitando desde hace siglos y aún no lo hemos conseguido. Seguimos hablando por hablar y somos mediocres; muy mediocres. Necesitamos ser peones para poder sentirnos a gusto mientras nos enrocan.

Lo mejor es que, a pesar de toda esa materia, Pavlovsky consigue crear sustancia teatralY el público, aunque sea ese público, paga las entradas.

Eroski rectifica, pero sin decir esta boca es mía

Hace unos días, descubríamos la afición de Eroski por el engaño indecente y la manipulación del consumidor poco avezado. Hoy, domingo 28 de diciembre, día de los inocentes, descubro que Eroski ha rectificado el timo de la estampita con el queso Burgo de Arias y, ahora, el pack ahorro de 6 unidades cuesta 3,64, doblando exactamente el precio del pack de 3 unidades (1,82).

Digamos que sigue sin satisfacerme el resultado, ya que, en estas condiciones, el llamado pack ahorro no es tal cosa. No existe ningún ahorro al estar pagando exactamente lo mismo por unidad. Pero, al menos, se ha rectificado el engaño.

En cualquier caso, un suspenso para Eroski por no responder al email en el les informaba del asunto queso de burgos. Eso se llama “el que calla, otorga”.

Tengo la prueba fotográfica pero no podré colgarla hasta el lunes 5 de enero.

Zapatos nuevos

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Mañana es lunes.

Objetivo principal del día: comprarme otro par de zapatos nuevos. Mi mala costumbre de posponer cosas importantes como la cuidarme esos piececitos de talla 49 (casi 50, como descubrí ayer al ponerme por primera vez los Biguer’s de la foto) que dios me ha dado ha conseguido, por fin, provocarme una especie de dolor AGGGGGHHHHHHHHH que casi me ha impedido caminar durante cinco días. ¡A tomar por DVMP (-1)! Se acabó.

Usuario tradicional de Biguer’s (por favor, no reirse ni del inglés alcorconero que proyecta el nombre de esta marca – por cierto, os recomiendo a los que tengáis los pies grandes, enormes o simplemente gigantes que visitéis el sitio web de BIGUER’S – ni de los nombres de los modelos de zapatos de su catálogo – Rubén, López, Rivero…), voy a hacer zafarrancho de combate en mi mueble zapatero y el lunes, sin falta, me compro unos López color palo y unos Rubén color negro. ¿¿Passa algo??

Esto de tener los pies grandes cuesta una pasta. Pero qué le vamos a hacer. Hay que cuidarse.

Series norteamericanas

El título lo dice todo. En este enlace tienes acceso a un montón de series made in USA incluyendo descargas. Sin comentarios.

Por cierto, ¿soy el único al que MUJERES DESESPERADAS no le parece más que una caricatura estúpida que no tiene la mínima gracia más allá de tres frases ingeniosas y el atrevimiento de que las mujeres digan culo y teta?. ¿De verdad las mujeres normales del mundo desperdician tiempo de su vida mirando esta gilipollez?. ¿Seguro que les hace gracia esa imagen estereotipada de seres enfermos mentales, maniáticos, manipuladores y vanidosos?

Pues vaya gracia…

Mafiosos, impunes, hijos de puta

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Lo publica EL MUNDO hoy 26 de diciembre de 2008. Kirchner está siendo investigado por robar, con prevaricación, alevosía y todos los agravantes que se puedan encontrar. Una prueba más de que los socialismos populacheros no son más que tapaderas de mafiosos elitistas para extorsionar, robar, maltratar y empobrecer todo lo que tocan. Dos hijos de puta de la peor calaña que deshonran cualquier argentinidad, desde la más liviana y contenida hasta la más exacerbada.

Hitchcock era artematopéyico…

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Su visión del cine era más sensacional que intelectual. A pesar de su aprecio por unas líneas de guión bien escritas, limitaba el uso de las palabras al mínimo estrictamente necesario. Entendía el cine como un trabajo artesanal y cien por cien visual. Repudiaba el star-system, a pesar de lo cual intentó utilizarlo en su beneficio siempre que pudo. Su cine era una estudiada creación a partir de piezas pequeñas. Odiaba desperdiciar película y en sus planes de rodaje se respetaba escrupulosamente su planificación: si el plan de rodaje especificaba un plano de dos segundos, se grababa un plano de dos segundos; ni más ni menos. Consideraba que los actores eran un recurso al servicio de su creación y a menudo se veía obligado a aclararles que no necesitaban entender lo que estaban haciendo y que tenían que limitarse a darle lo que él les pidiera. Alguno de sus actores y actrices llegaron a tildarle de estúpido, ignorante, soberbio, prepotente y necio por no querer involucrarse en su verborrea intelectualoide sobre el artisteo, la técnica y el pesado y cansino método (“los que vuelven la cabeza para mirar atrás”).

Elijo tres títulos: Cortina rasgada, Con la muerte en los talones y El hombre que sabía demasiado (2). Ni por perfectas ni por inmejorables.

El cine es una experiencia muy personal. Ninguna película es mejor que otra. Ciertos directores hacen películas para cierto tipo público. Una vez aceptado esto, confieso que soy un fan incondicional de Hitchcock. Disfruto como un enano viendo sus películas y diseccionándolas; son una fuente de aprendizaje constante, en especial desde la perspectiva de un guionista. A nivel técnico, sus películas son también excitantes; el hecho de que los trucajes sean tan evidentes (aunque algunos de los mattes de Los pájaros – el de la secuencia en la que Tippi Hedren navega la bahía o el de la gasolinera justo antes de explotar – nada, pero absolutamente nada, tienen que que envidiarle a cualquiera de los chromas digitales modernos) no les resta ni efectividad ni encanto. No sé por qué, pero me da en la picota que a J. J. Abrahms le pasa lo mismo. No sé por qué, pero sé que es así. Me basta con ver el material de ALIAS para saberlo.

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y J.J. Abrahams…

CONTINUARÁ

A quien le importa

Felipe Alcaraz abandona la política. Leo hoy en EL PAIS: “El político se ha mostrado ilusionado por centrar su actividad en la literatura y ha hablado de su próximo libro, La muerte imposible, que tratará sobre “la memoria, los republicanos y el poeta granadino Javier Egea, que se suicidó en 1.999”.

Y digo yo: ¿acaso este señor no puede dedicarse a pasear, a cotillear las obras públicas y a jugar al dominó? ¿No está ya bien del coñazo de la guerra civil, del coñazo de la república, del coñazo de tanto izquierdista infumable y pelma con la misma mandanga interminable y permanente? ¿De verdad hay que malgastar papel en publicar estas cosas, teniendo el medioambiente hecho unos zorros como lo tenemos?

La república es, sencillamente, un modelo de gobierno, no una ideología ni un conjunto de valores. Nos aburre tanto tener que seguir escuchando ese insistente discurso, insoportablemente plasta y con tanto tufo a Varón Dandy y a crema de afeitar Lea…

¿Le importa a alguien lo que vaya a hacer este soldado del partido comunista? ¿De verdad EL PAIS tiene que rellenar espacios con noticias como ésta o como la de “el niño que cantó el ‘gordo’ en 2007 apuesta por el ocho”?.

"Por favor, que alguien me traiga el ABC…"

Hablando de señoronas mediocres con el pelo redondo… Y que conste que tengo buenos amigos en ABC y que, a pesar de que ideológicamente no coincida en casi nada con Ansón (ni en su afición a los toros), le respeto por que es capaz de expresar sus desacuerdos sin insultar ni agredir a nadie, algo que ni yo mismo sé hacer.

Hace unos años, tuve una jefa sobre la que me moriría por escribir una película. Pero, a mala leche, jamás lo haré: si quiere hacer dinero, y sigue viva, que trabaje que ya es hora. Aunque igual se sigue creyendo la Gigliola Cinquetti española y lo de que “non ho l’etá”. Y digo señora porque tenía una chacha en casa y le hacía llamarle señora.

Pues resulta que una de las tareas que ocupaba gran parte de la mañana de esta señora, que le contaba a todo el que podía que era condesa (o al menos ella se lo creía), como si a alguien le importara, era la lectura del ABC. Pero no una lectura sana e informativa, como la de cualquier persona normal. No. Esta señora se dirigía directamente a la sección de esquelas, pertrechada con un tomo del Quién es quién de aquella época. Tras una breve repaso de las defunciones del día, seleccionaba los cuatro o cinco fiambres más relevantes del momento por apellido, por patrimonio o por red de contactos. Acto seguido, se hacía con el número de teléfono de la viuda o el viudo correspondiente. Y marcaba:

– (Con voz lastimosa) ¿Siiii…?

– ¡Ay, María del Pilar, cuanto lo he sentido!.

ACLARACIÓN: ¿Que cómo podía saber que la viuda se llamaba María del Pilar? Pues porque en las esquelas siempre se puede leer: “su viuda, María del Pilar, su hijos, nietos, tataranietos, bla bla bla…”.

– Gracias (sob), si, bla bla… ay, pero ¿quién eres?, perdona hija pero es que con el cansancio y (sic, sob, mocos) todo esto no me entero muy bien…

– Lo entiendo, mujer, no te preocupes, soy FULANITA, ¿te acuerdas?, la ex-presidenta de la asociación CUALQUIERA (¡menti-i-i-i-i-i-i-ira!), teníamos una relación muy estrecha con Angel Luis (el fiambre) con el proyecto tal y el proyecto cual, la verdad que (sic, sob) lo he sentido mucho…

Y así continuaba la conversación hasta que conseguía o cerrar una cita para pasarse por casa de la pobre viuda o el contacto de alguien que le pudiera interesar para alguno de sus negocietes. ¡Pero qué mala bruja era la tía!. Sólo le faltaba ir a la oficina en escoba. Era muy hábil, aunque con la edad se volvió un poco mochales y en la última época le agarró un insoportable complejo de Richelieu y de Enciclopedia Británica que aburría hasta a sus propios hijos.

Era de origen francés y jamás se me olvidarán las caras de muchos clientes de los de corbata y tirantes cuando, para referirse a la distribución de folletos, hablaba de que “nos ibamos a poner a folletear”. La de risas que me he tenido que comer viendo las caras de ciertas personas…

Ahora que lo pienso, también tuve un jefe, bastante antes de todo esto, de esos a los que le gustaba que le llamaran “Don fulanito”. Pero esto es otra historia…

Di NO cuando quieras decir SI, parte 2 (y aún hay más)

Introducíamos, hace unos cuantos posts, las técnicas ericksonianas de microtrances en la comunicación y de imprimación de afirmaciones en el subconsciente ajeno (o propio) mediante herramientas de despiste o “hipnosis”. Vaya por delante que la hipnosis no tiene por qué entenderse como una disciplina mística. Lo cierto es que no lo es. En el ámbito médico, se emplea (por ejemplo) con efectos analgésicos. Aunque revestirla de ese halo mágico es más excitante y, por supuesto, económicamente más rentable en la mayoría de los casos.

Para cierta persona que todavía sigue creyendo que consiguió dejarme sin palabras hace unos días preguntándome en público por qué contaba lo de la hipnosis aquí si era una herramienta tan poderosa y de la que me podía beneficiar yo, ahí va la respuesta:

  • uno, porque creo en la importancia de compartir el conocimiento,
  • dos, porque si te respondía me cargaba este post antes de tiempo,
  • y tres, para que tú y otros tan gilipollas como tú os enteréis de una vez de cómo os manipulan todas esas personas realmente peligrosas a las que os acercáis voluntariamente y a las que entregáis vuestra salud mental sin ningún tipo de precaución. Gilipollas.

Veamos. Examina las siguientes frases:

No quiero seguir fumando.
No me gusta que me insultes.
No quiero sentirme mal.

Ahora examina las siguientes variantes:

No QUIERO SEGUIR FUMANDO.
No ME GUSTA QUE ME INSULTES.
No QUIERO SENTIRME MAL.

¿Te das cuenta de que apenas eres capaz de percibir el “no” que precede a cada afirmación? Y en estas otras…

No quiero seguir fumando.
No me gusta que me insultes.
No quiero sentirme mal.

¿Te das cuenta de que estás reforzando actitudes que supuestamente deseas eliminar? ¿Te das cuenta de que cada vez que te dices alguna de estas frases estás manejando un concepto perjudicial para ti por mucho NO que le pongas delante? ¿Te das cuenta de que al ser afirmaciones personales de ti hacia ti mismo no existe ninguna resistencia consciente pero tampoco inconsciente ni subconsciente? En el primer grupo de frases el comando encapsulado es bastante evidente. En el segundo, el interruptor utilizado (en este caso gráfico) no salta tanto a la vista y si no te confirmo aquí que se trata de cursivas es posible que lo hayas pasado por alto al leerlas. Y no harás más que repetirte quiero seguir fumando, quiero seguir fumando, quiero seguir fumando…  por mucho que creas que NO quieres seguir haciéndolo.

¿El interruptor?

No nos pongamos demasiado académicos. Cuando alguien se dirija a ti negando una afirmación, lo más probable es que esté utilizando comandos encapsulados o embebidos, que no son ni más ni menos que ÓRDENES NO PERMITIDAS POR TI y por lo tanto ILEGÍTIMAS. Y no sólo mediante el uso de la negación. También cuando escuchas me pregunto si, seguro que ya sabes que, no sé si, se puede porque

Para conseguir traspasar las barreras de tu voluntad y del control que ejerce tu consciente sobre la información que recibes, es necesario despistar tus sistemas de alerta. El procedimiento se basa en comenzar a disparar la frase completa con circunloquios o estructuras lingüísticas limpias no sospechosas y, a la altura del comando encapsulado, pulsar un interruptor (gráfico, sonoro o físico, según el canal de transmisión del mensaje) que haga que tu consciente mire hacia otro lado durante un par de segundos dejando así libre la puerta de acceso a tu subconsciente. Si el canal es gráfico, el interruptor será un cambio tipográfico (estilo, tamaño de letra, tipografía). Si el canal es auditivo, el interruptor será una pausa seguida de un cambio de tono en sentido descendente (en castellano, la entonación de las frases imperativas termina siempre abajo). Y si el canal es físico interpersonal (y a la vez auditivo), el interruptor será de nuevo una pausa seguida de un cambio de tono pero esta vez acompañado de un ligero, casi imperceptible e inocente gesto físico: un gesto de cejas, un cambio de postura o incluso un leve toque de clase “inocente y familiar” – una reconfortante mano en tu hombro, sobre tu mano o en tu espalda.

La naturaleza sintética del inglés facilita el uso de los comandos encapsulados en la comunicación. Infinitivo e imperativo comparten morfología. En castellano, el completísimo sistema de conjugación verbal (y en especial el subjuntivo) dificulta un poco la tarea. Pero no te confíes. Se puede.

– Jamás me inmiscuiré en tus decisiones preguntándote si vas de jar de fumar hoy mismo. Sé que la salud es muy importante para ti y más pronto o más tarde vas a dejar de fumar.

Un ejemplo exagerado y forzado, pero se trata de que entiendas cómo funciona. Este es uno de los sencillos pero efectivísimos sistemas de inducción al microtrance en la comunicación. Tú eliges si quieres seguir pensando que la hipnosis es cosa sólo de tipos bigotudos con perilla y turbante vestido con túnica y rodeados por humo de incienso.

No pretendo hacerte una tesis doctoral sobre este tema; se trata sólo de que sepas cómo funciona una técnica que puede ser perversa y manipuladora o positiva y creativa según se utilice. Si te interesa profundizar en el tema, pídeme bibliografía. Y si eres creativo o te dedicas a la publicidad, reflexiona sobre la importancia de esta técnica en la redacción de copys para tus campañas. Sólo te pido que seas honesto y no lo utilices para engañar o manipular. Se puede seducir y persuadir, pero engañar no está bien.

CONTINUARÁ.

La tronchante verborrea de mi madre

La pobre está convalenciente después de una ortopédica operación podal. Imagínate, una madre nacida en el 39 que a los cincuentaytantos se libera, se mete en politiqueos, en todo tipo de bailes y danzas por los copeteos colaterales, que callejea más que El Fary apatrullando la ciudad, que es más joven después de jubilarse que cuando se fumó el primer cigarrillo en uno de esos guateques de cine de barrio que se hacían en su época… ¿cómo puede aguantar una persona de la especie “madre” así, en casa y con la pata en alto, sin moverse?

En estos días, he triplicado el consumo de aspirinas porque no para de charlar y de mangonear aprovechándose de la situación mediante ese chantaje emocional que sólo las madres y las novias saben utilizar. A mi padre le tiene aburrido y hasta la punta del bastón. Menos mal que, de vez en cuando, nos deleita con alguno de sus inventos léxicos. Fnac se ha convertido en “el naf ése” y Decathlon ha sido unilateralmente rebautizado como “déclaton”. Tampoco están mal sus silogismos cinematográficos personales e intransferibles: no consiente en ir al cine “porque no me gustan los artistas” a pesar de que, obviamente, no conoce a ninguno porque hace años que no pisa un cine. Eso si, las cosas de “su Luisito” las ve todas. Pero lo mejor de todo es que, a la vejez viruelas y después de setenta años diciendo que “me da miedo el avión”, me viene hace poco con que “qué pena que no estuvieras más tiempo en Melilla haciendo la mili, porque hubiera aprovechado para probar a volar”. Pa matarla. Ella, a pesar de ser hoy una tía moderna, en su época fue una fan histérica de Raphael y trabajó con Balenciaga, el diseñador (quiero decir, el modisto) más conocido y reputado en aquella época socialmente prometedora pero pobre, rancia y repleta de señoronas de esas de la alta sociedad, supuestamente muy cultas y educadas pero ciegas y miopes o directamente complacientes con un régimen despreciable que limitaba la libertad y asesinaba. De esa época, el mejor recuerdo que guarda es una foto dedicada por Audrey Hepburn, para la que hizo (junto con otras compañeras) alguno de los trajes de My fair lady. Todo lo demás se lo pasa por el forro de ahí.

Es la típica madre plasta que todos tenemos. Pero es la ostia coja y sin cojear. Lo que ha hecho por mí no se lo podría pagar en cien vidas si tuviera precio. Así que, después de superar la década estúpida anti-madre que a todos nos agarra entre los veinte y los treinta, yo la cuido todo lo que puedo. Aunque no la soporte cuando me calienta la oreja preguntándome con mis cuarenta cuantas multas tengo o si me queda (en MI casa) suavizante para la lavadora %-[.

¡Maaama, hazme unas lentejas de ésas que haces tú!

VIVA LA VIDA: artematopeya pura.

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La música es artematopeya pura. Y este tema es una creación de energía vital. Escucha los arreglos, las escalas, la sustancia musical que impregnan el tema. Te lo regalo y te invito a que tú también se lo regales a todo el mundo. Es un gran manifiesto sobre la ACTITUD con mayúsculas y la maravillosa experiencia de disfrutar la vida en lugar de elegir simplemente viajarla, siendo hoy mariposa o mañana cucaracha pero siempre bicho sin dejar de estar vivo y sin dejar pasar las oportunidades para exprimir las experiencias.

Ehmm… Bueno, también hay algo de marketing detrás de todo esto. Pero eso también forma parte de la Música.

Escucha este himno en la versión original de Coldplay o en versión cover acústica.

Solía ser el amo del mundo.
Los océanos se levantaban a mi orden.
Hoy, estoy solo cuando me despierto y
camino furtivo por calles que antes fueron mías.

Solía lanzar el dado,
sentir el miedo en los ojos de mis enemigos,
escuchar a la gente decir:
“El rey ha muerto. ¡Larga vida al rey!”

En un instante, yo tenía la llave
y, al siguiente, las paredes se derrumbaban sobre mí
y descubrí que mis castillos se asentaban
en pilares de arena y de sal.

Tañen las campanas de Jerusalem,
cantan los coros de la caballería de Roma.
Sed mi espejo, mi espada y mi escudo,
mis misioneros en tierra extraña

Por alguna razón que no sé explicar,
una vez que estás allí
nunca hay una palabra honesta.
Así era cuando yo reinaba en el mundo.

Era el maldito y salvaje viento
destrozando puertas para permitirme entrar,
ventanas hechas añicos y el sonido de tambores.
Nadie hubiera creído en qué me convertiría.

Los revolucionarios esperan
mi cabeza en una bandeja de plata
Un muñeco colgando de un único hilo.
¿¡Quién podría querer ser rey así!?

Tañen las campanas de Jerusalem,
cantan los coros de la caballería de Roma.
Sed mi espejo, mi espada y mi escudo,
mis misioneros en tierra extraña

Por alguna razón que no sé explicar,
una vez que estás allí
nunca hay una palabra honesta.
Así era cuando yo reinaba en el mundo.

Eroski, ¡qué poca vergüenza!

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Este tipo de cosas me hace despreciar el trabajo que me da de comer. En estas ocasiones, el marketing, la sociedad de consumo, el entramado de la distribución y los grandes centros comerciales me producen náuseas. Se trata de algo indecente, carente de toda honradez, juego limpio y responsabilidad social corporativa. Una estafa, una falta de respeto a la inteligencia y un engaño despreciable, sobre todo en una empresa como Eroski que se enorgullece de su naturaleza cooperativista en la que los propios empleados son sus accionistas. Seguramente, empleados con unos sueldos miserables, horarios indecentes y en su mayoría inmigrantes con problemas para llegar a fin de mes.

Estas fotos están tomadas ayer martes 16 de diciembre de 2008 en el supermercado Eroski del Centro Comercial Islazul, en el PAU de Carabanchel. Puedes observar las etiquetas o acercarte directamente a cualquier distribuidor de este estilo para comprobarlo por ti mismo/a.

Etiqueta uno: QUESO BURGOS cero% GRASA – 3 unidades X 75 gramos – 1,82 euros

Etiqueta dos: QUESO BURGOS cero% GRASA – 6 unidades X 75 gramos – 3,91 euros – ENVASE AHORRO

Por favor, presta atención a lo siguiente. Si compras un pack de 3 unidades, el precio es de 1,82 euros. Si compras el pack de 6 unidades, además marcado como ENVASE AHORRO, el precio esperado debería ser 2 x 1,82 euros (3,64 euros) menos el descuento de gracia ofrecido por el fabricante o por el distribuidor. Bueno. Pues resulta que el envase ahorro no sólo no cuesta 3,64 euros menos el descuento, sino… ¡¡¡un inflado importe de 3,91 euros!!!

¿DONDE ESTÁ EL AHORRO? ¿Se puede ser más estafador? ¿Justifican la economía de mercado y las técnicas de venta situaciones como ésta? ¿Cómo puede costar un pack ahorro CASI TREINTA CÉNTIMOS MÁS que las unidades sueltas?

Otras marcas como Orlando (güate, aquí hay tomate) también suelen aparecer en las ubicaciones estratégicas de los supermercados con envases ahorro del mismo estilo. Te invito a que descubras otros productos de este mismo perfil engañoso y que me envíes un mail a través de este blog. FACUA y otros organismos vigilantes del consumo estarán encantados de que les enviemos toda la información que seamos capaces de recopilar.

Hace cuarenta años dentro de cuarenta años…

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… será como nos recordaremos mi hermano y yo en la proa del barco. Feria de Málaga, agosto de 2007. Jóvenes, llenos de energía y artematopéyicos sin pausa a pesar de que la fotografía ya haya perdido el color. Mi hermano es un ser único, defectuoso como todos pero con algunos dones humanos especiales; fácil de querer pero también con un pescuezo que a veces invita a que se lo retuerzan. Digamos que, en un concurso de cabezones, quedaríamos empatados. Pero él es así y yo estoy orgulloso en cualquier caso. Compartimos muchos proyectos y hoy, en 2008, varias de sus apuestas vitales están empezando a dar resultados justos y largamente perseguidos. Es sólo el principio de lo que vendrá en los próximos treinta años. Así que… viva la vida, pero siempre hoy mejor que mañana.

Venga, te invito a que lo conozcas. Visita su artematopéyico sitio web aquí.

PS: Chache, no me des más la paliza que ya la he puesto, ¿vale?

Las diez (o más) trampas del mangiatutto

Vuelvo a la vida normal después de unos días de hospitalizaciones ajenas, gestiones diversas y asuntos varios. Estoy aturdido y agotado, pero no quiero dejar de contar una experiencia que me puso los pelos de pollo el pasado jueves sin ir más lejos: la de comer en un mangiatutto, uno de esos buffet-libre “come todo lo que puedas” que se están poniendo de moda en nuestras ciudades y que amenazan, junto con tantos otros negocios importados y multiculturales, con convertirnos en otra sociedad horterizada más al más puro estilo Joncón inundándonos de luminosos de neón, decibelios insoportables y un repugnante perfume a podrido como el que ya disfruta la Gran Vía madrileña, con sus putas baratas desdentadas y malolientes, sus macrotiendas de marca  y cienes de deambuladores tristes, enfermos y mangantes.

El mangiatutto es el paraíso de las pasiones bajas y del marketing estomacal más cruel y manipulador. Con un precio muy asequible (8,99 euros) por persona, el buffet libre es un buen negocio y genera sabrosos beneficios. Pero es un negocio, como muchos otros,  manipulador y perverso. Veamos por qué. Los mangiatutto suelen estar organizados como un gran comedor diáfano, repleto de mesas en el centro y mostradores con comida en el perímetro. A la entrada, las ensaladas y entrantes fríos. A continuación, el “guiso del día”. Finalmente, el café y los postres. Grandes carteles advierten: “all you can eat”. Un masticador humano, cuyo raciocinio se va degradando progresivamente a medida que se acercan las horas habituales de esa sana costumbre que es comer, camina desprevenido cuando… ¡ZAS!, es atrapado por un campo de tracción más potente que el de la Estrella de la Muerte. Las necesidades físicas de cualquier tipo son consideradas vergonzantes y tabú por la mayoría. Incluso la de comer. Comer en público, fuera del ámbito familiar, sólo se hace vestido de domingo, extremando el cuidado de nuestras buenas maneras (si no las tenemos, lo resolvemos levantamos el meñique cuando alzamos una copa de vino) y pagando un precio que incluye un coste de producción además de un coste aspiracional. Comer fuera es caro porque es un símbolo social.

Primera trampa: ¿Cómo es posible que exista un paraíso en el que no sólo puedas comer todo lo que quieras sino que, además, sea tan barato como un menú del día o incluso más?
Segunda trampa: la ruta del mangiatutto se abre con el tramo de las ensaladas.
Tercera trampa: el tramo de las ensaladas, a su vez, se abre con un importante apartado dedicado a enormes cantidades de lechugas diversas. Después vienen algunos vegetales (pimiento, pepino, tomate, cebolla, etc), toppings simples (maíz, guisantes, etc), toppings ilustrados (brotes de soja, tofu, queso blanco, taquitos de jamón, etc), platos fríos elaborados (ensaladilla rusa, patatas ali-oli, una especie de pisto frío, etc), salsas industriales hipercalóricas (mayonesa, rosa, vinagreta, etc) y, finalmente, toppings de lujo (croutons, piñoñes, pasas y otras zarandajas del estilo).
Cuarta trampa: la hora de pagar. Ya estás dentro. Ahora toca elegir mesa.
Quinta trampa: la ruta de camino a la mesa.
Sexta trampa: el salón.
Séptima trampa: el segundo plato o “guiso del día”.
Octava trampa: las propias trampas para acceder al postre.
Novena trampa: las máquinas para conseguir un café.
Décima trampa: la saturación de comida, personas y ruido a tu alrededor.

El pasado jueves fui testigo presencial de cómo funcionan esas perfectas maquinarias llamadas buffet libre y se me heló la sangre en las venas. Sentado desde un lugar privilegiado dentro del restaurante (una despistada mesa pequeña, ubicada junto a una columna y protegida del ruido y de los decibelios provocados deliberadamente por los recogemesas), asistí impávido a un espectáculo ridículo además de patológico. Dos estupendas y delgadas veinteañeras de muy buen ver (a pesar de sus indumentarias de chacha barriobajera y unos peinados calorros que ya no se ven ni en Gran Hermano), tras caer en la primera trampa del marketing estomacal, se colocan el bolso en el antebrazo y se disponen a encarar la barra de las ensaladas. Rugen sus barrigas. Caen en la segunda trampa: llenan sus platos de lechuga nada más entrar. El hambre acecha y la razón se bloquea. Enfilan el pasillo verde y comienzan a añadir sobre la lechuga, sin demasiado control, el máximo de ingredientes disponibles. A medio camino, todavía a la altura del pepino y de la cebolla, se dan cuenta de que en sus platos no cabe ni un alfiler. Es la tercera trampa: el orden de los ingredientes en la barra de las ensaladas es por valor creciente de coste. Pocos llegan a consumir los productos más caros que se encuentran al final del recorrido. A pesar de ello, el plato que llevan en las manos es ya una inhumana montaña de comida que saben que jamás podrán comer completa. No han podido poner ninguno de los ingredientes caros. A pesar de ello, continúan intentando añadir un poco más. De algo. De lo que sea. Es ensalada. La gran mentira de que la comida verde, por el simple hecho de serlo, es sana y no engorda mitiga cualquier ansiedad provocada por el sentimiento de culpa o la verguenza de ser visto comiendo.

Con el plato a rebosar, las dos modelos estilo corredor del Henares llegan a la estudiada ubicación de la caja. Una vez satisfecha la primera ansiedad alimenticia, la ocular, es un buen momento para reclamar el pago. Es la cuarta trampa: durante los segundos en los que la conciencia se ve desactivada por la salivación previa al momento de empezar a comer, la voluntad no es capaz de oponerse a pagar los 8,99 euros ni los 2,50 euros adicionales que les cuesta cualquier bebida. Y menos si, a una distancia prudencial, un nuevo reclamo avisa de la existencia de un “guiso del día” (quinta trampa). Vista y olfato exacerbados sin haber probado aún ni un solo bocado. Los instintos más básicos en acción. Una vez rebasada la caja, ya no hay marcha atrás. Se dan cuenta de que (sexta trampa) tienen que caminar por un salón lleno de gente con un pantagruélico plato de comida en las manos para ocupar una mesa. Dos niñatas con cuerpazo cuya reputación se puede ir al cuerno por haber sucumbido a los instintos animales que todos tenemos (y mucho más los bulímicos) pero que no nos gusta mostrar. “Bueno” – se dicen -“¿qué más da?. Todos los demás están haciendo lo mismo. Aunque… ¿cuando he comido yo tanto?“. Y, de camino a su mesa, pasan por fin junto a la barra del “guiso del día”. ¿Sabes lo que era el guiso del día? Séptima trampa: porciones de pizza medio viudas de ingredientes y cualquier parte del pollo (muslos, pechugas, alas) preparadas al grill y acompañadas de patatas, pasta o algo similar. ¿Desde cuando esto es un guiso? ¿No debería ser anunciado como “platos calientes”?

Y, ¿por qué – alguien se preguntará – el salón también es una trampa (la sexta, en concreto)? Pues porque en ese momento cualquiera  debería darse cuenta de que el enclave está diseñado para provocar el máximo de molestias (abigarramiento del espacio, música a volumen excesivo, constante ruido de platos alrededor, personal – décima trampa – que deambula entre las mesas haciendo ruido e incomodando a los clientes mientras no dejan de retirar montañas de comida desperdiciada que resulta repugnante sólo con verla, siempre más clientes en el embudo de la entrada, movimiento, jaleo, ruido… ), destinadas a provocar la mayor incomodidad posible y conseguir inhibir cualquier consumo posterior. En muchos casos, lo consiguen.

En el momento de sentarse a comer, estas dos doncellas habían pagado 11,49 euros. El importe de lo consumido, calculado a ojo, no llegaba a los 2,50 euros (un embotellado industrial ronda los 70 céntimos y un puñado de verduras a granel no será más de 1,50 euros). Con lo que llevan en las manos cualquiera podría comer más que sobradamente durante dos días. Pero cual es mi sorpresa cuando compruebo que, al llegar a la mesa, ambas dejan apoyadas sus bandejas y, sin mediar palabra, se dirigen sin dilación a la barra del pollo y la pizza. Cada una carga su plato con cuatro muslos de pollo y algo parecido a un kilo de patatas de compañía. Coronan el plato con dos porciones de pizza por cabeza. No puedo creer lo que estoy viendo. Parece que no hubieran comido antes nunca o que hoy fuera el último día de la vida en el que iban a poder comer. La visión es, sencillamente (y pido disculpas por repetirlo tantas veces), repugnante.

Aprovechando que ya han empezado a comer, hagamos un recuento de gastos. El pollo y la pizza, también a granel, no más de 2 euros. Ya vamos por 4,50 de coste contra 11,49 de PVP. Obviamente, después de todo esto, es absolutamente imposible que puedan comer nada más a pesar de haber dejado más de la mitad de la comida servida, ya abandonada y maltratada, en los platos. Literalmente, no les cabe. Pero me equivoco. Enfilan la barra de los postres. Es (octava trampa) la más pequeña, la más incómoda, la más innacesible (¿cómo puede alguien acceder a los cuencos de la fruta cuando están protegidos por un metacrilato cuyo diseño, literalmente, atenta contra las articulaciones naturales de la anatomía humana?) y, además, los recipientes para servirla no son más grandes y hondos que un plato de café. Después de haber demostrado sus dotes de contorsionistas, las  niñatas consiguen hacerse con un par de recortes de una cosa parecida a la piña. Su intento de acceder al café se ve, sin embargo frustrado por la dificultad de una máquina diseñada para ingenieros industriales….

Este post se ha alargado demasiado y además me está poniendo de mal humor. Déjame sólo que termine contándote que, si hubieran consumido la fruta (una ración decente) y el café, el coste de producción por cada una de ellas hubiera sido de unos 6 euros y el precio de venta 11,49. Casi un 50% de beneficio. Lo cual está muy bien para el negocio. Pero sigo pensando que pagar 9 ó 10 euros por una comida casera, mucho más variada y saludable, en un lugar más pequeño y más tranquilo, no tiene precio. Comerás una cantidad sana y razonable, en un entorno probablemente más tranquilo y sosegado, podrás disfrutar de un ambiente más casero y seguro que la calidad de lo que comes es realmente mejor. Y, cómo ves, mucho más barato: todavía te habrás ahorrado 2 euros.

¡Ay, mi Maleni!

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Ya estaba echando yo de menos a Maleni. Parece ser que, desde hace un par de meses, se ha sometido voluntariamente (o no…) a la disciplina de expertos en Comunicación y quién sabe si en Educación y Saber Estar para Cargos Públicos Elegidos por los Votantes. Algo han debido de conseguir enseñarle, porque hace tiempo que no nos desayunamos con ninguna de sus mamarrachadas verbales propias del más macarra de los caciques a los que, me imagino y por lo que se ve, parece que está acostumbrada esta señora. Pero nos acabamos de enterar de varios incidentes en algunas de las infraestructuras que gestiona el Ministerio de Fomento a pesar de que han sido, presuntamente, deliberadamente ocultados a los medios. Derrumbamientos y accidentes poco conocidos que coinciden con el rumor de que el jefe se va a cargar a medio gabinete y que puede que los Reyes nos traigan un renovado Consejo de Ministros para la segunda mitad de la legislatura de la crisis. 

Maleni es un estorbo y, aunque fuera sólo por imagen, Zapatero (que de márquetin y de imagen sabe un rato) debería pegarle una patada en culo y devolverla al chiringuito del que la sacó para conseguir cumplir con la paridad de colitas y de chichis que el pesóe ha puesto tan de moda. Y la muy burra todavía se permite el lujo de declarar:

– Por lo que sea, soy objeto del deseo de algunos para que me vaya desde hace mucho tiempo.

Pues si, Maleni. Si. Del deseo de que te vayas a tu puta casa cuanto antes y desaparezcas de nuestras vidas y de nuestros bolsillos. ¿Y para cuando un curso de lenguaje, gramática, sintaxis y ortografía?

Artematopéyica Enya

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Hace unos días que he podido encontrar un rato para escaparme a mi tienda de discos y comprar And winter came, el nuevo disco de Enya. Para el que no lo sepa, Enya no es una señora de carne con brazos y piernas que canta muy bien. Es todo un concepto creativo cuyo resultado, el sonido Enya, es fruto del trabajo en equipo. Una letrista, Roma Ryan, escribe los textos que Enya canta y que Ricky Ryan magistralmente produce. Un proceso de creación multicapa, de depuración y de fine-tuning progresivo orientado hacia las sensaciones de belleza, armonía, emoción, calma, sensaciones y sinestesia. Escuchar Enya es entrar en un escenario sonoro en el que es posible tocar el brillo, oler la luna y escuchar los colores.

Mucha gente se pregunta por qué no existen los conciertos de Enya. La realidad es que sería necesario un lugar con una acústica demasiado especial, un público capaz de mantenerse en absoluto y total silencio y una tecnología demasiado avanzada. Lo cierto es que si alguna vez pusieras a Enya frente a un micrófono en directo el resultado te defraudaría tanto que jamás volverías a escucharla. ¿Por qué?. Por que la voz que escuchas en sus discos es el máximo exponente de la técnica del layering (o superposición de capas), imposible de conseguir en directo. La técnica consiste en apilar distintas capas de sonido, con frases cantadas en distintos octavas, con distintos fraseos y dibujos vocales. Esto no tiene nada de malo ni de reprochable. Simplemente, no existe otra manera de conseguir ciertos resultados sin acudir a la técnica. Cada tema es grabado, regrabado, editado, ajustado, vuelto a grabar, a redibujar, a retocar, a enriquecer con detalles… hasta alcanzar el resultado perseguido. Por eso, una producción en directo sería demasiado complicada. Aunque se me ocurre que el anfiteatro de Verona sería un lugar perfecto para intentarlo alguna vez.

Como curiosidad, quizás no sepas que el pionero en la utilización del layering en España es Nacho Cano. Si, el de Mecano. La voz de Ana Torroja era construída en cada tema de manera similar, apoyada en unos arreglos y unas instrumentaciones aparentemente sencillas en cuanto a estructura pero con un carisma envidiado por muchos artistas de la época. Nacho Cano siempre fue un innovador y consiguió que la pequeña voz de una cantante autodidacta se convirtiera en una herramienta poderosa y expresiva que levantaba estadios y plazas de toros. Pero aquello era el pop.

Esa insoportable y estúpida navidad (o a Santa Claus se lo inventó Coca-Cola y los Reyes son los padres)

Creo firmemente que, desde La familia, bien gracias y el dramático periplo de Chencho, ha quedado más que demostrado que la navidad, las navidades, las fiestas o cualquiera de las variantes con las que se nombran las celebraciones modernas del solsticio de invierno no son más que una legitimación de la fiesta pagana más despreciable y estúpida de nuestras vidas. Fiesta porque no hay quién trabaje durante quince días, quieras o no. Pagana porque sólo deberían celebrarla los adscritos a Jesús, María y José pero aquí hasta el más tonto hace botijos y hasta el más hijodeputa se apunta a unas vacaciones pagadas. Despreciable porque con ese invento del amor universal justificamos la payasada de convivir en interminables y precindibles reuniones con personas con las que ni nos rozamos durante el resto del año. Despreciable también porque el continglés está detrás de todo esto. Despreciable además porque vamos a comer hasta reventar mientras que millones de personas en el mundo no tienen acceso ni a un vaso de agua. Y estúpida porque no puedes dar un paso sin que te rodee una muchedumbre igualmente estúpida que no sabe hacia donde va pero… bueno, va.

Para mí, la navidad, más que nunca, debería ser un tiempo de verdad. Y esa verdad pasa lo que tiene que pasar.

Las reuniones, las expresiones de afecto, los regalos, las risas… ya me gustaría verlo en otras ocasiones. Aunque para algunas de las personas que conozco la blanca estación si que es una oportunidad de reencuentro y recarga de cariños para ir paliando la distancia, y en estos casos me enternece, si yo fuera presidente (nada que ver con Tola) eliminaría las vacaciones y animaría a que cada uno viviera esta época del año como un proceso interior, que es lo que debería ser para el que así lo entienda.

Que conste que, por lo general, me gusta la música coral de temática navideña. Es una cuestión de armonía musical más que de letras y mensajes. No tengo nada en contra de Jesusito, pero no soporto la Navidad aunque me encante estar de vacaciones como a todo el mundo. Que le vamos a hacer. Que nadie espere (te aviso, Maricarmen) una felicitación, un SMS o un correo navideño. Paso. Nadie sabe cuanto. Yo ya beso y abrazo a la gente que quiero todos los días.

¿Que quieres una felicitación navideña?

Pues toma.

 navidad

Y a Santa Claus se lo inventó The Coca Cola Company y los Reyes son los padres.

El porro, sólo terapéutico

Publica hoy EL PAIS el informe El cannabis pelea por un espacio legal. Mira por dónde. Qué casualidad.

Sin intención de demonizar a nadie, me sigo alegrando de que los medios de comunicación, al menos en algunos temas, hagan honor a su nombre y, en lugar de emplearse en mentir, manipular, esconder, tapar, hacer política o vender información, se limiten a informar. Hace unos días surgían en mi ámbito privado un par de conversaciones sobre la drogadicción. Sin entrar en demasiados detalles, insisto en que mi discurso sobre las sustancias escapistas de uno mismo no procede de una cultura familiar o personal pacata y mojigata. Nada más lejos de la realidad. Simplemente, creo sin ninguna fisura en que el bienestar físico y mental, el crecimiento personal y el máximo disfrute vital pasa por experimentar apasionadamente el máximo de situaciones, sentimientos, relaciones, aprendizajes, recorridos y conocimientos manteniendo nuestro mecanismo fisiológico y psicológico lo más engrasado y despejado posible para que pueda ser y estar receptivo al placer de vivir.

Hay personas que confunden los conceptos de ser receptivo y estar receptivo. Los consumidores de sustancias para crear ocio puede que sean totalmente receptivos al placer de vivir, pero cuando ejercen el consumo de sustancias aleladoras y estupidizantes directamente bloquean su capacidad de estar receptivos. Les guste aceptarlo o no, los consumidores recreativos de cannabis o hachís se convierten con el tiempo en máquinarias imbéciles con graves problemas psicológicos y emocionales. Maquinarias en cuyo engranaje se han perdido algunas de las ruedas dentadas que mantienen activo el mecanismo interior. Personas de cerebro primero anestesiado y después empobrecido, con desequilibrios emocionales que pueden desembocar en paranoias esquizoides, con voluntades cansadas, laxas e incapaces de avanzar que pueden llegar a lesionar la integridad su propia vida y terminar convertiéndoles en zombies pálidos y azulados. El consumo de mierda te aísla, degrada tu inteligencia, afecta a tus relaciones interpersonales y te va convirtiendo poco a poco en un simple trozo de carne con alma de vegetal.

Defiendo con convicción el uso analgésico de cualquier cosa bajo control médico. Hay enfermedades cuyo proceso puede ser transitado con menos sufrimiento gracias a la marihuana y me parece estupendo que se use si así lo decide el enfermo. Renunciar a la consciencia brutal a cambio de una analgesia fisiológica que también pacifica la cabeza. Nada que decir. Pero que personas como Fernando Sánchez-Dragó, leído y escuchado por demasiados rincones, defienda el uso del porro como excusa para llamar a la musa es una aberración. Es como apoyar fervientemente que cualquiera se alcoholice o tabaquice. Yo soy fumador y me maldigo a diario por ser víctima de la manipulación y de la destrucción de una industria que me está envenenando con mi permiso.

Y digo voluntaria e ignorantemente “porro” porque no tengo ninguna cultura de drogas de la que alardear ni tengo intenciones de tenerla. Usar cualquier mierda para alcanzar la evasión de la realidad es un engaño y una estafa. Porque la realidad siempre vuelve una vez que ha pasado el efecto. Y en el estado de ausencia de uno mismo siempre se pierde tiempo de vida.

Si necesitas evadirte de la vida, ¿para qué coño vives? No eres digno del espacio ni del oxígeno ni de la comida que consumes. Hazte un favor y pregúntale a tu médico de cabecera por los efectos patológicos del porro. Pregunta si tienes los huevos de escuchar respuestas que desmontarán una por una las justificaciones que te inventas y que utilizas para engañarte a ti mismo.

Otro anciano contaminado de siglo veinte

Es repugnante, o más bien digno de lástima, que un individuo considerado artista y con repercusión mundial diga que admira a Hugo Chávez, a Evo Morales o a Fidel Castro y que los comunistas “son los únicos que quieren hacer un mundo mejor” (no es verbatim pero no tengo ninguna intención de volver a leer las páginas en las que se publican tamañas perlas, así que me limito a advertir que la fuente es el dominical de EL PAIS del 8 de diciembre de 2008 para que el que quiera lo lea).

Niemeyer, con 101 años de edad, no es más que una pobre víctima del siglo veinte. Criatura de criterio rancio y envasado al vacío, superviviente durante demasiado tiempo de las múltiples evoluciones de un siglo capaz de volver loco a cualquiera.

Niemeyer. Un cerebro y una boca que ya deberían estar en un asilo intelectual.

Las cosas como son

aznar

Vale que José María Aznar fue capaz de remontar la crisis post España 92 y facilitó una etapa de crecimiento a pesar de que muchas de sus decisiones sean opinables. Nadie es perfecto. Vale.

Vale que nos tuvimos que comer con patatas que, ya un poco sobradito en su segunda legislatura, adoptará una posición no deseada por muchos en cuanto a ciertas intervenciones bélicas. Vale.

Vale que, en mi opinión, el PP hizo al menos el gesto, inútil finalmente, de retomar el gravísimo problema de la educación en España para intentar arreglar los constantes y perversos desmanes del PSOE en este aspecto, básico y principal para una sociedad desarrollada (por favor, aunque sólo sea para entender lo que es el proselitismo, la manipulación, el adoctrinamiento y la destrucción de los planes de educación responsable en las etapas de gobierno del PSOE, así como la importancia estratégica de la educación para la gestión del poder, elige: viaja a Venezuela para verlo con tus propios ojos o acércate al cine a ver La ola). Vale.

Pero que este señor, que parece tener una psicopatología (entre otras) de esquizofrenia sazonada con manía persecutoria, venga con que lo del cambio climático es un invento y que no está demostrado…

Mira, José María, haz la prueba en tu casa. Cierra puertas y ventanas, abre los quemadores del gas sin prender la llama, luego rellena tu casa de basura y de mierda hasta que el ambiente sea irrespirable y después de sólo 24 horas ven y cuéntanos que lo de las emisiones de CO2 es un invento.

¿Pero tú te has creído que somos gilipollas?

La ola… hmmm… eh… pfff.

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Mucho se habla últimamente de La ola. ¿Que qué me parece?. Mmmmm… eh… pfff. Vaya. Bueno. Si, pero.

Obviemos que Alemania, en sí, es un país con una especie de gen raro. Casposo, cutre, feote. Sí, mucha Selva Negra y mucho Berlín, pero el pestazo a rancio no se lo quita nadie. Dicho esto, a nadie le sorprenderá descubrir que, estilísticamente, la película no es gran cosa. Vaya, ni gran ni poca. Es pura matémática de libro, correcta y estructurada. ¿Desnudez para no entorpecer la materia narrativa, carestía presupuestaria o estilo personal?. No lo sé pero, la verdad, interesa poco.

El cine tiene una característica particular: cuando ves una película italiana, sientes que es italiana. Cuando ves una película española, también sientes que lo es. Lo mismo con las películas americanas. Y, por supuesto, con las alemanas. El casting es una simple caja de fichas de ajedrez: rostros fríos e interpretaciones muertas excepto en un par de actores (y no precisamente protagonistas). Una realización de calidad Rex un policia diferente (es decir, de tercera regional). El guión es una transformación incompleta e imperfecta de una materia narrativa que, bien trabajada, hubiera podido cimentar una gran película. No sirve en este caso la excusa de la elipsis cinematográfica. Este guión tiene más agujeros que un gruyere y, si bien consigue transmitir la fábula, el resultado final llena bastante poco. Sí, es cierto que tiene momentos afortunados, pero en general el resultado es simplemente funcional. La fábula interesa y, en mi opinión, funcionaría mucho mejor sobre un escenario que en una pantalla, porque la historia explora personajes y actitudes y la energía escénica puede lograr cosas que el cine ni huele. ¿La historia original? En 1967, un alumno preguntó a su profesor cómo podía el pueblo alemán alegar su ignorancia del genocidio judío. Para demostrar a sus alumnos cómo surgió el nazismo, el profesor organizó un experimento que debía durar un solo día: emular las condiciones de la época en la que Hitler se hizo con el poder aplicando un duro régimen de disciplina a la clase a la que restringió la libertad. La sorpresa vino con la reacción de los alumnos: incorporaron con entusiasmo la propuesta y crearon un movimiento social denominado La Tercera Ola cuyos límites traspasaron las paredes del aula para convertirse en un germen con potencia destructiva y alienadora a nivel social. 

Ve a verla en cualquier caso. Comienza una temporada con suficientes estrenos de temática germánica (Resistencia, Valkyria, etc) y, si la pones en relación con otras perspectivas sobre un mismo foco cultural, probablemente puedas extraer un buen multijugo para alimentar tu opinión personal.

Y hoy más que nunca…

Observa. Analiza. Discute. Muestra tu desacuerdo. Aporta alternativas. Critica. Activa. Dispón. Decide. Acciona.

 NO ESPERES A QUE SUCEDA
HAZ QUE OCURRA

Observo…

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…en el entorno de mi quehacer diario cómo el espíritu de susto, decadencia, precariedad y angustia infecta los signos externos de las personas y organizaciones con las que me relaciono a diario. Comunicaciones y escritos mal formateados, mal escritos, descuidados, pobres en contenido y forma, sin los elementos de patrón que en tiempos de bonanza los departamentos de comunicación e imagen se esfuerzan tanto en imponer y normalizar…

Hay que reaccionar contra todo esto y hay que hacerlo YA. En momentos como éste, en el que la economía, la política y las estructuras sociales despliegan una burbuja blindada contra nuestras realidades individuales, tienes dos opciones:

  • dejar que tu cerebro, tu actitud y tu energía se desconchen como un barato gotelé permitiendo que tu vida se instale en un deprimente color gris que además resulta aburrido y estúpido para los que te rodean

o, por el contrario,

  • provocarte una reacción positiva a ti mismo, convirtiendo tu quehacer diario en una explosión de pasión en la que disfrutes cada día de cuidar al máximo y con mimo todo lo que haces, actitud que mantiene viva tu creatividad y tu engranaje vital porque tu cerebro crecerá cada día un poco más y se mantendrá en forma, transpirarás energía positiva, felicidad y electricidad emocional que inundará a los que te rodean y servirá para que transformes tu mundo personal en un espacio lleno de colores que irá, poco a poco, ayudando a borrar ese gris que avanza inexorablemente…

Todo ello, eso sí, sin adoptar una postura pasiva y reactiva, en lugar de proactiva, entregándote a las soluciones esotéricas basadas en la pseudomagia y en el ausentismo de ti mismo. Comprométete contigo y con tu entorno y haz que tu actitud vital de hoy sea la mejor de toda tu vida. Y la de mañana, todavía mejor.

Nuevo Nokia on the pipe

n97

Son los mejores. En usabilidad, estabilidad (¿se cuelgan alguna vez los Nokia?), innovación, diseño y funcionalidad. Si, probablemente el HTC o el iPhone sean muy bonitos y te mantendrán entretenido un par de meses haciendo todo tipo de gimnasias digitales para comprobar hasta donde puede llegar el interface. Un par de meses más asistiendo a meriendas y cenas hasta conseguir aburrir a todo el mundo con tu apasionada monserga sobre tu supermóvil y ya está. Se acabó. Un día empezarás a preguntarte para qué coño necesitas este tipo de cacharros. Acéptalo. Si eres usuario de iPod, iPhone o cualquiera de sus clones de marca, tu perfil es el de un fashion-victim tecnológico, ya que toda esa cacharrería tan de diseño y tan fashion esconde una tecnología muy capaz pero su funcionalidad, que en el fondo es lo que importa, está completamente infradesarrollada o simplemente capada. Acéptalo. Para los fabricantes no eres más que un consumidor pardillo con dinero. ¿Para qué más, si lo único que te interesa es tontear con unas cuantas decenas de fotos y con el video de la comunión de tu prima?. Tu función como cliente es comprar y punto. No hace falta que pienses y menos aún que uses. Sólo debes comprar, mostrar, apostolar y hacer crecer exponencialmente tu prescripción en la sociedad para que otros compren, muestren, apostolen…

La diferencia entre los terminales de Nokia y todos los demás es muy sencilla. Transversalmente, Nokia se sienta en todas las gamas de precios. Desde 30 hasta 900+ euros. Su posicionamiento de marca es eficaz, claro y más contundente que un Hammer: sus terminales son muy sólidos, la innovación tecnológica se consolida en el tiempo (hecho constatable frente a los zarandeos de muchas otras marcas; léase Motorola, por ejemplo), el aumento de la funcionalidad es directamente proporcional al aumento de precio y con terminales Nokia puedes hacer, de verdad, muchas cosas. El resto de marcas utiliza al consumidr como colchón de seguridad, lanzando tecnologías parciales y productos deliberadamente incompletos que prometen pero que siempre postponen la entrega de la funcionalidad total y cuyo único fin es conseguir que el mercado financie a interés cero y les permita seguir desarrollando tecnologías que puedan ser comercializadas dentro de diez años aunque ya estén hoy prototipadas. Nokia, por su parte, se sonríe mientras el resto de marcas se pegan por ser los primeros en comercializar avances tecnológicos en una guerra sin cuartel de las que ninguno resulta ganador. Quiero decir, ninguno excepto Nokia. Nokia saca ahora su terminal N97 incluyendo pantalla táctil (eso sí, sin renunciar a la usabilidad mediante teclado) habiendo comprobado, gracias a la guerra entre el resto de marcas, que el mercado es permeable a esta nueva innovación. Y todo ello sin gastarse un duro en estudios de mercado. Y, además, se marcará la chulería de seguir reteniendo una cuota de mercado que el resto de marcas nunca ha llegado ni siquiera a oler.

Las empresas necesitan rentabilizar el esfuerzo y el dinero invertido en desarrollo tecnológico. Por eso, el mercado nos permite acceder hoy a tecnologías retenidas en los laboratorios desde hace diez años, lo cual también implica que hoy existen tecnologías, seguramente increíbles y alucinantes, que la economía de mercado no nos permitirá disfrutar hasta dentro de más de diez años.

Seguramente, Nokia hace lo mismo. Pero sus móviles no son promesas a largo plazo. Su periodo de comercialización de tecnología es inferior al del resto de marcas, su funcionalidad es un valor competitivo y el ratio valor percibido/funcionalidad de un Nokia multiplica por diez el de cualquier otro juguetito, entre ellos el puñetero iPhone. No voy a volver a aburrir a nadie hablando de nuevo sobre mi N95; sólo voy a decir que este cacharrito ha sido un factor decisivo en el aumento de mi productividad personal. Todo ello sin decoraciones innecesarias y con un diseño estrictamente funcional.

Sólo recuerda que, entre un libro de tapa dura de 30 euros y el mismo libro pero en tapa blanda y de 9 euros, siempre has de elegir el primero si quieres que piensen que eres un vanidoso manipulable y consumista con poco cerebro.

Di NO cuando quieras decir SÍ, parte 1 – revisado

En estos días tan revueltos con lo de que si Esperanza Aguirre es una cobarde de la pradera o no por el tema del atentado en la India, se hace necesario retomar una reflexión sobre los mecanismos de la comunicación y ese trozo de carne con ojos llamado Pepe Blanco.

Estoy seguro de que aún se recuerda, en la última campaña electoral, la recomendación de Pepe Blanco a todos los postulantes del PSOE de que leyeran NO PIENSES EN UN ELEFANTE de George Lakoff. El problema de Pepe Blanco es que pertenece a esa clase de personas iletradas, ignorantes y poco inteligentes que puede que sepan reconocer algo de valor cuando se cruzan con ello, pero su limitada capacidad y su vértigo hacia la prepotencia y la vanidad provoca que se conviertan en abanderados de recursos e informaciones que no entienden ni saben manejar, convirtiendo absolutamente todo en un simple titular al más puro estilo de El diario de Patricia. Hazle hoy a este individuo cualquier pregunta, la más sencilla, sobre neurolingüística, psicología cognitiva o pensamiento metafórico y se te quedará mirando con una repugnante babita colgando de la comisura izquierda. Eso sí, te dirá que ha leído a Lakoff aunque se limitará a repetirte, una otra y otra vez, que el título lo resume todo. Como demuestra en su propagandísticamente estúpido y habitual discurso demagogo y vacío, acompañado de ese absurdo movimiento de manos que ensucia su lenguaje no verbal y que debería ser motivo de expulsión tanto de su asesor de comunicación como del de Zapatero, Pepe Blanco está anclado en lo superficial, en lo anecdótico y en lo incompleto.

Toda esta dosis de verborrea antipesoísta para introducir algo sobre la persuasión y los mecanismos de la inducción a la “hipnosis” o microtrance en la comunicación. ¿Sabías que el cerebro humano y sus resortes cognitivos no son binarios? More in a mo’.

Milton Erickson amalgamó para la psicoterapia los desarrollos de, entre otros, algunos lingüistas como Lakoff (sí, el autor del único libro que parece haber leído Pepe Blanco en su vida), introduciendo además la herramienta del trance inconsciente en la comunicación. Los teóricos de PNL primero y otros autodenominados magos después (correcta y documentadamente los primeros y subrepticia y embaucadoramente los segundos) retomaron este recurso de forma desigual. La pesada (y recontramegamultimillonaria) de Rhonda Byrne con El Secreto y la mayoría de los gurús de la new-age prefieren revestirse de un esotérico y convenientemente comercial halo mágico que les permite atraer fácilmente a personas con daños estructurales en su autoestima, en sus conocimientos o en su estabilidad psicológica. La PNL prefiere un acercamiento transparente y estructurado a estas técnicas y explica el modelo subyacente para aplicarlo a los reencuadres o modificación de conductas. Es en este marco en el que hay que explicar la inutilidad del uso del NO para negar y la utilidad del uso de NO para afirmar, reafirmar, hipnotizar y atacar implacablemente el subconsciente del que te escucha, lee o mira.

El cerebro humano no almacena la información en formato binario. En lugar de almacenar las piezas de información ME GUSTAN LAS LENTEJAS y NO ME GUSTAN LAS LENTEJAS, nuestro ahorrador cerebro se limita a almacenar una sola vez el concepto ME GUSTAN LAS LENTEJAS y después emplea otras etiquetas para complementar y construir una idea; si, no, mucho, calentitas, desaforadamente… Ese concepto central tiene una serie de características que lo convierten en una imprimación aceptada a nivel subconsciente. Todas las demás etiquetas o calificaciones sobre este concepto son racionales y conscientes y sirven para que construyamos un significado sobre el concepto básico en cada momento. Erickson desarrolló, a partir de esta realidad, unos patrones de lenguaje que, empleados de acuerdo a un procedimiento determinado, pueden conseguir diversos efectos. Él los aplicó a la terapia. Otros los aplicamos a la comunicación (y si trabajas como copy, guionista, periodista o escritor estás a punto de descubrir una herramienta por la que se paga muuuuuuucho dinero). Hay que tener en cuenta que estos patrones no són directamente exportables del inglés al castellano. Una vez adaptados, funcionan exactamente igual. Pero lo importante es que entiendas el concepto. Me explico.

CONTINUARÁ.

Jennifer, nena

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Sin comentarios.

Este fin de semana, intentando recuperarme de un catarro interminable y visto que la meteorología está intratable, he aprovechado para disfrutar de rato en rato de Jennifer Garner. Aún a pesar de parecer un poco pelma, te lo repito aquí: Jennifer me fascina. En los making-offs de ALIAS se la puede ver entrenando las coreografías de kick-boxing, desencajada de la risa en los muchos gag-reels que incluyen los packs en DVD, trabajando escenas con atuendos imposibles y, en general, disfrutando de un trabajo que sería un bombón con guinda para cualquier actriz del mundo. Pero le tocó a ella. Alabado sea J. J. Abrahams.

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